CNIC, investigación cardiovascular española de excelencia

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CNIC, investigación cardiovascular española de excelencia

Sede del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). EFE/Juan M. Espinosa. (EFE)
Sede del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). EFE/Juan M. Espinosa. (EFE)

Una apuesta firme por la investigación, la aplicación exitosa de sus descubrimientos en el ámbito clínico y un completo programa de formación han convertido al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) en un instituto de referencia en Europa. Esta evolución positiva se ha conseguido en solo diez años y gracias a la labor de un equipo de expertos en el estudio del corazón, encabezado por Valentín Fuster, que compatibiliza su puesto de director general del instituto con la gestión de la Mount Sinai School of Medicine de Nueva York.

Junto a este prestigioso cardiólogo español trabajan el doctor en Ciencias Biológicas Vicente Andrés García, director del departamento de Investigación Básica, y el cardiólogo Borja Ibáñez Cabeza, director del apartado de Investigación Clínica.

El CNIC fue fundado en 1999 por el Ministerio de Sanidad, a través Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), con el objetivo de desarrollar investigación biomédica de primer nivel en el ámbito cardiovascular. El gran impulso del proyecto llegaría en 2005 con la incorporación de Fuster como director científico del centro, y la firma de un acuerdo entre el Gobierno y 13 de las mayores empresas del país para crear la Fundación Pro-CNIC. A través de esta nueva alianza, las compañías empezaron a colaborar con fondos privados en la financiación de la actividad investigadora de la institución. El nacimiento de esta corporación supuso un hito y se consolidó como un ejemplo de cooperación público privada en el desarrollo de la I+D+i en España.

Para llevar a cabo investigación de excelencia es importante contar con una infraestructura moderna y con los últimos avances tecnológicos. Conscientes de este hecho, en 2006 el CNIC inauguró sus nuevas instalaciones. 23.000 metros cuadrados en los que se invirtieron más de 50 millones de euros, con el fin de situar el centro como un referente mundial en el estudio de las enfermedades cardiovasculares. El nuevo espacio de trabajo cuenta con unidades técnicas y de desarrollo que proveen de “servicios científicos fundamentales” tanto a los laboratorios de investigación propios como a usuarios externos”, señala el instituto. Entre estos departamentos destaca la Unidad de Imagen Avanzada, que ofrece las técnicas más pioneras de imagen cardiovascular en las modalidades de imagen por resonancia magnética MRI, rayos X-CT, imagen nuclear (PET) y ultrasonidos (ecocardiografía).

Éxitos científicos que benefician a la salud pública

El CNIC ha concentrado su actividad en líneas de observación orientadas a aplicaciones clínicas y patentes. Para ello, el trabajo científico se estructura en torno a dos departamentos dedicados a la investigación básica y clínica, estrechamente interconectados mediante seis programas multidisciplinares agrupados en tres áreas de estudio: vasos sanguíneos, miocardio y biología celular y del desarrollo.

La traslación de sus descubrimientos para la mejora de la práctica clínica y el beneficio de la salud pública es uno de los pilares fundamentales del CNIC. Para cumplir con esta misión cuenta con la colaboración de otros centros clínicos, tanto españoles como extranjeros, y con el desarrollo de proyectos de investigación en el campo de las enfermedades cardiovasculares. Desde 2007 se han aportado fondos a ocho iniciativas traslacionales.

El rumbo tomado por el CNIC en estos últimos años está repleto de éxitos científicos. El ejemplo más reciente es la primera polipíldora aprobada en Europa para la prevención secundaria cardiovascular. Desarrollada por el CNIC en colaboración con la empresa farmacéutica española Ferrer, este medicamento está destinado a los pacientes que han superado un episodio cardiovascular y requieren de un tratamiento para reducir el riesgo de un segundo evento, explica el centro.

Entre los proyectos clínicos que desarrollan en la actualidad y que confían tengan un impacto relevante en el futuro figuran Metocard, un estudio dirigido a mejorar el tratamiento del infarto agudo de miocardio; o PESA, del que se espera ayude a identificar los factores de riesgo para la aparición de la arterioesclerosis.

Estas investigaciones son el resultado de un trabajo de excelencia llevado a cabo por cerca de 400 científicos líderes en distintas disciplinas, muchos de los cuales han regresado a España atraídos por el elevado nivel científico del CNIC y por la tecnología punta con que cuenta.

Formación de talentos

La formación es el tercer pilar sobre el que se asienta la actividad del CNIC. Desde el inicio de su funcionamiento ha realizado un importante esfuerzo para buscar jóvenes talentos, instruirlos e incorporarlos a sus proyectos de investigación. También persigue crear una cantera de científicos capacitados para desarrollar estudios y programas traslacionales de calidad. Para lograr estos objetivos ha desarrollado un completo plan de educación que contempla todos los niveles, desde la enseñanza secundaria hasta la instrucción postdoctoral y de profesionales médicos y científicos jóvenes.

El Plan de Formación CNIC-JOVEN tiene por objetivo “acercar la investigación biomédica a los jóvenes y crear una cantera de futuros investigadores de excelencia en el área cardiovascular”, señala la institución dirigida por Fuster. La calidad de este proyecto formativo ha sido avalada a principios de 2015 por la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-Universidad Complutense de Madrid (UCM) con la entrega de uno de sus premios Educación Médica 2014 al programa del CNIC “Formación de posgrado en Investigación Cardiovascular”. En concreto, la iniciativa ha recibido el galardón al Mejor Trabajo en la Enseñanza de Postgrado y/o Formación de Especialistas.