Cuando el terror se hace global

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Cuando el terror se hace global

Ciudadanos sirios huyen de la violencia en su país y continúan para cruzar hacia Jordania cada día en busca de seguridad. EFE/JAMAL NASRALLAH (EFE)
Ciudadanos sirios huyen de la violencia en su país y continúan para cruzar hacia Jordania cada día en busca de seguridad. Foto: EFE/JAMAL NASRALLAH (EFE)

La aparición del terrorismo yihadista, con las acciones de Estado Islámico como máximo exponente, ha puesto en jaque a las autoridades mundiales. Ante este nuevo fenómeno de ataques indiscriminados y asesinos que aprovechan las nuevas tecnologías para difundir el terror, ningún país está totalmente a salvo. La unidad, la colaboración y la educación son las mejores armas frente a esta lacra.

“Ningún lugar del mundo se encuentra libre de la amenaza del terrorismo de signo yihadista”. Son palabras de  Andrés Otero,  Jefe de la División Antiterrorista del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). La realidad confirma sus palabras.

El pasado 26 de junio una serie de atentados yihadistas sacudieron casi simultáneamente Francia, Túnez, Kuwait y Somalia. Desde entonces, España se encuentra en el nivel 4, de los cinto existentes, de alerta por ataques de este tipo. Esto supone una mayor presencia policial en las calles y un aumento de la vigilancia en lugares susceptibles de ataques y en infraestructuras sensibles, como centrales nucleares, instalaciones eléctricas, aeropuertos, estaciones de trenes y autobuses, etc.

Terrorismo moderno: misma lucha, diferentes medios

Al Qaeda asentó la idea de instaurar un califato mundial. Ahora el Estado Islámico (DAESH), va un paso más allá, regido por la versión más violenta de la ley islámica, la Sharia.  “Cualquier otra forma de gestión política es considerada impía y sus seguidores deben ser convertidos o aniquilados. El DAESH es la evolución del imaginario yihadista y ha conseguido afianzar y expandir la misma doctrina amplificada gracias a las facilidades que ofrece Internet”, explica el jefe antiterrorista de CITCO.

Un terrorismo con viejas aspiraciones que utiliza los nuevos avances tecnológicos, como el uso de equipos y efectos cinematográficos en sus vídeos. Según Otero, “ha sabido aprovechar la libertad de la que se goza en occidente para distribuir sus actuaciones en la Red”, una herramienta fundamental también para captar nuevos adeptos en todo el mundo.

Más de 100 españoles han sido identificados como combatientes terroristas extranjeros en la filas del Estado Islámico o el Frente Al Nusra en los conflictos de Iraq y Siria.  En este sentido, uno de los principales objetivos, explica Otero, es “hacer frente al fenómeno de la radicalización de los jóvenes. Hay que evitar que se vean atraídos y captados por redes u organizaciones que les faciliten su traslado y unión a grupos terroristas en zonas de conflicto”, detalla.

Educación, arma contra el radicalismo

Con este objetivo, el CITCO trabaja desde hace varios años en materia de prevención. Fruto de estos esfuerzos es el Plan Estratégico Nacional de Lucha contra la Radicalización Violenta (PEN-LCRV)

Entre las medidas que contempla, este plan prevé “iniciativas formativas diversas, incluidas en colaboración con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con el fin de que se incluyan en el contenido curricular de los escolares temas específicos sobre qué es la radicalización y los riesgos y peligros que la misma conlleva”, detalla el experto. Este plan formativo se encuentra en la actualidad en fase de desarrollo, y en su implantación jugarán un papel muy destacado  los educadores, muchos de los cuales ya reciben formación en esta materia.

España combate el terrorismo desde todos los frentes posibles. En el aspecto legislativo, se han actualizado diversas leyes. Así, el pasado julio se aprobó una ley que menciona expresamente el fenómeno del terrorismo individual, para penalizar como terrorismo las conductas realizadas por los denominados “lobos solitarios”.

A todo ello hay que añadir el apoyo de la sociedad española a la labor de las Fuerzas de Seguridad del Estado, los jueces y las instancias políticas. Este punto “hace que los cambios realizados para combatir eficazmente la nueva fenomenología terrorista se hayan podido implementar en un breve espacio de tiempo, ya que todas las estructuras estaban creadas y trabajando de forma muy eficaz”, asegura el Jefe de la División Antiterrorista del CITCO.

Actuar en origen

Los expertos coinciden en que una de las medidas más eficaces para eliminar el terrorismo internacional es actuar en los países en los que se origina. Elementos como la lucha contra la pobreza y las desigualdades, así como la educación en valores de igualdad, fraternidad y respeto son básicos a la hora de atajar el nacimiento de ideas radicales.

Lo sabe bien el General Alfonso García Vaquero Pradal, Comandante de la Misión  EUTM/Mali hasta el pasado mes de julio. Se trata de una misión en la que militares europeos enseñan a los soldados locales cómo luchar contra el terrorismo. “Controlar esta frontera avanzada, el Sahel en general, es clave para la seguridad de España y de la UE. En Mali se entrecruzan rutas de narcotráfico, de inmigración ilegal, de tráfico de armas, además de la presencia de grupos terroristas como  Al Qaeda en el Magreb islámico (AQMI), Ançar Dine, Mujao o Al Morabitoun, Boko Haram”, apunta.

Además de instrucción en operaciones especiales, logística, primeros auxilios o artillería, los soldados malienses reciben lecciones de derechos humanos. Las tropas locales aprenden rápidamente. “La conducta ejemplar de los instructores es clave para que los soldados malienses apliquen los procedimientos de combate que se les enseña”, comenta García Vaquero. En este sentido, “la profesionalidad, los  valores morales y el gran corazón de nuestras tropas, les capacitan para servir de modelo de comportamiento y ayudan a configurar la personalidad del futuro soldado y cuadro de mando de Mali”, detalla el comandante.

En Mali, García Vaquero estuvo al mando de 500 militares de 25 países distintos. Lejos de suponer una barrera, esa variedad fue  una ventaja. “La experiencia que aporta el personal de cada país va sumándose y contribuye a la eficacia en el cumplimiento de la misión asignada”, ensalza.

Aunque no todo fue fácil. A la aparición del virus ébola, se sumaron el atentado terrorista en Bamako contra un local frecuentado por occidentales y las consecuencias, tanto de las negociaciones, como de la aplicación del Acuerdo de Paz y Reconciliación. “Todas estas circunstancias han puesto a prueba la misión, sin que en ningún momento se haya visto comprometida la seguridad de sus componentes”, asegura el militar.

En los “ratos libres” –matiza García Vaquero- que les dejaba su labor formativa, nuestras tropas también han ayudado a construir, con fondos del Ministerio de Defensa, dos colegios y una escuela hogar. En total, unos 900 niños y niñas podrán escolarizarse, practicar deporte e incluso aprender a cultivar un huerto.

A ello hay que añadir la puesta en marcha de dos centros de costura, uno informático y la adecuación de un dispensario sanitario, que han contribuido a mejorar la calidad de vida de la población más desfavorecida. Iniciativas llevadas a cabo en colaboración con los misioneros que trabajan habitualmente sobre el terreno.

Como señala Alfonso García Vaquero, “la lucha contra el terrorismo debe ser una lucha global a la que cada miembro de la coalición aporta unas capacidades concretas. Entre todos somos más fuertes”.