El enfermero que esconde las jeringuillas a los niños. EL MUNDO

  • España en los Medios

El enfermero que esconde las jeringuillas a los niños. EL MUNDO

En la consulta de Tolo Villalonga no hay jeringuillas a la vista ni fonendoscopios enroscados al cuello; hay juguetes, libros, muñecos y un montón de carteles con dibujitos donde padres e hijos aprenden a cuidar su salud. En este lugar, las pomadas están dentro de cajas amarillas, y las gasas guardadas en cestas rojas. Las vacunas duelen menos porque si miras al techo te saluda la abeja Maya. Y la recompensa al salir es un tatoo con mensaje: ¡Excelente! o ¡Sigue así! «Este sitio mola. Parece mi cole», celebran los niños que pasan por aquí.

Tolo Villalonga ha revolucionado la enfermería pediátrica con una nueva forma de atención sanitaria, donde se tiene muy en cuenta el espacio físico de la consulta y la educación en salud. Él la llama la Consulta por rincones y consiste en dar la información sanitaria desde cualquier espacio de su cubículo. «Además de atender a los niños y hacerles la revisión, quiero que se vayan con algo más aprendido; dar un valor añadido», argumenta sobre esta iniciativa personal que arrancó hace casi veinte años y que ha ido diseñando poco a poco, adaptándolo a las necesidades de sus pacientes del centro de salud Es Blanquer de Inca donde trabaja desde hace una década.

Su inspiración llegó a través de sus hijas. «Veía que venían muy contentas del colegio, y yo no venía contento de la consulta, así que les pregunté qué les gustaba». Ellas le respondieron que en el cole hacían trabajo cooperativo, que la clase estaba organizada por rincones donde se iban trabajando diferentes habilidades, que se lo pasaban tan bien... Entonces pensó: «¿Por qué no puedo hacer lo mismo en mi consulta?».

Comenzó quitando la mesa de despacho del centro de la sala y la arrinconó a la pared, para que hubiera más espacio para hablar, jugar y escuchar. Guardó las jeringuillas y el fonendoscopio en cajas de colores de Ikea para que no pareciera «una sala de curas», y diseñó carteles didácticos para crear cada uno de los lugares necesario. Así dio vida al rincón del cuerpo humano, donde los pequeños reconocen la parte que les duele; el rincón de las emociones, donde expresan sus sentimientos; o el de la actividad física, donde les explica cómo y cuánto ejercicio hacer; el de la alimentación, donde regatean con Tolo si pueden comer una chuchemás o una hamburguesa menos; el rincón de la psicomotricidad; el de la nevera con mensajes subliminales;el rincón del vínculo, donde las mamás aprenden a jugar o hacer masajes a su bebé y dar bien el pecho, y el rincón de los libros y los cuentos infantiles.

La premisa de la consulta de Tolo es que cualquier puerta, pared, estantería -y hasta el techo- pueden servir para explicar a esos locos bajitos (y a sus padres acompañantes) todo lo que necesitan para tener una buena salud. El resultado es un lugar que destila buen rollo. Un lugar donde uno se siente verdaderamente a gusto.

«¿Conoces a Maria Montessori?», dice en referencia a la educadora italiana, creadora del método pedagógico que lleva su nombre. La experta defendía que los niños eran esponjas con capacidad de absorción infinita, que los ambientes organizados cuidadosamente para el niño fomentaban un mejor aprendizaje y crecimiento. «Montessori fue la base para diseñar el concepto nuevo de consulta», reconoce el enfermero.

Pero no todo en su consulta depende del espacio. También es importante la actitud del profesional. Tolo sigue las premisas de la pedagoga italiana, que decía que los adultos deben guiar al niño y darle a conocer un ambiente bueno y cómodo y, aunque le gusta que los críos deambulen por su consulta y exploren «ellos solitos», también les pregunta, les anima y les da un empujón. Una de las primeras cosas que hace es preguntarles cómo se sienten cuando llegan. Entonces ellos suelen ir al mural de las emociones -situado detrás de la puerta de entrada- y responden pegando unos ojos y una boca de velcro en la cara sin rostro. Hoy la pequeña María está contenta, por eso ha escogido una sonrisa de par en par.

«A veces, les tengo que explicar que necesitan hacer un ejercicio más intenso o que tienen que aumentar fuerza o elasticidad». Entonces se van a rincón de la actividad física que Tolo ha llamado ¿A qué dedica el tiempo libre?, donde varios muñequitos de papel practican diferentes deportes. Ahora lo entienden mejor.

La parte de la alimentación saludable es un lugar de controversia. Tolo ha dibujado un semáforo donde el rojo indica los alimentos que hay que comer ocasionalmente; el naranja, los que se comen varias veces a la semana, y el verde, los que se toman a diario. Si no lo entienden, hay una ruleta donde se pegan y despegan las chuches, los helados y las hamburguesas con patatas, regateando como en un bazar turco.

El rincón más divertido es el de la psicomotricidad. Lo que ven los niños es una mesa y dos sillas con juegos de habilidad (cajas encajables, aros metidos en un palo...) pero en realidad es un lugar importantísimo que a Tolo le sirve para detectar algún caso de autismo. «Si viene un niño de un año y medio o dos y no se acerca a jugar, malo», alerta el enfermero.

A Tolo también le gusta cuando los niños le estiran de la bata y le llevan al mapamundi llamado Tengo amigos de.... «Me suelen contar que su papá es de tal país o que sus abuelos viven muy lejos. También tengo un mapa de la ciudad con rutas saludables indicadas donde se enteran de las opciones que tienen para hacer deporte en la ciudad».

Pero a la Consulta por Rincones también llegan madres primerizas desesperadas con muchas dudas porque no saben si están dando bien el pecho a su bebé. Tolo las lleva al rincón de la lactancia y el vínculo y les explica, a través de fotografías, cuál es la mejor postura para coger al neonato: «La boca abierta como una uve, la nariz pegada a la piel», instruye con un muñeco de trapo pegado a su pecho. Allí también les descubre algunos juegos para estimular al crío y les enseña a hacer un relajante masaje.

Pero, cuidado, que la consulta de Tolo Villalonga no deja de ser una consulta de enfermería. «Aquí se hace todo lo que se tiene que hacer: medimos, ponemos vacunas, auscultamos y damos consejos de alimentación», aclara para que no haya equívocos. «Hacemos todo eso y mucho más».

La Consulta por Rincones ya se está intentando extrapolar a cinco consultas de pediatría de otros centros de salud de Mallorca (que el IB-Salut no ha concretado) y se está estudiando su aplicación en las consultas de adultos. «Nos gusta este modelo porque pensamos que resuelve o puede resolver muchos problemas de salud que se basan en el estilo de vida de las personas», defiende Maria Antònia Font, directora de enfermería de Atención Primaria de Mallorca, que reivindica que los centros de salud deben ser accesibles a la población y facilitar que entren en el mundo de la salud.

«Hoy en día la gente tiene mucha información, por eso el profesional sanitario tiene que definir muy bien lo que tiene que transmitir hablar poco pero eficazmente y acompañarlo con algo visual para que no se pierda». En ese sentido, la consulta de Tolo cumple de sobra ese paradigma, pues «da un mensaje verbal, uno visual y siempre se acompaña con un si necesita saber algo más, aquí estamos».