La castaña española, presente en 60 países

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La castaña española, presente en 60 países

Las castañas españolas se exportas a más de 60 países.
Las castañas españolas se exportas a más de 60 países.

El invierno no solo trae consigo el frío, la lluvia y la nieve, también es la estación de las castañas. Un producto no solamente apreciado por los españoles (¿quién no se ha parado alguna vez ante un puesto de castañas asadas?), sino que también es demandado fuera de nuestras fronteras.

Actualmente, el sector se encuentra en pleno auge internacional gracias a su creciente exportación comercial. Y es que la castaña española, la especie “Castanea sativa”, es reconocida como una de las mejores del mundo. Unas 3.500 toneladas de este fruto seco salen cada año a distintos puntos del planeta, distribuyéndose en más de 60 países. Entre los más cercanos se encuentran vecinos como Portugal, Italia, Francia o Alemania. Pero la castaña nacional también cruza océanos para llegar a otros lugares como Estados Unidos, Brasil, Arabia Saudí o Japón.

En este último país, la castaña española se ha convertido en todo un manjar. Tanto es así que la empresa japonesa Ena-ka Wakamiya, especializada en dulces tradicionales, presentó el pasado mes de noviembre en Ourense una tarta realizada con materia prima de la provincia gallega y suministrada por la firma Posada Marron Glacé. Del mismo modo, una delegación del país del sol naciente también visitó en 2016 las instalaciones de Alibós, una de las grandes compañías castañeras de Galicia, con el fin de estrechar lazos comerciales.

Galicia, líder nacional

En Japón la castaña es una vianda realmente valorada ya que es consumida en todo tipo de variedades gastronómicas, y sobre todo en productos de pastelería. Francia, otro de nuestros grandes compradores, tampoco se queda atrás al ser considerada como la cuna de la cocina de la castaña. Mientras, en Suiza es muy famoso el puré dulce de castaña que se emplea para acompañar prácticamente cualquier alimento.

Galicia es la reina de la castaña. Allí se produce más del 50% de la producción nacional, unas 22.000 toneladas, cifrándose la producción total del país en unas 35.000 toneladas. Otras zonas de acción son Castilla y León, con 8.100 toneladas, Andalucía, con 4.600 toneladas, y Extremadura, con unas 1.800 toneladas.

Así, “el 40% de la producción de la castaña nacional se destina principalmente para la comercialización en fresco al consumidor y el 60% a la industria de transformación”, detalla Jesús Quintá, presidente del Grupo Alibós y la Indicación Geográfica Protegida Castaña de Galicia.

La labor de esta asociación consiste en mejorar y estimular proyectos agrónomos e industriales con el fin de fomentar la gestión de los soutos (plantaciones de castaños en gallego). Al mismo tiempo, también busca recuperar la castaña como un producto principal en la cocina local y desarrollar tecnologías de I+D que faciliten su recogida y procesamiento.

Un negocio que revitaliza las áreas rurales

En la Comunidad gallega es donde se encuentran las mayores extensiones de castaño de toda España, unas 4.000 hectáreas. A pesar de ello, se calcula que existen otras 60.000 hectáreas de castaños muy antiguas o improductivas que se han ido abandonando durante los últimos 20 años debido al éxodo rural y las plagas.

Sin embargo, desde hace casi una década el proyecto Souto trabaja para su recuperación. Una iniciativa que planta más de 1.000 hectáreas anuales de castaños bajo la supervisión y subvención de la Xunta. Cultivos que ayudan a la conservación de los bosques gallegos dando pie a una relevante prevención de incendios y de la degradación del suelo y del medio ambiente.

También en la provincia de León se ha creado la “Mesa del Castaño del Bierzo”, un programa de restauración de sotos que pretende rehabilitar las antiguas zonas de castaños y brindar “un complemento a las economías familiares de la zona”, como afirma Roberto Rubio, responsable de Castanea. Además, se trata de un factor clave en la fijación de la población labriega ofreciendo una vía comercial a sus municipios con el fin de frenar el abandono rural, mitigar el envejecimiento demográfico y posibilitar el establecimiento de actividades empresariales en estas áreas geográficas.

La importancia que tiene este producto en la vida rural sobrepasa cualquiera de las consideraciones que un profano podría tener. “En la actualidad se contabilizan más de 30 empresas gallegas cuyas actividades se centran en la manipulación, envasado y en la exportación de castaña en fresco”, apunta Quintá. Un auge mercantil que supone unos 30 millones de euros anuales para el productor y más de 100 millones en comercialización. Y según la Indicación Geográfica Protegida, casi 10.000 personas venden en Galicia el fruto que recogen en los soutos, aunque el número varía año tras año. 

Una calidad inmejorable

Los productores gallegos exportan el 90% de lo recogido. Una cifra que estimula a los fabricantes a profesionalizar sus bases para seguir creciendo. “Para nosotros la exportación ha sido siempre el canal de venta principal en la empresa, despachando nuestro producto a países como Francia, Suiza, Reino Unido, Japón, Bélgica, Alemania o Italia”, explica Quintá.

Esta temporada la campaña llegó con retraso. “Hubo un verano bueno, con calor, pero la falta de lluvias en septiembre retrasó la maduración del fruto”, recuerda el presidente de Alibós, cuya compañía ha sido capaz de recoger 6.000 toneladas de castañas.

Su calidad vuelve a ser excepcional. ¿Los motivos? “Las inmejorables condiciones climatológicas que se dan en nuestro país para su crecimiento y las condiciones del suelo español, especialmente de Galicia”, responde Jesús. Por su parte, Roberto señala otros beneficios como “sus cualidades organolépticas y su fácil pelado”. Y por supuesto, “la garantía que ofrecen la Mesa del Castaño del Bierzo y la Indicación Geográfica Protegida Castaña de Galicia, quienes proporcionan un valor añadido al producto”.

Un futuro prometedor…

Por todo ello, el futuro se vislumbra muy halagüeño, ya que se trata de un alimento con una salida comercial óptima. Incluso es el primer producto agrícola de exportación de Galicia. “En lo que a la demanda y el mercado se refiere podemos esperar una tendencia al alza, ya que su calidad así lo avala”, matiza Roberto Rubio.

La castaña es un alimento tradicionalmente estacional, pero a su vez posee grandes posibilidades de consumo durante todo el año, ya sea congelada, seca o en harina. Asimismo, hay que recordar que es un artículo libre de gluten y apto para celiacos, ámbito que ofrece grandes oportunidades tanto para el comprador como para el productor.

… que tiene varias amenazas

A pesar de ello, el sector cuenta con ciertas amenazas. Algunas son naturales (las plagas de avispilla del castaño, o la enfermedad del hongo chancro del castaño), pero otros desafíos son comerciales. Es el caso de la castaña china, una variedad de inferior categoría que intenta hacerse un hueco en los mercados por medio de un precio muy competitivo. Un hecho que preocupa a los fabricantes, al ser China es el primer productor mundial con alrededor de dos millones de toneladas anuales. Aunque tal y como advierte Quintá: “se trata de una castaña distinta a la europea, de menor calidad, y que puede llevar a equívocos a los consumidores”.

Por ello, ante el riesgo que representa la castaña china, desde estas agrupaciones se aboga por fortalecer la presencia de la producción española en el mercado, de cara a avanzar en la identificación del origen y en el posicionamiento de su máxima calidad.