Ginebras españolas a la moda. EL PAÍS

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Ginebras españolas a la moda. EL PAÍS

La pasión por el gin tonic que ha invadido España en los últimos años ha cambiado drásticamente el sector de las ginebras en nuestro país. La apetencia por ginebras personalizadas premium ha hecho que el panorama en los bares y restaurantes haya cambiado. Mientras que hace años las opciones se reducían a unas cuantas marcas, casi todas foráneas, con la única excepción de Larios, (Beefeater, Tanqueray, Gordons o Bombay), ahora los clientes se encuentran con una variedad apabullante. En cuatro o cinco años han aparecido más de 200 marcas con más de 400 variedades, unas de grandes bodegas, otras de empresas de nueva creación.

Santamanía, Siderit, BCN Gin, Macaronesian, Ana London, Nordés, SK Dry Gin o Petra Mora son el resultado de un nuevo modo de consumir el gin-tonic, que busca sabores personalizados, todo un filón para pequeñas firmas capaces de ofrecer una receta propia y diferenciada. Macaronesian, de Destilerías Santa Cruz, fundada en el 2011 en Tenerife, lanzó su ginebra en el 2013 y ha crecido rápidamente. BCN Gin, producido por Aguavida Llops, empresa fundada en el 2013, produce, explica Stefan Lismond, su cofundador, dos marcas de ginebra, la primera lanzada en el 2014 y también ha tenido un crecimiento impresionante. “Doblamos o triplicamos las ventas cada año”.

La famosa ginebra sevillana Puerto de Indias, producida por una antigua empresa andaluza Los Alcores de Carmona (1880), consiguió facturar cinco millones de euros en su primer año de actividad. La decisión de sus nuevos dueños de entrar en este mercado salvó a la empresa, que languidecía con productos en desuso o maduros, como el anís o el pacharán. Otro caso de éxito súbito es el de la gallega Nordés, que triplicó su tamaño antes de que sus propietarios la vendieran a Osborne. Destilada del albariño, dicen que es “única” en sabor. Santamanía, que se presenta como una destilería premium que trabaja con pequeñas partidas, asegura que desde 2014 multiplican por tres las ventas cada año.

La clave de estos resultados, cree Bosco Torremocha, director Ejecutivo de la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE), “ha sido el adaptarnos a los consumidores, con un amplio catálogo de productos, con ginebras secas, cítricas, aromáticas o con ingredientes naturales como las fresas, las frutas de bosque y hasta el pepino”. En Siderit añaden que los gustos de los consumidores han cambiado radicalmente en muy poco tiempo. “Hace unos años la London Dry Gin era muy valorada, pero ahora las ginebras de sabores han ganado terreno y la coctelería ha evolucionado tanto que el producto ya nada tiene que ver con un gin tonic clásico”.

Por ejemplo, en BCN explican que seleccionan “las mejores lías” de los vinos del Priorat y las destilan para obtener el alcohol base. “Luego extraemos la esencia de cada botánico salvaje que crece en nuestra región: enebro, romero, hinojo, pino, cáscara de limón y en particular higos”. No es la única en innovar. La madrileña London Dry Gin Santamanía se elabora con alcohol de uva tempranillo, la cántabra Siderit con té y alcohol a base de grano de centeno y la canaria Macarronesia, además de utilizar agua de rocas volcánicas, lleva sabores como el enebro, el cardamomo, la raíz de angélica y el regaliz. Al margen de las nuevas marcas también las grandes empresas del sector han diversificado su cartera de referencias con nuevas variedades de ginebra. Es el caso de Rives. “Tenemos en la actualidad cuatro marcas de ginebra en nuestro catálogo” apuntan en la empresa. Las últimas, creadas en 2014 y 2015.

La ginebra ha demostrado ser una bebida resistente a la crisis. “De 2009 a 2016, el mercado en España ha aumentado un 70%,” apunta Bosco Torremocha. Todo un hito, ya que el consumo de bebidas alcohólicas cayó desde el inicio de la crisis un 40%. Un descenso que afectó a todas las especialidades, incluido el whisky. Claro que, mientras hace 10 años apenas se servían gin tonic en los bares, ahora el combinado trata de tú a tú al whisky: reina en el 26% del mercado frente al 20% que araña la ginebra. Pernod Ricard, con ventas descendentes de whisky y ron, logró subir sus ventas en el 2014 un 6% gracias a este alcohol transparente. Lo mismo pasa en Rives, con crecimientos anuales del 20% en este destilado en los últimos 10 años.

Imagen externa

La gran creatividad de las nuevas marcas españolas las ha posicionado en mercados internacionales. Rives está calificada como una de las 10 mejores marcas del mundo, según la publicación Wine & Spirits Research; Macaronesian ha ganado medallas de plata y bronce con sus productos en la IWSC-International Wine&Spirit Competition de Londres; BCN ha recibido un bronce para la ginebra BCN Gin y un oro como mejor destilería de España en el New York International Spirit Competition; Santamanía, explican en la empresa, ha recibido “el Double Oro en la San Francisco World Spirit y la medalla de oro en el Chicago Beverage Tasting Institute, entre otras”. “Hemos ganado varias medallas de oro” dicen en Siderit, “una en el Mundial de Bruselas en 2015”.

El prestigio de la ginebra española en el mundo ha alcanzado tales cuotas, que en algunas publicaciones se habla de spanish gin tonic. Rives, que exporta el 10%, está implantado sus ginebras, “en la propia cuna del producto, Holanda y el Reino Unido, así como otros países centroeuropeos.” BCN exporta la mayor parte de su producción, en torno al 90% a Alemania, Bélgica, Reino Unido, Suiza, Italia, Dinamarca y Holanda. Y en Siderit exportan el 70% de la producción a 30 países. La gran cuestión ahora mismo es si esta explosión de nuevas marcas es sostenible y si se mantendrá en el tiempo.

Algunos expertos creen que solo una pequeña parte de estas nuevas enseñas seguirán aquí dentro de cinco años. Pero Bosco Torremocha no opina igual. “Esto no es una moda. Las modas pasan, pero el consumo del gin tonic es una tendencia, que estamos liderando desde España”.