La mujer, víctima y arma de guerra

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La mujer, víctima y arma de guerra

La Teniente Coronel Ana Betegón con un niño en brazos durante una misión en el exterior.
La Teniente Coronel Ana Betegón con un niño en brazos durante una misión en el exterior.

Víctimas de la violencia de género, discriminadas u olvidadas. Mujeres de todo el mundo soportan la crueldad extrema de los conflictos armados, mientras otras luchan cada día para cambiar esta situación. Es el caso de la de las militares españolas Ana Betegón y Ana Senovilla y de la periodista congoleña Caddy Adzuba.

La violencia contra las mujeres y su uso como arma es una situación que se repite en Afganistán, donde la imposición del burka es solo el ejemplo más visible de la anulación que padecen las afganas. Sus derechos en las zonas donde los talibanes mantienen su dominio son exiguos. En el resto del país, participar en la vida pública es un acto heroico. Según Amnistía Internacional, incluso las que forman parte de las fuerzas policiales “están bajo amenaza, ya que el acoso sexual y la intimidación son prácticas muy extendidas y casi siempre quedan impunes”.

Las militares españolas Ana Betegón y Ana Senovilla han sido testigos de esta situación. La Teniente Coronel Ana Betegón fue la primera mujer de nuestro país en ocupar un cargo de mando en una misión internacional. Ocurrió en noviembre de 2014, al frente de la formación sanitaria ROLE 2, en la base afgana de Herat. Meses después fue sustituida por Ana Senovilla, también Teniente Coronel del Ejército Español.

“Allí el reto es ser mujer. Ellas tienen un papel casi inexistente aunque las cosas van cambiando lentamente”, asegura Betegón, que reconoce haber sufrido “miradas incorrectas” por parte de algunos afganos. Aunque matiza que tras las reticencias iniciales, “al final se dan cuenta de que para ser atendidos en el hospital español tienen que admitir al profesional sanitario femenino”.

Su sucesora en el cargo, Ana Senovilla, incide en que una de las cosas que más le impactó durante su estancia fue la forma en que “las madres aceptaban la muerte de sus hijos pequeños, los más débiles, como parte irremediable de la vida”. Los menores son víctimas también de la miseria y la falta de recursos de un país en conflicto latente.

Senovilla recuerda especialmente el caso de un niño enfermo. El pequeño tenía graves dificultades para alimentarse tras haber ingerido, accidentalmente, un agente cáustico. Gracias a la intervención de la militar y de otros de sus compañeros, el menor pudo ser trasladado al Hospital San Juan de Dios de Barcelona, donde se le ha facilitado tratamiento médico.

Lucha en África

En 1996, la guerra civil se instaló en la República Democrática del Congo. Un conflicto que,  como otros tantos a lo largo de la historia, se ha cebado especialmente con las mujeres y los niños. Objetos de venganza, las mujeres en el Congo sufren violaciones, torturas, asesinatos o raptos que arrojan cifras tan frías como crueles. En estos casi 20 años, se han producido en el país una media de cuarenta violaciones diarias a mujeres y se ha usado y abusado de cientos de miles de niños.

Por eso la periodista congoleña Caddy Adzuba, víctima de los abusos de los guerrilleros, decidió dedicar su vida a denunciar la violencia que sufren mujeres y niños en su país. Por su compromiso con los valores de la paz y la defensa de los derechos humanos fue galardonada, en 2014, con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. La sociedad española siempre ha apoyado su lucha. 

Amenazas de muerte

El dinero de aquel premio sirvió para conceder microcréditos que han permitido cambiar la vida de, al menos, 150 mujeres. “Han puesto en marcha distintos proyectos que les permite ser independientes. La autonomía de la mujer es realmente importante para liberarse”, argumenta Caddy Adzuba, cuya lucha le ha costado dos intentos de asesinato y no pocas amenazas de muerte. “Antes  tenía miedo pero ya no. Puede ser porque estoy todos los días con esas mujeres. Me dan coraje y esperan un poco más de mí, que me levante y esté con ellas y no tengo derecho a pensar que me van a pegar un tiro en la cabeza”, relata.

Nacida en 1981 y licenciada en Derecho, Adzuba es miembro de la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación del Este de Congo, fundada en 2003 para mejorar la situación de las congoleñas a través de la información. “Se creó para dar voz a los sin voz. Como herramienta para ayudarlas, hablar por ellas, llevar su mensaje al mundo”, explica. La agrupación, además, forma a las víctimas “para que lleguen a ser verdaderas periodistas y conseguir medios sensibles con el conflicto, con la paz, con la cuestión de género y de los derechos humanos”.

Actualmente, trabaja en Radio Okapi, creada por las Naciones Unidas. “Su programa de paz es una experiencia específica y especial de la ONU y es la primera radio de la historia de este organismo que ha conseguido su objetivo”, describe orgullosa. Caddy Adzuba también se ha implicado en distintas asociaciones de ayuda a menores utilizados como soldados y con mujeres que habían sido reclutadas por las milicias como la African Institute for Development Policy, AFIDEP.

España, ejemplo internacional

Las carreras de estas dos militares son ejemplo del avance que la situación de la mujer ha experimentado en otras partes del mundo. De hecho, ambas reconocen que el hecho de ser mujer “no ha supuesto nunca una dificultad extra” en su profesión.

Aunque queda mucho por hacer, cada vez son más los países que adoptan medidas contra los distintos tipos de violencia contra la mujer, entre ellos España. Nuestra legislación en materia de violencia de género ha sido elogiada por diversas autoridades. Entre ellas, la comisaria europea de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género, Vera Jourová.  “Pocos países disponen de una ley integral contra la violencia de género, ya que en la mayoría de los estados miembros solo se abordan los aspectos criminales del fenómeno desde los códigos penales", reconoce Jourová.

La situación, a nivel global, aún debe mejorar. Así lo puso de manifiesto el informe realizado por la Organización Equality Now sobre las leyes vigentes en distintos países. En India, por ejemplo, la violación dentro del matrimonio es legal. El marido también puede ofrecer a su esposa como garantía de pago de todas las deudas. En Arabia Saudí, las mujeres tienen prohibido conducir y deben estar supervisadas por un familiar si quieren trabajar, viajar o estudiar en la universidad. Además, según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 27 países de África se practica la mutilación genital femenina.

Esta dura realidad no es solo cosa de los países menos desarrollados. En Chile, según el contrato matrimonial, el marido es el único que puede administrar los bienes comunes de los cónyuges, así como los inmuebles propiedad de su esposa. En Rusia, no se permite a las mujeres ejercer trabajos que requieran un gran esfuerzo, sean peligrosos o perjudiciales para la salud, así como, trabajos en minas o que se desarrollen en el subsuelo.

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Entrevista a Caddy Adzuba (Resumen)

Caddy Adzuba, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014, fue la protagonista de la conferencia «#ÁfricaEsNoticia. Micrófonos de paz» que tuvo lugar en Casa África en julio de 2015.