El español José Ángel Ávila, inventor del año por el sistema de posicionamiento por satélite Galileo. EL MUNDO

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El español José Ángel Ávila, inventor del año por el sistema de posicionamiento por satélite Galileo. EL MUNDO

El español José Ángel Ávila ha sido distinguido como Inventor del Año por la Oficina Europea de Patentes (EPO), en una gala celebrada hoy en el Arsenal de Venecia. Ávila es una pieza clave para el desarrollo del sistema de posicionamiento por satélite europeo Galileo GNSS, recién puesto en fase de 'servicios iniciales' el pasado diciembre.

Ávila forma parte de un grupo de cinco expertos, reunido en 2002 por la Agencia Espacial Europea (ESA) para diseñar un nuevo sistema de señales de radio. Tenía que ser una tecnología que mejorase la del estadounidense GPS y su competidor ruso, Glonass.

"GPS y Glonass nacieron en los años 60, en la Guerra Fría y con las tecnologías disponibles por entonces, mientras el proyecto Galileo empezó en la década de los 90 y se terminó de definir en 2002-2003", explica el madrileño de 38 años, ingeniero de telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid. En 2001 se marchó de Erasmus a Viena, "para hacer el proyecto fin de carrera con uno de los 'gurús' en el mundo de los satélites, Bernhard Hofmann-Wellenhoff".

El proyecto Galileo GNSS es un encargo de la Unión Europea, para crear un sistema bajo control civil, no sometido a la autoridad militar. El núcleo del grupo para desarrollarlo lo formaron cinco personas: Ávila, que estaba trabajando en Munich para ESA; su mentor en Alemania, el académico Günter W. Hein; el ingeniero franco-belga Lionel Ries; Jean-Luc Issler, de la Agencia Espacial francesa (CNES); y Laurent Lestarquit, también de la CNES, que figura en los registros de EPO como autor de una de las dos patentes implicadas en las señales de Galileo (y registrado por CNES) Ávila y Lestarquit lideran el grupo. La segunda patente está registrada a nombre de los cinco. Las patentes hablan de metodologías para modular las señales de radio.

El tipo de comunicación que diseñaron debía cumplir dos requisitos, compatibilidad e interoperabilidad con los otros sistemas ya existentes de posicionamiento por satélite. "Compatibilidad quiere decir que los sistemas coexisten sin interferirse. Son capaces de funcionar en la misma banda y frecuencia sin interferirse ni degradar sus respectivos servicios" explica Ávila. "Interoperabilidad significa que un mismo receptor puede utilizar los dos sistemas [GPS y Galileo], recibir las señales de las dos constelaciones de satélites combinándolas como si viniesen de un mismo sistema y de manera transparente para el usuario, que no necesitará saber qué señal recibe".

Además, la tecnología de Galileo, permitirá una calidad muy superior y mayor precisión en la recepción, sin el deterioro que en GPS suelen producir los edificios altos de las ciudades. El trabajo de Ávila y sus colegas producirá dos clases de señales, una "para el mercado de masas", es decir navegadores de coche, móviles y otros dispositivos de uso común. La otra, con un ancho de banda mucho mayor, servirá para ofrecer servicios de alta calidad como navegación aérea, seguimiento de fenómenos naturales y catástrofes (como terremotos), operaciones de rescate y otras localizaciones que requieran gran precisión.

El sistema Galileo está funcionando en este momento con 18 satélites, de los 30 que compondrán la constelación en 2020, y los móviles más modernos con chips de última generación pueden utilizarlo. Mientras, José Ángel Ávila sigue trabajando en el Centro de Investigación Tecnológica ESTEC de la Agencia Espacial Europea, en Holanda, diseñando la segunda generación de Galileo.

Ávila es el segundo español galardonado como inventor del año por la Oficina Europea de Patentes. El anterior fue el ingeniero burgalés José Luis López Gómez, en 2013, por sus innovaciones para 'suavizar' el movimiento de los trenes de alta velocidad.

El premio al grupo de Ávila es el correspondiente a la categoría de Investigación. En Industria los ganadores son Jan van den Boogaart (Holanda) y Oliver Hayden (Austria), por un sistema de análisis rápido de sangre para detectar malaria. En Pymes, Günter Hufschmid (Alemania), por una súper esponja que absorbe vertidos de petróleo y aceites. En Países no europeos, James G. Fujimoto (EEUU), Eric A. Swanson (EEUU) y Robert Huber (Alemania), por tomografías por coherencia óptica (OCT) de visualización clínica en tiempo real. Y en el reconocimiento a toda una vida, Rino Rappuoli (Italia), por sus nuevas vacunas basadas en análisis genético. El premio por votación popular fue para el marroquí Adnane Remmal, por su combinación de antibióticos con aceites naturales contra las bacterias resistentes a medicamentos.