“La Caverna de Goya”, una inmersión filosófica en el arte español

22/01/2018

¿Qué tienen que ver las “Pinturas negras” de Francisco de Goya con el mito de la caverna de Platón? A primera vista, nada. Pero el productor y director de cine y televisión Alfonso S. Suárez sí que ha encontrado un punto en común entre ambas obras. O más bien, lo ha creado: “La Caverna de Goya”, una gran instalación de arte inmersivo que plasma la visión mágica y cautivadora de los murales del pintor español a través del planteamiento filosófico del pensador griego.

Bajo la autorización del Museo Nacional del Prado, este realizador tiene como objetivo exponer su obra en pinacotecas de todo el planeta con la intención expandir la cultura española por medio del arte.

“Esto no es solo arte español, porque lo hago yo que soy español, sino que estamos mostrando al mundo la obra de nuestro pintor más importante. Y además lo estamos haciendo como nadie lo había hecho hasta ahora”, indica Alfonso. Con una colección de focos y proyectores, este productor cinematográfico exhibe las “Pinturas negras” de Goya en un tamaño gigantesco. Cada trazo de las pinturas es enorme porque tienen unos 5 o 6 metros.

Una caverna artificial

¿Pero por qué Platón? Pues porque ha buscado reinterpretar las imágenes de las “Pinturas negras” mediante la interacción del espectador a través de un juego de sombras que recree la alegoría de la caverna. Para conseguirlo ha erigido un espacio opaco, una especie de cueva, que impide la entrada de la luz natural. Ha construido su propia caverna.

Mientras, en el suelo se colocan 4 travellings y sobre cada uno de ellos un proyector que exhibe los diferentes murales sobre las paredes de la sala. Los travellings son robotizados para que los proyectores estén en movimiento, haciendo que las imágenes de las pinturas recorran las paredes, las columnas y el techo de la instalación.

Así, los espectadores proyectan su sombra sobre las pinturas, que también son una sombra: la de la imaginación de Goya. “Con ello se pretende que el espectador sea un sujeto pasivo y activo a la vez porque él va estar reflejado también en la obra”, aclara.

Alfonso no ceja en su entusiasmo y prosigue la explicación: “además, vas a poder jugar con la obra porque cuando tú te muevas vas a ver como se mueve tu sombra sobre las “Pinturas negras”. ¡Imagina! Tu sombra puede tocar al “Perro semihundido”, puede estar en medio del “Duelo a garrotazos” … Es una experiencia única”.

Las “Pinturas negras” al mínimo detalle

La filosofía de Platón y los pensamientos de Goya se entremezclan describiendo el mundo de las ideas y el mundo de la realidad. Y todo ello junto con una forma revolucionaria de contemplar los murales goyescos. Casi ahondado en ellos, casi acariciándolos, mientras se vislumbra cada mínimo detalle y se comprende un poco mejor aquello que quiso trasmitir.

“Cualquiera que vea la instalación va a ver las pinturas de Goya como nunca las ha visto. ¡Como no las ha visto ni Goya! Realmente si el propio pintor entrara en “La Caverna” se sorprendería, espero que gratamente, porque podría ver su obra de un modo distinto. Podría contemplar cada trazo, cada pincelada… ¡al milímetro!”, explica Alfonso.

Las paredes de Goya

Las “Pinturas negras” tienen tras de sí una historia muy especial porque, en realidad, eran las paredes de la casa de Francisco de Goya. Este autor las creó como decoración para los muros de su finca a las afueras de Madrid. En total, son 14 murales que fue desarrollando entre 1819 y 1823. Más tarde, a partir de 1874, fueron trasladados a lienzo.

Actualmente se conservan bajo el techo del Museo Nacional del Prado. “Él pintó estas pinturas en los muros. Y esos muros los tuvieron que quitar y trasportar de la casa. Por eso, podríamos decir que estas creaciones son sus piezas más personales, con las que Goya convivía físicamente porque estaban en su salón o en su dormitorio”.

De “Keres” a “La Caverna de Goya”

¿Pero cómo un director de documentales, spots televisivos y videoclips salta de pronto al arte inmersivo? No ha sido algo espontáneo, sino que Alfonso S. Suárez ha vivido una transición cultural que le ha llevado a forjar una obra capaz de poner de relieve dos de las mayores composiciones de la humanidad.

Y es que hace 5 años realizó una videocreación en el Centro Niemeyer de Avilés, Asturias, llamada “Keres”.  La pieza proyectaba a un hombre que estaba muriendo, así como sus sensaciones mientras su vida se evaporaba. Tanto él como el público podían observar cómo el tiempo iba avanzando y ganando la batalla a la vida. “Eso se trasformó en una pieza de videoarte que se movió por diferentes festivales y museos de arte moderno. Aquello me planteó dar otro paso y hacer una videocreación de forma real”, recuerda.

Ahora, gracias a que pasa largas temporadas en Estados Unidos, y más concretamente en Nueva York, Alfonso S. Suárez está gestionando la instalación de “La Caverna de Goya” en un museo de gran tamaño. Con ella permitirá al público norteamericano experimentar por dentro el mundo del arte y conocer más de cerca una de las colecciones de pinturas más célebres del patrimonio artístico español.