La uva pasa de Málaga y la sal de Añana declaradas Patrimonio Agrícola Mundial

10/01/2018

Los sistemas de producción de la uva pasa de Málaga y la sal de Añana han sido reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como  los primeros Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) en Europa.

Ambos métodos han sido designados oficialmente por el grupo asesor científico del SIPAM, el cual tiene como objetivo primordial la protección de aquellos legados agrícolas que benefician la sostenibilidad, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la cultura tradicional. Así, estos dos procedimientos se unen a una lista de otros 44 sistemas catalogados en 19 países de África, América Latina, Oriente Próximo y Asia.

Los SIPAM son métodos agrícolas sostenibles que además generan paisajes de enorme belleza visual, son ricos en biodiversidad y están desarrollados a través del respeto y la adaptación al territorio.

Uva pasa de la Axarquía

El sistema de producción de la uva pasa en la Axarquía (Málaga) se remonta a la época fenicia. Su método apenas hace uso de productos sintéticos al tiempo que se utilizan técnicas agrícolas intensivas en mano de obra orientadas a la preservación del medioambiente, como la labranza mínima o la aplicación de estiércol a mano.

Y es que las pronunciadas pendientes, las masas rocosas y los minifundios diseminados por el territorio dificultan las prácticas agrícolas modernas. Por este motivo se han mantenido las tareas manuales. Por otra parte, la mayor singularidad de este producto radica en su secado natural por exposición directa al sol, sin aplicar ningún tipo de tratamiento físico o químico distinto al asolado.

Sal de Añana

La FAO también ha distinguido la explotación de los manantiales del Valle Salado de Añana, a unos 30 kilómetros de Vitoria. En esta pequeña zona enclavada entre montañas se recoge la sal que perdura de un antiguo mar que desapareció hace millones de años, un fenómeno geológico que recibe el nombre de “diapiro”.

La salmuera se cultiva siguiendo unas prácticas milenarias que utilizan un complejo sistema hidráulico de distribución y almacenamiento. Este método está compuesto por cientos de canales de madera de pino que distribuyen la sal a todos los rincones del valle mediante la gravedad.

Conjuntamente, una sucesión de terrazas construidas a mano con muros de piedra seca, madera y arcilla ayudan a la cristalización de la sal, permitiendo generar una preciosa estampa que se adapta al entorno natural del área y que hace que la producción de sal siga siendo hoy en día el medio de subsistencia de la comunidad local.