Los Tedax del corazón: así salvan niños los mejores cirujanos de España. EL MUNDO

Los Tedax del corazón: así salvan niños los mejores cirujanos de España. EL MUNDO

El hombre ha visto de todo en quirófano. Niños de kilo y medio de peso con el corazón abierto como una aceituna de las gordas y un marcapasos como un mechero Zippo instalado en el único sitio donde cabía: en el vientre. Prematuros de 420 gramos a los que había que intervenir con el aire contenido, como si se fueran a volatilizar con un soplo. Hermanos a los que les tocó la misma mierda de cardiaca lotería. Chicas de la edad de su hija con el pecho abierto como una sandía. Niños que parecían que no al nacer y después de cinco cirugías terminaron siendo que sí, y que hoy tienen 18 años y están estudiando Medicina.

El hombre es un Tedax del corazón infantil. De esos tipos que tienen que ir con cuidado de no cortar el cable azul en vez del rojo, pongamos. De esos especialistas que se mueven en una horquilla de dos milímetros y que manejan bombas con su sístole y su diástole que nadie se atreve a tocar.

El hombre que ha operado del corazón a más de mil niños es muy servicial y amable, no va de nada, ni quiere, ni sería justo, dice. Le pides al hombre que te cuente la historia más dura y te habla de una cardiopatía muy compleja de una niña operada siete veces y que falleció con casi dos años.

El hombre se llama Ángel Aroca, es jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca Infantil del Hospital de La Paz, tiene dos hijas de 15 y 12 años, una mujer que es radióloga y que se llama Luz y un carromato interminable de padres, adolescentes y niños que le citan como si le debiesen la vida. Y sin el como.