Lita Cabellut, pintura con vena gitana

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Lita Cabellut, pintura con vena gitana

Lita Cabellut ha expuesto su obra en Nueva York, Ámsterdam, Miami, Singapur, Colonia, Hong Kong, Atlanta, Chicago, Londres, París, Venecia, Madrid, Barcelona, Seúl o Dubái. Foto: Rancinan
Lita Cabellut ha expuesto su obra en Nueva York, Ámsterdam, Miami, Singapur, Colonia, Hong Kong, Atlanta, Chicago, Londres, París, Venecia, Madrid, Barcelona, Seúl o Dubái. Foto: Rancinan

Conserva la mirada directa, franca y poderosa de esa niña huérfana que decidió quedarse con el agradecimiento a la vida. Aprendió a pintar antes que a leer y escribir y, desde entonces, cuenta historias con pintura. Con delicadeza y también mucha fuerza y compromiso. Sus obras se cotizan en las casas de subastas a precios astronómicos. Sin embargo, esto no impide a Lita Cabellut (Huesca, 1961) atender con naturalidad el teléfono. Desde Holanda, donde reside, manifiesta alegría por “ser considerada Marca España”. Lleva a España por el mundo y a gala pertenecer al pueblo gitano. Su mirada compasiva y a la vez implacable captura en grandes retratos la imperfección y el sufrimiento. Porque para ella, que llegó a vivir en la calle hasta que fue adoptada, el ser humano es su fuente de inspiración. Y el dolor, un encuentro con la belleza.

Pintora, escultora, fotógrafa y poeta. ¿Cómo diríamos en pocas palabras quién es Lita Cabellut?

Genio, nervio, una española con vena gitana. Sensata en el salón de mi casa, lírica en las interrogaciones de mi estudio.

¿Cómo define su obra, sus cuadros?

Como dos paisajes opuestos; la figuración y lo abstracto, formando un tercer paisaje.

¿Por qué pinta Lita Cabellut? ¿También pinta por encargo?

Jamás pinto por encargo. Pintar para mí es vivir diariamente. Es como respirar o sonreír. La pintura no es mi trabajo, es mi vida.

Retrata personajes y  algunos de los protagonistas de sus cuadros tienen un pasado oscuro y difícil a sus espaldas, como Coco Chanel. ¿Hay alguna razón concreta?

Creo que cuando la vida es difícil y dura, la creatividad y la sensibilidad se agudizan. Muchos de los personajes que pinto son personas que han tenido esa experiencia y el dolor lo han convertido en poesía y belleza. Hay quienes no tienen esa habilidad.

¿Tienen algo que ver las grietas que caracterizan muchos de sus cuadros con este hecho?

El dolor se manifiesta en la fragilidad de la piel y el brillo de sus ojos. Para un artista siempre es un encuentro con la belleza.

Famosa en casi todo el mundo, sus obras se encuentran entre las de los artistas españoles más cotizados en las casas de subastas. En ese casi se incluye como una espina España, donde su nombre apenas es conocido. ¿Por qué cree que sucede?

No me gusta comentar quien está en primer plano. España tiene muchos maestros. Somos una nación con una historia de pintores ejemplares mundialmente. Lo llevamos en nuestra sangre. Y esa espina es parte de un tallo, y la flor está a punto de abrirse.

Ejerce de española; conserva intacto su acento a pesar de llevar casi cuatro décadas fuera de España, pero no es fácil ver exposiciones suyas en nuestro país; de hecho, hasta 2017 no podremos volver a ver sus retratos fotorrealistas por aquí. ¿Por qué?

Estoy ahora en el plano que me están conociendo. Los medios de comunicación me están ayudando tremendamente a que España tenga la posibilidad de ofrecerme un sitio en casa, el cual me hace enorme ilusión.

¿De dónde sale su inspiración, quién le influyó y quién le sigue inspirando?

Tú, nosotros, el ser humano. Mi trabajo, mi pasión es el hombre.

Se define como una mujer alegre porque sabe el valor que tiene serlo y estarlo. ¿Qué hay de la niña que fue un día en su personalidad? ¿Cree que crece una persona más a raíz de situaciones difíciles de la vida?

No, ningún golpe es necesario en la vida. Cada golpe es un robo a la sonrisa. Aprendes de las cosas buenas que te encuentras. De las caricias y los besos que la gente buena te da. Esa fue la suerte de mi vida.

Holanda es su patria chica, su residencia, su hogar, sin embargo nunca ha ocultado su amor por Barcelona, la ciudad donde creció, su primera escuela. ¿Volverá alguna vez para quedarse?

Mi gran sueño es crear mi refugio mágico cerca del Mediterráneo y a él decirle y repetirle cómo se le extraña cuando se está lejos.

 

La vida y la obra de Lita Cabellut

Nació en Sariñena (Huesca) en 1961. Vivió al cuidado de su abuela pero al morir la anciana se vio abocada a pedir dinero a los turistas por las calles. A los 10 años fue internada en un orfanato. Tres años después fue adoptada por una familia de la burguesía catalana que la llevó a conocer el Museo del Prado. Desde el momento que vio el arte que allí se encierra, Lita Cabellut supo que quería ser pintora. A partir de ahí recibió clases de corte clásico en Barcelona y expuso por primera vez apenas cumplida la edad de 17. A los 19 años partió para los Países Bajos, donde sigue residiendo desde entonces, para estudiar en la Academia Rietveld en Ámsterdam

Gran admiradora de los grandes genios, sobre todo de las pinturas negras de Goya, su influencia y la de otros grandes maestros todavía es evidente en su trabajo, simbiosis del retrato clásico y las técnicas modernas. La piel es pieza clave en las obras de Cabellut: órgano externo que revela las experiencias, que muestra las cicatrices del dolor, las marcas del paso del tiempo. En definitiva, la fuerza, el carácter y la angustia consustancial a la existencia del ser humano.

Éxito mundial

Posee un lenguaje pictórico propio, basado en remozadas técnicas de la pintura al fresco. Aclamada por los críticos de arte de todo el mundo, desde 1984 Lita Cabellut ha expuesto su obra en Nueva York, Ámsterdam, Miami, Singapur, Colonia, Hong Kong, Atlanta, Chicago, Londres, París, Venecia, Madrid, Barcelona, Seúl o Dubái. Sin embargo, aún es prácticamente desconocida en España. Para ver una exposición monográfica de Lita Cabellut en nuestro país habrá que esperar hasta 2017, cuando le abra sus puertas en Barcelona la fundación de Antoni Vila Casas.

Ha retratado a personajes tan diversos como Kafka, Camarón, Chaplin, la madre Teresa, Truman Capote, Frida Kalo, Coco Chanel o Freud. Bien sean famosos o desconocidos, su paleta retrata personajes que representan el alma común de la humanidad. Con una técnica mixta y ecléctica, refleja la violencia hacia las mujeres, representada con crudeza o por la intimidación que supone la aceptación de un falso concepto de belleza basado en el glamour como su valor más alto. El color negro enfatiza la relación entre el estigma y su visión de la belleza.

Insiste en que su arte es el de contar historias, en que a golpe de pinceladas acepta y da forma a sus incesantes preguntas. Intenta entender y halla en la belleza un bálsamo que, sin duda, consigue trasmitir. Y no sólo comparte su arte, además, esta artista madre de tres hijos guarda un espacio para la solidaridad manteniendo con sus ingresos la fundación Arnive de ayuda a niños necesitados.