El año del genio Torres Quevedo

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El año del genio Torres Quevedo

El ingeniero, matemático e inventor Leonardo Torres Quevedo. (EFE)
El ingeniero, matemático e inventor Leonardo Torres Quevedo. (EFE)

En 2016 cumple 100 años el famoso Transbordador del Niágara, conocido como Spanish Aerocar debido al origen de su creador, el español Leonardo Torres Quevedo (1852-1936). Por este motivo, este año ha sido el elegido para celebrar el Año Torres Quevedo, unacelebración para reivindicar y homenajear la figura —desconocida para muchos— de este ingeniero cántabro, “el más prodigioso inventor de su tiempo” según lo definió en 1930 Maurice D’Ocagne, presidente de la Sociedad Matemática Francesa.

El pasado día 4 tuvo lugar en el Palacio de la Magdalena de Santander la presentación de los actos que van a servir para recordar la figura de un auténtico adelantado a su tiempo, creador de infinidad de inventos que han marcado el devenir del siglo XX, y al que se considera pionero en la internacionalización y el emprendimiento, así como precursor de la I+D+i.

Leonardo Torres Quevedo es una de las mentes más destacadas que ha dado nuestro país y, pese a que su nombre está presente en calles y plazas de muchas ciudades españolas, es casi un desconocido para la mayoría de la sociedad. Por eso se hace necesario rescatar su figura.

Molledo, Bilbao, París y Madrid

Torres Quevedo nació en 1852 en Santa Cruz de Iguña, Molledo, en Cantabria. De ascendencia bilbaína por parte de padre y cántabra por su madre, vivió y estudió en la capital vizcaína los primeros años de su vida y, más tarde, marchó a París y Madrid para completar sus estudios como ingeniero de Caminos. Un largo viaje por Europa que pudo realizar gracias a una herencia le sirvió para conocer los últimos avances científicos y técnicos de un mundo que estaba en plena transformación y que cada día se despertaba con una nueva invención.

A su regreso a España se instaló en su localidad natal, donde, llevado por la curiosidad y espoleado por todos los prodigios que había visto, empezó a centrar su trabajo en la investigación, algo que ya nunca abandonaría. Allí, en Molledo, inventó y patentó su sistema de transbordador en 1887, en principio destinado al transporte de cargas. Ya en el nuevo siglo, en 1907, cuando Torres Quevedo era un ingeniero e inventor de reconocido prestigio, instaló en el monte Ulía de San Sebastián el primer teleférico abierto en el mundo capaz de transportar personas.

De hecho, el famoso Transbordador del Niágara, abierto nueve años después, es una evolución de este primer ingenio de Torres Quevedo, basado en un sistema de cables soporte y tractores que se auto equilibra, trabajando a tensión constante soportada por los contrapesos situados en uno de sus extremos. Esto es, su patente de 1887, que fue la base, y aún sigue siéndolo, para todos los teleféricos construidos desde entonces a lo largo y ancho del mundo.

El Transbordador del Niágara, conocido como Niagara Spanish Aerocar, que el 8 de agosto próximo cumplirá 100 años de funcionamiento con pequeñas modificaciones y sin haber sufrido accidentes dignos de mención, es una de las atracciones turísticas imprescindibles del lugar, junto a las famosas cataratas.  Hablamos de un teleférico, de 580 metros de longitud, que comunica dos puntos en la orilla canadiense (allí donde se produce el famoso remolino, whirlpool) y que posee otra particularidad: no sólo es el primer teleférico para pasajeros de toda Norteamérica, sino que se trata de un proyecto español de principio a final.

Está basado en una patente española, es obra de un ingeniero constructor español, fue construido -con material transportado desde España en plena Primera Guerra Mundial- por una empresa española (The Niagara Spanish Aerocar Co. Limited), constituida en Canadá con capital español, con administradores españoles y explotación comercial inicial española.

Mando a distancia, dirigibles e inteligencia artificial

El centenario de la puesta en marcha de este proyecto sirve en realidad como excusa para dar a conocer la verdadera dimensión de Leonardo Torres Quevedo, un auténtico pionero en muchos campos.

En 1902 creó el Telekino, un invento considerado desde hace diez años por el IEEE (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos, por sus siglas en inglés) un hito para la ingeniería mundial. Se trataba de un autómata que ejecutaba órdenes transmitidas por ondas hertzianas, lo que de facto era el primer aparato de radiodirección del mundo, pionero en el campo del mando a distancia. Torres Quevedo lo concibió tanto para gobernar los torpedos submarinos de la Armada española como para maniobrar dirigibles, sin necesidad de arriesgar vidas humanas.

Torres Quevedo también desvió su atención hacia los cielos. Y, de esa manera, patentó entre 1902 y 1909 numerosos sistemas para el diseño y construcción de dirigibles autorrígidos, que recogían las ventajas de los sistemas precedentes pero eliminaban todos sus inconvenientes.

Infatigable creador, en 1914 presentó en España y Francia la considerada primera manifestación de inteligencia artificial de la historia: el "Ajedrecista”. Se trataba de un autómata con el que se podía jugar un final de partida de ajedrez: torre y rey contra rey. La máquina analizaba en cada movimiento la posición del rey que manejaba el humano, pensaba e iba moviendo inteligentemente su torre o su rey, dentro de las reglas del ajedrez y de acuerdo con el programa introducido en la máquina por su constructor hasta, indefectiblemente, dar el jaque mate.

Máquinas algébricas, el primer ordenador

Y hay más, mucho más. Patentes sobre máquinas de escribir, un puntero proyectable para ayudar a los profesores en sus explicaciones, la llamada binave -el primer bimarán de casco metálico de la historia, cuyo uso no se haría común hasta finales del siglo XX- o las denominadas máquinas algébricas, artefactos de cálculo analógico en los que una determinada ecuación algébrica se resolvía mediante un modelo físico. Más tarde presentaría en Argentina su concepción teórica de nuevas máquinas de calcular digitales de tecnología electromecánica, adelantándose nuevamente a su época.

Con todo, el año verdaderamente crucial para la figura de Torres Quevedo fue 1920, cuando presentó en París su aritmómetro electromecánico, materialización de las ideas teóricas sobre las máquinas analíticas avanzadas ya años antes. Esta nueva creación contenía las diferentes unidades que constituyen hoy una computadora (unidad aritmética, unidad de control, pequeña memoria y una máquina de escribir como órgano de salida y para imprimir el resultado final), convirtiéndole en el inventor del primer ordenador de la historia.

En torno a su figura, que despertó admiración a uno y otro lado del Atlántico, se sitúa asimismo un hecho tan destacado como los orígenes de la I+D+i. En 1906, un grupo de empresarios vascos creó la Sociedad de Estudios y Obras de Ingeniería, cuyo objeto, fijado en su primera base, era esclarecedor: “Estudiar experimentalmente los proyectos o inventos que le sean presentados por don Leonardo Torres Quevedo y llevarlos a la práctica”.

Torres Quevedo murió en Madrid en 1936, habiendo dedicado los últimos años de su vida a recoger por todo el mundo reconocimientos a su creatividad, labor investigadora e ingenio.

Cantabria, Madrid, Canadá y Estados Unidos

El programa de actos del Año Torres Quevedo ha sido organizado por la Asociación Mil Velas, con el apoyo de los gobiernos cántabro y español, el Ayuntamiento de Santander, la Embajada de Canadá, la UIMP, la UC, numerosas empresas privadas y colectivos de la sociedad civil, así como la propia familia del científico.

Dicho programa, que se desarrollará por Cantabria, Madrid, Canadá y Estados Unidos, arrancó el pasado 4 de mayo con una conferencia sobre la figura del ilustre ingeniero, y se completa con otra serie de conferencias, numerosas exposiciones sobre su obra y su vida, así como exhibiciones relacionadas con sus inventos.

También se celebrará un concurso de creación de robots, un torneo de ajedrez para escolares y se entregará el Premio Leonardo Torres Quevedo al mejor proyecto fin de master de la Universidad de Cantabria.  Finalmente, el día 7 de agosto, víspera del centenario de la entrada en funcionamiento del Niagara Spanish Aerocar, se colocarán sendas placas conmemorativas en territorio canadiense y americano como homenaje al gran inventor.

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2016, Año Torres Quevedo

En 2016 cumple 100 años el famoso Transbordador del Niágara, conocido como Spanish Aerocar debido al origen de su creador, el español Leonardo Torres Quevedo (1852-1936).