El milagro de la piel española de Shalini y por qué suda por primera vez en toda su vida. EL MUNDO

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El milagro de la piel española de Shalini y por qué suda por primera vez en toda su vida. EL MUNDO

Shalini se despide en el aeropuerto de Barajas moviendo la mano más allá del control de seguridad. Son las 19.30 horas del martes 26 de septiembre y la joven de 18 años, la niña a la que el mundo conoce como la niña serpiente de la India, cogerá en tres horas un avión que la llevará de vuelta a su casa. Le esperan 10 horas en un tren con asientos de madera hasta su Chhatarpur natal. Consigo lleva regalos, un peluche al que ha bautizado como Rocky y... una nueva piel. En una maleta ha guardado las medicinas que han obrado el milagro.

Shalini Yadav llegó a España el 9 de septiembre. Su única razón para viajar a casi 7.800 kilómetros de su aldea era curarse. La chiquilla padece desde los cinco años ictiosis lamenar, una rara enfermedad genética que hace que su piel se cubra de escamas negruzcas y duras. Y cada 45 días las mudaba. Por eso la conocían como la niña serpiente. Hasta hoy.

La joven ha pasado 17 días hospedada en el lujoso Hospital Humanline de Marbella. Y se ha sometido a una quincena de pruebas médicas para saber más acerca de su enfermedad y poder ajustar al máximo la medicación que le devolviese el aspecto que tenía a los cinco años. Los galenos le recetaron pastillas de acitretino, un derivado de la vitamina A que ha conseguido revertir la situación de su piel. Sólo necesita una dosis de 10 miligramos al día. Con dos semanas de tratamiento las costras y las partes negruzcas de su cara y su cuello han desaparecido casi por completo. Cada día le han aplicado por todo su cuerpo una crema que ha reducido la tirantez y la dureza de sus piernas y manos. «Ahora ya no me duele», dice desde la silla de ruedas.

Shalini está feliz por todo el empeño y dedicación que los 17 médicos de la International Medical Academy han prestado a su causa. «En la India nadie me tocaba. Aquí me han abrazado y besado», explica la niña antes de partir. Durante la última semana, Marta, fisioterapeuta en Marbella, la ha ayudado a diario a desengrasar sus articulaciones, ejercitando las extremidades.

Shalini apenas mide 1,40 metros. Antes de llegar a España estaba totalmente encogida. Cada vez que se estiraba, su piel se rajaba. El raquitismo que sufre ha agravado su situación y le ha impedido desarrollarse como una niña normal. Gracias a los ejercicios que Marta hacía con ella, la niña ha crecido cinco centímetros. Los estiramientos se los lleva en forma de dibujos para que pueda realizarlos con su madre en casa.

Las analíticas mostraron un posible problema de asimilación del gluten. Los doctores creen que sería un hándicap añadido para su piel. El equipo médico del hospital de Marbella decidió cambiar su dieta con la esperanza de potenciar la mejora todo lo posible. Los cambios en la dieta fueron mínimos ya que Shalini es vegetariana. Los tres platos de comida caliente que ha ingerido estos días han conseguido que pese 29 kilos, dos más que hace medio mes.

Los médicos nunca habían visto unos niveles de vitamina D tan bajos en una persona. Esta vitamina es la que recibimos del sol, y aunque Shalini salía casi todos los días al patio de su casa, los rayos no conseguían atravesar su espesa piel. Ahora suda por primera vez en su vida. El doctor Carlos de Sola le explicó que las gotas que salían de su cuerpo eran algo completamente normal.

Shalini ha vuelto con su familia con una piel española nueva. «Lo primero que haré es decirle al profesor que ya puedo volver a clase», sonríe. Quiere ser dermatóloga y curar a niños en la India con la misma enfermedad que ella. Entre los regalos que la chiquilla se lleva de vuelta hay un móvil y una tablet. En Marbella ha aprendido a manejar un ordenador y a navegar por internet.

En la agenda del teléfono ha apuntado las direcciones de correo de los médicos que la han tratado para que puedan hacerle un seguimiento de cómo reacciona al tratamiento. Aquí ha dejado a todos sus benefactores, convocados por el periodista Paco Rego, pendientes de su futuro. De su nueva piel española.