El dibujante Paco Roca, “maravillado” por el éxito de ‘Arrugas’, su creación más internacional

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El dibujante Paco Roca, “maravillado” por el éxito de ‘Arrugas’, su creación más internacional

Paco Roca ha vendido más de 150.000 ejemplares de sus cómics en todo el mundo. FOTO: Raquel Silvestre.
Paco Roca ha vendido más de 150.000 ejemplares de sus cómics en todo el mundo. FOTO: Raquel Silvestre.

Paco Roca acumula un gran palmarés, como el Premio Gran Guinigi a la mejor historia larga del Festival de Lucca en 2008 por ‘Arrugas’, un ‘Excellence Award’ en el Japan Media Arts Festival de 2011 o el Gran Premio Romics del Festival de Cómic de Roma de 2014. 

Confiesas que desde pequeño querías trabajar dibujando. ¿Qué lecturas infantiles despertaron en ti la pasión por el cómic, y cuáles fueron tus primeros trabajos profesionales en este medio?

"Sería incapaz de hacer una segunda parte de ‘Arrugas’porque lo que me motiva es la variedad"

Mis primeras lecturas, como todas las de una generación, fueron tebeos de la editorial Bruguera. De ahí pasé al cómic franco-belga con Tintín, Asterix, Spirou… y más tarde a los superhéroes. Aunque siempre quise dedicarme a los cómics, estudié ilustración y mis primeros trabajos tuvieron que ver con la ilustración publicitaria. Cuando intenté meterme en los tebeos, el sector había cambiado mucho y no quedaban prácticamente revistas de cómics.

Finalmente terminé entrando en Erox Comics, por lo que mis primeros trabajos en la industria fueron dentro de esta publicación pornográfica. No era lo que me apetecía hacer, pero con ello aprendí conceptos profesionales como desarrollar la compresión de una historia o cumplir con las fechas de entrega.

Te has convertido en referencia para muchos de los jóvenes autores españoles. ¿Cómo lo llevas?

Esta es una profesión bastante autodidacta, por eso se busca mucho el consejo de autores que sigues. A mí me pasaba cuando estaba comenzando, y ahora que hay gente que se acerca para que la apoye, le comente cosas… Me sucede algo que imagino que también le ocurriría a los autores a los que yo preguntaba: y es que me atemoriza aconsejar, ya que este es un trabajo repleto de inseguridades. Da mucho respeto trasladar consejos cuando, en ocasiones, ni tú mismo sabes qué camino escoger.

No sé si ‘Arrugas’ marcó un antes y un después en tu carrera, pero sí que nos encontramos ante uno de los tebeos más celebrados, realizado en nuestro país en los últimos años. ¿Te esperabas la respuesta que obtuvo?

Para nada, es algo que aún me sigue maravillando. En su momento fue recibir una sorpresa tras otra. Sobre todo valoro el hecho de que ‘Arrugas’ consiguiera romper la barrera del mundo del cómic, llegando a gente de la calle que, en principio, podría no estar interesada en los tebeos. Sorprende que un taxista, sin venir a cuento, te reconozca por haber hecho ‘Arrugas’.  No es una historia, a priori, para llegar a ser un best-seller. No tiene ninguno de los componentes para ello. Habla de la vejez, de una residencia de ancianos, de una enfermedad como el alzheimer…

También tengo que resaltar que, como no esperaba nada con ‘Arrugas’, una vez terminé el cómic me puse manos a la obra sin ninguna presión con mi siguiente proyecto. A veces sí que se ha hecho un poco pesado vivir a la sombra de ‘Arrugas’, pero también me alegra que una historia así haya calado tan hondo.

Tus siguientes lanzamientos han mostrado también un potencial creativo elevado. Bien buceando en lo onírico o fantástico (‘Las calles de arena’), homenajeando al mundo del cómic (‘El invierno del dibujante’), apostando por el humor (‘Memorias de un hombre de un pijama’) o describiendo el exilio de muchos españoles tras la guerra civil (‘Los Surcos del Azar’).

Me gusta mucho cambiar. Crear un cómic es un proceso largo y a veces tedioso, necesita de un gran esfuerzo. Sería incapaz de hacer una segunda parte de ‘Arrugas’ o de ‘El invierno del dibujante’ porque lo que me motiva es la variedad, me ilusiona. Si eres honesto contigo mismo es más sencillo no defraudar a los lectores con tu nueva obra.

¿Te has planteado alguna vez  aparcar por un momento la ilustración y escribir un libro?

He tenido alguna oferta, pero es algo que me da muchísimo miedo. Prefiero quedarme con lo que más o menos sé hacer, que meterme en cosas que podrían quedarme muy grandes. Ni soy un gran escritor, ni un gran dibujante, sino que con la mezcla de ambas facetas comunico lo que quiero transmitir. El lenguaje del cómic es mi mejor vehículo de expresión, me costaría mucho hacer algo sólo con palabras.

¿Y querrías trabajar con algún personaje franquicia, de darte carta blanca?

"El lenguaje del cómic es mi mejor vehículo de expresión"

Siempre hay cosas que me apetecería hacer. Durante un tiempo estuve coloreando para mi amigo Salvador Roca en uno de sus trabajos para Marvel. Pasado el primer número se convirtió en un trabajo un tanto monótono, y ahí se quedó el tema. Pero si pudiese llevar algo a mi terreno y me dieran libertad absoluta, me encantaría trabajar con Los Cuatro Fantásticos. O con el Capitán Haddock, de Tintín. No me olvido de Corto Maltés, ahora que está trabajando con él Rubén Pellejero. Considero que es un personaje que tiene mucho juego.

‘Arrugas’ conoció una versión fílmica animada, y llevas un tiempo intentando  hacer lo mismo con ‘Memorias de un hombre en pijama’. ¿En qué punto se encuentra este proyecto?

El tema del cine es un poco desesperante. Llevamos como un año con este proyecto. Parece que por fin vamos a empezar con la pre-producción, ya tenemos la inversión necesaria. Mi trabajo con el guión ya está hecho. Ha habido que dar forma a los ‘gags’ del cómic, creando un argumento. Me queda por llevar a cabo el story-board, la animática y ponerme a dirigir la película.

Hilando con la pregunta anterior, ¿qué aspectos consideras que conforman la personalidad propia y distinta del cómic, con respecto a otros canales artísticos como el cine o la literatura?

Trabajando en la película de ‘Arrugas’ me quedaron muy claras esas grandes diferencias. Mucha gente considera que un cómic es un gran story-board, y que a partir de ahí se puede construir fácilmente una película. Pero al final te das cuenta de que no es así. El tebeo construye una especie de puntos por los que tiene que pasar el lector para crear en su cabeza la historia, ni siquiera son fotogramas. Lo mismo ocurre con una novela. De hecho, un tebeo tiene a mi juicio más rasgos en común con un libro que con un filme, a pesar del componente visual. El lector tiene que aportarlo todo: el movimiento, el sonido… Siempre tiene sentido en su cabeza.

A la hora de llevar un cómic a una película, caes en el hecho de que es necesario comenzar de cero. Por ejemplo, en ‘Arrugas’ tuvimos un problema con los personajes. Son ancianos, y mientras que en el cómic la mente del lector asume que se mueven con lentitud, en la película tuvimos que mostrarlo. De repente, todas las escenas se volvieron lentas. Cosas que en el tebeo funcionaban, en la película no. El clímax variaba mucho según las escenas.