Desde el espacio y muy cerca de ti

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La investigación espacial ha dado lugar a múltiples avances que hacen nuestra vida más fácil. Desde el humilde velcro a las más moderna técnicas de lucha contra el cáncer, pasando por el microondas o el GPS.

Desde el espacio y muy cerca de ti

Un astronauta en el exterior de la Estación Espacial Internacional. ESA/NASA.
Un astronauta en el exterior de la Estación Espacial Internacional. ESA/NASA.

Un corredor sale de casa, aprieta los cordones de sus zapatillas con cámara de aire y se ajusta su chubasquero térmico a través de una cinta de velcro. Una imagen cotidiana en la que, aunque parezca mentira, están presentes varias aplicaciones pensadas para viajar al espacio exterior.

Es el caso del velcro, que fue ideado por los científicos de la NASA para que las libretas y los bolígrafos en los que tomaban apuntes los tripulantes de la aeronave Apolo no se desperdigaran, sometidos a los caprichos de la ingravidez.

O de la cámara de aire, incorporada actualmente en el calzado deportivo, que se desarrolló para facilitar el movimiento de los astronautas. Este pequeño componente amortiguaba el impacto de la pisada y aportaba estabilidad, flexibilidad y sujeción en el espacio. La investigación aeroespacial fue también el origen de tejidos especiales como el mylar, que hoy en día se usa para la fabricación de ropas térmicas.

Son sólo una muestra de la infinidad de aplicaciones de nuestro día a día que tienen componentes desarrollados inicialmente por y para la industria espacial. Algunos, tan habituales en nuestra vida como el código de barras o la televisión. Todos ellos se gestaron en los laboratorios de la NASA, la Agencia Espacial Rusa, la Agencia Espacial Europea o de cualquier empresa dedicada a la investigación y desarrollo de componentes espaciales.

El velcro fue ideado por los científicos de la NASA para sujetar las libretas y los bolígrafos en los que tomaban apuntes los tripulantes de la aeronave Apolo

Chalecos antibalas, GPS y pañales

Más ejemplos. El taladro inalámbrico usado por los astronautas del Apolo para agujerear rocas lunares ha dado origen a las herramientas sin cables. Y qué decir del GPS, siglas del Sistema de Posicionamiento Global, que denominan a un conjunto de 24 satélites utilizados para conocer una posición exacta en el planeta. Originalmente, era un sistema usado sólo por los militares de Estados Unidos, pero hoy en día es imprescindible en muchos de nuestros desplazamientos. Además de guiarnos correctamente cuando viajamos, es una herramienta de geolocalización con múltiples aplicaciones: desde localizar montañeros accidentados hasta avisarnos de cuánto tiempo tardará en llegar el próximo autobús.

En materia de seguridad, los detectores de humo se usaron por primera vez en la estación espacial Skylab. Allí alertaban a la tripulación de la posible existencia de vapores tóxicos. Los tejidos resistentes al fuego y a las temperaturas extremas, presentes en los uniformes de los bomberos, cortinas, roma térmica o butacas de salas de cine, surgieron de las investigaciones realizadas para fabricar los trajes de los astronautas y proteger los circuitos eléctricos de los cohetes. Los chalecos antibalas se fabrican normalmente con kevlar, un tejido desarrollado para los viajes espaciales.

La pintura anticorrosión, los sistemas de ahorro de energía y algunas técnicas de desinfección nacieron para mejorar la vida en las aeronaves. Hasta los pañales llevan una gelatina absorbente que en un principio se inventó para lograr el balance térmico de los trajes espaciales, además de solucionar el problema que suponían las necesidades fisiológicas para los primeros astronautas. Para mantenerlos en forma, la NASA creó también las primeras máquinas de fitness, hoy en día presentes en todos los gimnasios.

La lista es larga e incluye también el láser, el teflón, que se inventó para recubrir la nave Saturno V, o el policarbonato, material aislante y resistente con el que están hechos los discos compactos, y que fue creado para fabricar los cascos de los astronautas.

Las comunicaciones por satélite, los ordenadores portátiles, las lámparas LED, el aprovechamiento de la energía solar y los sistemas de potabilización de agua son aplicaciones y tecnologías habituales en la actualidad que partieron de la investigación espacial.

Avances médicos

La medicina actual debe gran parte de sus avances a la industria espacial. La Estación Espacial Internacional ha sido el laboratorio en el que se han experimentado tratamientos o programas de prevención para patologías cardiovasculares, osteoporosis, retinopatía o los cálculos renales.

La medicina actual debe gran parte de sus avances a la industria espacial

Los sistemas de monitorización cardiovascular, indispensables en los hospitales de todo el mundo, se usaron originariamente para controlar en tiempo real la salud de los astronautas y las TACs (tomografía axial computarizada) que permiten detectar tumores, fueron concebidas para hallar imperfecciones en los componentes espaciales.

Las termografías multicolor, que crean una imagen del cuerpo humano en colores según su temperatura, son asimismo un producto de la era espacial. Igual que el termómetro digital, el dentífrico comestible (la pasta de dientes infantil) o las actuales bombas de insulina, que provienen de las que utilizaban para administrar vitaminas a los astronautas.

¿Quién diría que la tecnología del actual marcapasos fue utilizada para las comunicaciones entre la Tierra y los satélites? Pues así es. Lo mismo que los alimentos deshidratados y liofilizados, como el café soluble, que se idearon para alimentar a los astronautas, los primeros que utilizaron el microondas para que calentar sus alimentos.

Los inventos del futuro

Muchos de los inventos y avances futuros llegarán a nosotros gracias a los programas espaciales que estimulan el desarrollo de nuevas tecnologías. Algunos de estos experimentos ya han dado sus frutos, como los nuevos sistemas de control de incendios, el cultivo de plantas en el espacio o la manipulación genética de especies vegetales.

También la biociencia y su aplicación médica tienen un futuro que pasa por las misiones espaciales. Entre ellas, estudios de proteínas para el tratamiento de diversos tipos de cáncer o el desarrollo de un sistema de microencapsulación para terapias oncológicas.

Probablemente muchas de las tecnologías que nos harán la vida más fácil dentro de 20 años estén ahora mismo desarrollándose fuera de nuestro planeta.