El cava supera al champán en exportaciones

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El cava supera al champán en exportaciones

El cava español es el segundo vino espumoso más vendido del mundo por detrás del champán, si bien supera al licor francés en exportaciones
El cava supera al champán en exportaciones

Tras consolidar su posición en el mercado nacional, donde es el espumoso número uno en ventas, el cava español se encuentra en plena expansión internacional, un mercado en el que compite de tú a tú con otros licores de renombrado prestigio como el champán y el crémant francés o el prosecco italiano.

Presente en 140 países, el cava español es el segundo vino espumoso más vendido del mundo por detrás del champán, si bien supera al francés en exportaciones: 157 millones de botellas de cava vendidas fuera de España, frente a 150 millones de botellas de champán vendidas fuera de Francia.

Pero no contentos con ello, los productores españoles han sacado al mercado el nuevo Cava de Paraje Calificado, una gama que exige un mínimo de crianza de 36 meses y que sitúa al espumoso nacional en dura pugna con el mejor champán francés en los establecimientos más selectos del planeta.

Un reclamo comercial que salda la gran asignatura pendiente que arrastraba el sector español, ya que hasta el momento solo fabricaba cavas jóvenes, reserva y gran reserva con maduraciones de entre 9 y 30 meses.

La exportación, principal negocio

En términos globales, hasta septiembre de 2016, las ventas de cava han crecido un 0,92% con respecto al ejercicio anterior. Pasando esta información a términos numéricos significa que se han vendido unas 160 millones de botellas, frente a las 158 millones que se despacharon en 2015 durante el mismo periodo de tiempo. Pero el año aún no ha terminado. Todavía queda la campaña estrella de este tipo de licores: la Navidad. Motivo por el cual los fabricantes de cava esperan al menos alcanzar el 1,68% de incremento con el que terminaron en 2015.

Las exportaciones siguen tirando del carro con un incremento en 2015 del 1,64% con respecto a la temporada pasada. De esta manera, España expidió la nada desdeñable cifra de 157,2 millones de botellas de cava. La Unión Europea sigue siendo el principal demandante de este vino espumoso. Y es que los socios unitarios se quedaron con casi la mitad de dicha remesa, el 47%, concretamente.

Los principales compradores de cava fueron Alemania con más de 33 millones de botellas, Bélgica con 30,1 millones y el Reino Unido con 27,9 millones. También destaca el caso francés, donde las ventas aumentaron un 16,74%, hasta las 7,4 millones de unidades. Fuera del “viejo continente”, los espumosos se dirigieron principalmente a Estados Unidos, con 19,7 millones de envases y un incremento del 8,6%, y Japón, con 7,8 millones de botellas y un crecimiento del 2,14%.

Datos que demuestran como las estanterías internacionales se han convertido en el destino predilecto del cava español. Y no es para menos ya que en poco más de 25 años, las exportaciones han pasado de representar la mitad del total de la comercialización a superar en un 81% los resultados obtenidos en el mercado patrio.

La producción se extiende por España

Una transformación comercial que también se observa en el mapa bodeguero nacional, donde se ha diversificado tanto el producto como las regiones fabricantes.

El tradicional dominio de las compañías catalanas como Freixenet y Codorníu ha dejado paso a Bodegas Vía de la Plata, Bodegas Muga, Barranco Oscuro o Pago de Tharsys, entre otras muchas. Vitivinicultores extremeños, riojanos, andaluces, valencianos y aragoneses cuya tendencia prevén mantener en alza.

Por ejemplo, el cava extremeño está viviendo un momento dulce con su identificación en el mercado y el apoyo indiscutible del Gobierno la Junta de Extremadura. Gracias a ello está creciendo de forma imparable con un incremento durante 2015 del 26% y alcanzando las 5 millones de botellas vendidas, cantidad que espera duplicar en 3 años.

Sin embargo, el cava sigue albergando alma catalana. Conforme a los datos arrojados por el Observatorio Español del Mercado del Vino, la mayor parte del licor se realiza en Cataluña. Y más específicamente, de las 234 bodegas registradas en la Denominación de Origen Cava, solo 23 residen fuera de dicha Comunidad Autónoma. Además, de los 435 millones de euros exportados el pasado año en relación a vinos espumosos, el 82% fue facturado en Cataluña.

San Sadurní de Noya, el origen del cava

La fabricación de vino es un arte y el cava no es una excepción. Para su elaboración se utilizan las mejores variedades de uvas macabeo, parellada y xarel·lo, las cuales aportan dulzor, finura, aroma y cuerpo al licor. Por otra parte, las uvas chardonnay y pinot noir también se usan de manera generalizada, mientras que para los cavas rosados se destilan las variantes negras de la garnacha, el monastrell y el trepat.

El territorio que abarca la denominación de origen, denominado Región del Cava, comprende fundamentalmente las comarcas catalanas del Penedés, situadas en las provincias de Barcelona y Tarragona. Allí se encuentra San Sadurní de Noya, una localidad de unos 12.000 habitantes que constituye el centro de producción más importante del país y en donde se encuentra la sede del consejo regulador.

Esto se debe a que fue aquí donde en el siglo XIX varias familias elaboraron los primeros cavas siguiendo el método tradicional de segunda fermentación en botella. Pero poco a poco, los bodegueros comenzaron a ser conscientes de que la elaboración de estos vinos no debía de limitarse solamente a la fermentación, sino que también debían apostar por una rápida renovación del viñedo que produjera uvas de excelsa calidad.

Un sector en continua expansión

La visita del Rey Alfonso XIII al Penedés en 1904 supuso un reconocimiento a la particularidad de los vinos espumosos que allí se producían. En los años 20 el cava se afianzó en España, en los 60 alcanzó su gran popularidad y en los 80 apuntaló su posicionamiento internacional. Hoy en día es uno de los sectores vitivinícolas más dinámicos y prósperos de la viticultura española.

Y es que el vino tiene una vital importancia económica, social y medioambiental en España. La prueba es que nuestro país es el primero en el mundo en superficie plantada de viñedos, con más de un millón de hectáreas. Su producción supone el 1% del PIB nacional y una de lasáreas más competitivas de la economía española.

Además, existen 18 Rutas del Vino certificadas por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN). Sendas que ofrecen a los visitantes una cata de los caldos que se producen en el lugar y un tour con el que se conocen sus rincones históricos, artísticos y culturales.

Por ello, los bodegueros trabajan arduamente en la obtención de una uva de la más alta calidad, una gestión innovadora y la búsqueda constante de una ascendente competitividad que consiga doblegar a sus dos mayores competidores: Francia e Italia.