Los Dólmenes de Antequera se hacen universales

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Los Dólmenes de Antequera se hacen universales

Conjunto arqueológico de Los dólmenes de Antequera en Málaga. EFE/Carlos Díaz. (EFE)
Conjunto arqueológico de Los dólmenes de Antequera en Málaga. EFE/Carlos Díaz. (EFE)

Más de 15.000 personas han visitado el conjunto arqueológico de los Dólmenes de Antequera (Málaga) desde que fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el pasado 15 de julio. El número de visitantes se ha triplicado respecto al mismo mes de 2015, una cifra que confirma el constante incremento de los últimos meses y ofrece una idea del interés y el apoyo que ha suscitado su candidatura a patrimonio universal.

El reconocimiento que ha recibido este yacimiento no es para menos. El conjunto integrado por tres bienes culturales –los dólmenes de Menga y Viera, y el tholos de El Romeral– y dos bienes naturales –La Peña de los Enamorados y El Torcal de Antequera–  es un ejemplo único del arte megalítico de Europa. Con esta distinción, se convierte en el primer bien de este tipo en toda la Europa continental reconocido por su Valor Universal Excepcional (VUE). Con esta distinción España suma 45 bienes declarados Patrimonio de la Humanidad, que sitúan a nuestro país en el tercer puesto de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Un conjunto excepcional

Los Dólmenes de Antequera, de más de 6.000 años de antigüedad, se sitúan ya en el mapa de los grandes monumentos megalíticos del mundo. Hasta ahora cinco sitios ostentaban este reconocimiento (cuatro de ellos en Gran Bretaña –como el famoso Stonehenge– y uno en Malta). No obstante, el conjunto arqueológico español sigue fascinando a los científicos por su inédita disposición y la técnica utilizada en algunas de estas construcciones.

En este sentido destaca El Romeral, una especie de cueva con un corredor adintelado que acaba en dos cámaras cuyas piedras sobresalen progresivamente en cada hilada, de forma que se consigue una bóveda casi perfecta. Esta técnica, muy adelantada a su tiempo, ha conquistado a los arqueólogos de la UNESCO.

El Romeral, además, mira hacia el punto más alto de El Torcal, un conjunto cárstico situado al oeste y al que las antiguas comunidades de la zona otorgaban propiedades mágicas. Algo nada frecuente en formaciones megalíticas prehistóricas.

Este misterio se presenta también en Menga, ya que se alinea con la Peña de los Enamorados apuntando a un lugar donde se descubrieron pinturas rupestres, de la época Neolítica y coetáneas a la construcción del conjunto arqueológico.

A esto hay que añadir la incógnita del sistema utilizado por nuestros antepasados para mover piedras de 180 toneladas y 40 metros cuadrados, como es el caso del dolmen de Menga que forma el sepulcro de corredor con galería cubierta más grande de Europa y fue uno de los primeros espacios protegidos por España bajo la designación de monumento nacional en 1886.

Del conjunto, únicamente Viera está orientado de forma que la luz del sol entra hasta la cámara mortuoria los días de los dos equinoccios, una disposición prototípica de los dólmenes de la península ibérica.

El Sitio de los Dólmenes de Antequera se suma de este modo a los 1.031 bienes culturales y naturales de 153 países que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) protege en todo el planeta, afianzando a España entre los países con más bienes declarados Patrimonio de la Humanidad.