La abogada y diputada del Partido Radical Clara Campoamor junto a Manuel Becerra Fernández reciben en el Congreso a una Comisión de Guardas Forestales.EFE/Díaz Casariego/esl

Clara Campoamor: 130 años de la madre del sufragio femenino

Clara Campoamor, la mujer que conquistó el sufragio universal en España, habría cumplido 130 años el pasado 12 de febrero. Una política que, gracias a su determinación, consiguió en 1931 todo un hito en la lucha feminista en nuestro país.
02/03/2018

Clara Campoamor es uno de los personajes más relevantes de la historia de la política en España. Artífice de la aprobación en 1931 del sufragio de la mujer en nuestro país, la fecha de su nacimiento, el 12 de febrero, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la igualdad entre hombre y mujeres y en un recordatorio del hito que esta abogada y política liberal consiguió gracias a su determinación.

En 2018 se han cumplido 130 años del nacimiento de Campoamor, una efeméride que el Ayuntamiento de Madrid no quiso pasar por alto con un homenaje a su figura en la Plaza Guardia de Corps, donde se erige un monumento en su honor.

Allí se le ofreció una ofrenda floral acompañada por unas emotivas palabras de recuerdo por parte de la Logia Clara Campoamor, una asociación de mujeres que ante todo creen en la libertad, la igualdad y la fraternidad.

El evento continuó con una conferencia en el Centro Cultural Conde Duque en la que intervinieron el tercer teniente de alcalde del consistorio madrileño, Mauricio Valiente, la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España, Patricia Planas, y la historiadora de la Masonería Femenina, Natividad Ortiz.

¿Quién fue Clara Campoamor?

Clara Campoamor fue una madrileña nacida en 1888 en el céntrico barrio de Malasaña. En aquella época el analfabetismo entre las mujeres alcanzaba una tasa que rozaba el 80%. Pero ya desde pequeña, Clara ansiaba saber más, conocer todo aquello que ocurría a su alrededor. Así fue como perfeccionó su comprensión lectora al tiempo que tomaba conciencia de la situación del país leyendo los periódicos diarios.

Sin embargo, sus estudios se torcieron muy pronto, cuando con tan solo 10 años tuvo que dejar el colegio. Había muerto su padre y Clara se vio en la obligación de colaborar en la economía familiar. Trabajó como modista, dependienta y telefonista hasta que en 1909 adquirió una plaza como auxiliar del cuerpo de Telégrafos del Ministerio de la Gobernación.

Tras un periplo en Zaragoza y San Sebastián regresó a Madrid donde comenzó a hacer las veces de secretaria personal de Salvador Cánovas Cervantes, el director del periódico “La Tribuna”. Su contacto con la prensa y las últimas noticias de una España convulsa hicieron que su interés por la política creciera sin medida.

Segunda mujer del Colegio de Abogados de Madrid

Clara terminó el bachiller y se licenció en Derecho, convirtiéndose en una de las pocas abogadas españolas de la época. En 1925 se inscribió en el Colegio de Abogados de Madrid siendo la segunda mujer en hacerlo tras la diputada socialista Victoria Kent, con quien años más tarde protagonizaría un acalorado debate en el Congreso de los Diputados.

Campoamor destacó en la sociedad española por su férrea defensa de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Participó como conferenciante en la Asociación Femenina Universitaria y en la Academia de Jurisprudencia y Legislación exponiendo una y otra vez sus ideas reformistas.

Clara se afilió en el partido Acción Republicana de Manuel Azaña y más tarde se unió al Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. Tras proclamarse la Segunda República, Clara Campoamor fue elegida diputada por la circunscripción de la ciudad de Madrid en las elecciones de 1931. Y es que en aquel entonces las mujeres podían ser elegidas como cargos públicos aunque no dispusieran de derecho a voto.

Primera mujer en hablar en el Congreso

Clara Campoamor y Victoria Kent fueron las dos únicas mujeres que lograron un acta de diputado. Así, el 1 de octubre de ese mismo año, Campoamor pasó a la historia por ser la primera mujer en dirigirse a la nación desde el atril del Congreso de los Diputados.

Formó parte de la comisión que confeccionó la Constitución Republicana, donde peleó que se incluyera el sufragio universal. Pero su lucha por conceder el voto a las mujeres contó con un inesperado enemigo: Victoria Kent, la otra mujer electa de la Cámara. Y es que Kent se oponía a conceder tal derecho a sus compatriotas debido a que, en su opinión, la alta tasa de analfabetismo y la influencia del clero harían decantarse mayoritariamente a las mujeres por opciones políticas contrarias a la suyas.

Su efusivo combate dialéctico fue el acontecimiento político del año. Campoamor fue considerada la ganadora del debate, el cual finalizó con la aprobación del artículo que otorgaba el voto a las mujeres. El resultado fue  161 votos a favor frente a 131 en contra. De tal modo salía adelante una ley que por fin reconocía los mismos derechos y obligaciones a hombres y mujeres.

Fin de su carrera política

Sin embargo, las predicciones de Kent se cumplieron y en las elecciones de 1933, las primeras con sufragio universal, ni Campoamor ni Kent consiguieron revalidar sus escaños.

Al año siguiente Clara abandonó el Partido Republicano Radical y arrinconó su carrera política. Al estallar la Guerra Civil se exilió en Paris para después asentarse en 1955 en Suiza. Murió de cáncer en Lausana en 1972. Años después, sus restos mortales fueron trasladados al cementerio de Polloe, en San Sebastián, donde se conservan en el panteón de los Monsó Riu, debido a que Clara Campoamor fue madrina de la familia.

Tras la Transición la sociedad española le rindió su merecido tributo. Ahora, multitud de ciudades españolas cuentan con estatuas, calles o parques en su memoria. Un recuerdo a aquella incansable mujer que logró una mayor igualdad entre los españoles.