Una potencia deportiva llamada España

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Una potencia deportiva llamada España

La tenista española Garbiñe Muguruza ganadora del Grand Slam de Roland Garros en 2016. EFE/ETIENNE LAURENT. (EFE)
La tenista española Garbiñe Muguruza ganadora del Grand Slam de Roland Garros en 2016. EFE/Etienne Laurent. (EFE)

El siglo XXI bien podría denominarse el siglo de oro del deporte español. A lo largo de estos 16 años, deportistas, clubes y equipos nacionales han acumulado tantos éxitos que, en plena euforia se llegó a acuñar la frase: ‘Soy español, ¿a qué quieres que te gane?’.

Una exageración fundamentada en los repetidos triunfos de deportistas que han entrado ya en la historia como Rafa Nadal, en las vueltas de honor de los pilotos ondeando la bandera de España en las diferentes categorías del mundial de motociclismo,en la superioridad demostrada por los equipos de fútbol y baloncesto españoles o en las victorias de tantos otros deportistas en competiciones no tan populares pero igualmente meritorias.

De la tierra batida a la pista de hielo

Sí, nuestro país puede presumir de ser una auténtica potencia deportiva no solo a nivel europeo, sino también mundial. Hace apenas unos días que la tenista Garbiñe Muguruza se tiraba sobre la arcilla de la espectacular pista Philippe Chatrier de París, con lágrimas en los ojos, para celebrar un increíble último punto ante Serena Williams, que le daba el triunfo en Roland Garros 18 años después de que Arantxa Sánchez Vicario lograra la última victoria española femenina en este torneo del Grand Slam. 

En este mismo torneo, la gloria se la llevó igualmente el dobles masculino formado por Feliciano López y Marc López ante la mejor pareja de la historia, los gemelos norteamericanos Bob y Mike Bryan. Feli y Marc se convertía así en la segunda pareja íntegramente española que consigue la victoria final en París, tras Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, que lo hicieron en 1990.

En lo que respecta a los deportes de equipo, tanto clubes como selecciones, el caso español es increíble. El pasado mes de mayo, el Sevilla lograba la UEFA Europa League, y el Real Madrid, en una final netamente española, batía al Atlético para hacerse con la Champions League. Es la tercera vez consecutiva que dos clubes españoles ganan ambos trofeos, un hecho para la historia.

Y qué decir de la selección absoluta con Vicente del Bosque al frente. A pesar de que en el europeo celebrado en Francia 2016 no ha conseguido revalidar sus título, las dos Eurocopas consecutivas (2008 y 2012) y el mundial de Sudáfrica (2010) conseguidas por el combinado nacional están marcadas a fuego en la memoria colectiva no sólo de los españoles, sino de aficionados de todo el mundo que quedaron maravillados por el juego desplegado por Iniesta, Ramos, Xavi y compañía.

La nómina de grandes campeones recientes en otros deportes es también extensa. Ahí está Ruth Beitia, que ha ganado la prueba de salto de altura en el campeonato europeo de atletismo en Ámsterdam, y que se postula como una de las grandes favoritas en la prueba de salto de altura en los Juegos Olímpicos de Río, el próximo mes de agosto.

Por su parte, Bruno Hortelano-Roig es el nuevo campeón de Europa de 200 metros, Ilias Fifa consiguió el oro en la final de 5.000 metros. Y junto a ellos Adel Mechaal (plata en 5.000 metros), David Bustos (plata en 1.500 metros), Sergio Fernández (plata en 400 metros vallas) y el equipo masculino de la media maratón (medalla de plata), y Toni Abadía (bronce en 10.000 metros). El esfuerzo de todos los deportistas de nuestro país hizo que España lograra el sexto lugar en el medallero de los Europeos.

Los éxitos de los deportistas de nuestro país siguen sumándose: Carolina Marín, dos veces campeona del mundo y otras tantas de Europa de bádminton; Javier Fernández, bicampeón del mundo y tetracampeón europeo de patinaje artístico; el recientemente designado Premio Princesa de Asturias del Deporte, Javier Gómez Noya, un mito, el único que ha conquistado cinco veces el campeonato del mundo de triatlón; los pilotos Jorge Lorenzo y Marc Márquez, que se reparten los títulos de los últimos años en MotoGP.

De Contador a Belmonte

Más ejemplos. Los ciclistas Alberto Contador, actual número 1 del ranking UCI World Tour, y Alejandro Valverde, tercero en el pasado Giro de Italia; las piragüistas Maialen Chourraut, medalla de oro en la prueba de K-1, y Nuria Vilarrubla, asimismo oro en C-1 en la Copa del Mundo recientemente disputada en La Seu d’Urgell.

En cuanto a selecciones, destacan también la selección femenina de waterpolo, medalla de plata en la recién celebrada Súperfinal de la Liga Mundial, ante la todopoderosa Estados Unidos; la selección femenina de balonmano, actual subcampeona de Europa y medalla de bronce en los últimos Juegos Olímpicos, en Londres; la selección masculina de fútbol sala, vigente campeona de Europa; mismo título que posee la selección masculina de baloncesto; o la femenina de este mismo deporte, medalla de bronce en el último europeo y actuales subcampeonas mundiales;

Igualmente meritorios son los triunfos de Miguel Ángel López, campeón del mundo en 20 kilómetros marcha; Ray Zapata, oro europeo en la modalidad de suelo de gimnasia artística; o Mireia Belmonte, la multilaureada nadadora (39 medallas, 20 de ellas de oro, entre mundiales, europeos y juegos olímpicos) y plusmarquista mundial en varias pruebas, que aspira a todo en los Juegos de Río. También hay que destacar a la nadadora Teresa Perales, ganadora de 22 medallas paralímpicas.

Tres factores determinantes

¿Hay algún factor que explique este éxito? Muchos, aunque fundamentalmente tres: un modelo singular de Gestión Deportiva (mediante la implicación coordinada de administraciones públicas, federaciones, clubes y organismos privados), una industria deportiva de vanguardia (con instalaciones de primer orden, equipamiento e incluso material deportivo) y un continuo trabajo con las bases deportivas, que facilita la aparición de jóvenes valores.

Hasta alcanzar el punto actual, hay una labor de muchos años por detrás. Haciendo un poco de memoria, ¿cuándo se produce el verdadero cambio en nuestro deporte? El punto de inflexión hay que situarlo en 1986, en la adjudicación a Barcelona de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992. A partir de ahí, se genera una especie de furor con el deporte y los deportistas, que empiezan a ser verdaderamente tenidos en cuenta.

Los Juegos, además de dar un impulso a la imagen de nuestro país (que pasó a ser tenido en cuenta como un ejemplo de modernización y de capacidad para organizar los más grandes eventos) nos dejaron dos legados muy importantes. El primero, el programa de becas ADO, para que los deportistas puedan prepararse a fondo sin tener que preocuparse por factores externos que alterarían su dedicación. El segundo, una cantidad inestimable de instalaciones deportivas de primer orden que han facilitado la práctica de muchos deportes.