La voz de las víctimas en la ONU

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La voz de las víctimas en la ONU

Hitos de la presencia de España en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Hitos de la presencia de España en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), España se ha propuesto, entre otros muchos objetivos, ceder protagonismo a las víctimas del terrorismo. Aunque queda mucho por hacer, el balance de los primeros meses de presencia en el organismo internacional no puede ser más favorable para nuestro país. Somos un referente en la lucha contra el terrorismo.

Durante 50 años, España ha sufrido la lacra del terrorismo. Una terrible experiencia que ha dejado miles de víctimas (directas e indirectas) y que a su vez ha hecho de nuestro país uno de los más experimentados en materia antiterrorista.

Detrás de las leyes y las actuaciones policiales, quedan los afectados y sus voces. Y en este punto, España también ha sido capaz de escuchar y responder a sus necesidades. Lo sabe bien Mari Mar Blanco, presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), y hermana del concejal Miguel Ángel Blanco, secuestrado y asesinado por ETA en 1997. “Nuestra experiencia nos ha enseñado que es fundamental que demos la batalla contra el terrorismo desde la unidad de todos los demócratas, y siempre desde el más absoluto respeto al Estado de Derecho, sin buscar atajos”, asegura Blanco, en una escueta glosa de la fórmula aplicada por España para luchar contra el terror.

De hecho, somos un espejo en el que mirarse a nivel internacional. Así lo remarcó el director ejecutivo del Comité contra el Terrorismo de la ONU (CTED), Jean-Paul Laborde, que señala como ejemplo la lucha contra el terrorismo llevada a cabo por España.“La sociedad civil se involucró desde el primer momento en esta lucha, así como las víctimas del terrorismo se involucraron desde el inicio en este combate", elogia Laborde.

Y es que en la lucha contra el terrorismo  es vital el papel que juega la población. “Es crucial acabar con el vínculo social que lo apoya y lo alimenta”, destaca Blanco. “En demasiadas ocasiones, la sociedad tiene miedo de apoyar abiertamente a las víctimas precisamente por la estrategia de los terroristas de sembrar el terror de forma indiscriminada. Cuando se consigue vencer ese miedo de la sociedad a expresarse libremente, cuando se rompe ese círculo de terror, se empieza a ganar la batalla contra el terrorismo”, concluye.

Misma atención para todas las víctimas

El próximo mes de octubre, España planea dar todo el protagonismo a las víctimas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU). Lejos de ser un mero gesto, esta iniciativa significa mucho para la AVT. “En demasiadas ocasiones existe la tentación de mirar para otro lado, cuando no de blanquear la historia de violencia con falsos relatos de conflictos inexistentes. Vamos a mostrar el injusto dolor que causa la barbarie terrorista, y a defender el Estatuto internacional de las víctimas del terrorismo, su memoria, verdad, dignidad y justicia desde la unidad de toda la comunidad internacional”, advierte Mari Mar Blanco.

La posibilidad de trasladar la experiencia española con las víctimas a un escenario terrorista global es una opción real, aunque no sencilla por las enormes diferencias existentes entre unos países y otros. No obstante, el objetivo que se marca Mari Mar Blanco es conseguir un Estatuto internacional de la víctima del terrorismo.

“Es un objetivo prioritario e irrenunciable para quienes formamos parte de las agrupaciones de víctimas. Sentimos como una obligación moral conseguir este Estatuto. Si, como estamos viendo, el fenómeno terrorista es cada vez más global, la respuesta a la víctimas debe ser también global, y en este ámbito creo que España tiene mucho que aportar”, mantiene. En este sentido, el modelo español de asistencia integral recogido en la Ley 29/2011 de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo es un “referente para la comunidad internacional”.

España en el CSNU, un año de trabajo

Además de la participación de las víctimas del terrorismo en la ONU, España prepara la tarea de su presidencia. Nuestro país tiene previsto organizar debates abiertos sobre el Proceso de Paz en Oriente Medio; la revisión de la Resolución 1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad y los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad.

España ha presidido el Consejo de Seguridad en otras siete ocasiones: agosto de 1969, octubre de 1970, octubre de 1981, junio de 1993, septiembre de 1994, julio de 2003 y en septiembre de 2004.  “Hace más de una década de nuestra última presidencia, un tiempo que resulta algo lejano dado la evolución vertiginosa de la historia contemporánea. El estado del mundo es muy diferente ahora y, en consecuencia, la labor del Consejo de Seguridad es significativamente distinta”, apunta Javier Sanabria, Director General de Naciones Unidas y Derechos Humanos, a la hora de hacer balance.

Aunque aún queda año y medio de presencia en el alto organismo, el trabajo que se ha realizado hasta ahora ha sido intenso. En estos meses en el Consejo, España ha elevado al órgano cuestiones tan relevantes como Cambio Climático, la Diplomacia Preventiva, el Global Center for Responsibility to Protect o el papel de la mujer como agente de paz. En el marco de la lucha contra la impunidad, nuestro país impulsa, junto con Rumanía, el establecimiento de un mecanismo internacional contra el terrorismo con el fin de llenar las lagunas existentes en ese ámbito. 

Asimismo, España preside tres comités, un honor que se debe a que somos percibidas como “país fiable en la esfera internacional. España pinta e importa”, advierte Javier Sanabria, Director General de Naciones Unidas y Derechos Humanos. Se trata del Comité 1737 —relativo a las sanciones contra Irán—; el Comité 1718 —de sanciones a la República Popular Democrática de Corea—; y el Comité 1540, cuya misión es evitar que las armas de destrucción masiva caigan en manos de terroristas.

Momentos difíciles

Durante su presencia como miembro no permanente del CSNU, España también ha vivido momentos complicados, como la muerte del cabo casco azul, Francisco Javier Soria, en Líbano y bajo fuego israelí.Fue especialmente difícil, conseguimos, salvando obstáculos espinosos propios del contexto —el conflicto de Oriente Medio—, que el Consejo de Seguridad emitiera un comunicado de prensa en el que los 15 condenaron la muerte de nuestro compatriota y enviaron sus condolencias a la familia”, recuerda Sanabria.

Pese a las dificultades, la experiencia es “muy favorable”, según Sanabria. Para muestra, el hecho de que otras misiones de Naciones Unidas ya han trasladado a la delegación española impresiones muy positivas de nuestro papel. Por delante: año y medio para demostrar la implicación y valía de España al más alto nivel internacional.