La ruta de los gigantes de La Mancha

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La ruta de los gigantes de La Mancha

Molino Genaro. Foto: Jose María Moreno
Molino Genaro. Foto: Jose María Moreno

Don Quijote, haciendo oídos sordos a las advertencias del fiel Sancho Panza, se abalanzó contra una treintena de molinos de viento que creyó gigantes. Su desigual justa acabó con sus huesos en el suelo, después de ser zarandeado por las aspas de uno de aquellos. Probablemente esta aventura, en el capítulo VIII de la inmortal novela que escribió Miguel de Cervantes hace más de cuatro siglos, sea uno de sus pasajes más reconocibles y recordados. Aquella idea transformó la imagen de los molinos de La Mancha en uno de los paisajes más reconocidos de España.

Dicen que probablemente haya más de 3.000 gigantes como los de la aventura quijotesca repartidos por las cinco provincias de Castilla-La Mancha; y antaño fueron muchísimos más. Lo que no está claro es a qué molinos se enfrentó el hidalgo caballero en su desigual batalla.

Por esa razón, creemos que lo importante es que emprendamos un viaje La Mancha y los conozcamos todos. A continuación les proponemos una ruta por algunos de los 'gigantes' más impresionantes y mejores conservados por tierras de ToledoCiudad Real y, finalmente, Cuenca. Luego, si quieren dejar volar la imaginación, decidan y escojan los que creen que sirvieron de inspiración a Cervantes.

Consuegra (Toledo)

Empezamos por tierras toledanas. En la localidad de Consuegra, el paraje conocido como Cerro Calderico es una de sus imágenes más representativas. En él se encuentran los doce gigantes supervivientes de épocas antiguas, con nombres tan sugerentes como Clavileño, Espartero, Rucio, Caballero del Verde Gabán, Sancho (que cobra especial importancia en octubre, durante la celebración de la Fiesta del Azafrán, cuando su viejo mecanismo del siglo XVI vuelve a entrar en funcionamiento) o Bolero, que también conserva su mecanismo original y además alberga la Oficina de Turismo del municipio.

Madridejos (Toledo)

No muy lejos de Consuegra, todavía en Toledo, llegamos a la localidad de Madridejos, donde existen tres molinos, aunque el más importante es el denominado Molino del Tío Genaro. Presume de ser el más antiguo de España y lleva el nombre de uno de sus últimos molineros. Los fines de semana de julio y agosto se celebran actividades culturales y degustaciones de productos de la tierra en él.

Campo de Criptana (Ciudad Real)

Ya en tierras de Ciudad Real alcanzamos Campo de Criptana, donde los estudiosos de la obra de Cervantes sitúan el verdadero lugar donde aconteció la batalla contra los molinos (al menos en la imaginación del autor). “En esto descubrieron 30 o 40 molinos que hay en aquel Campo…”, dice la narración al inicio del capítulo VIII antes citado.

Y, en efecto, parece que ese era el número de los que existían en esta localidad por aquellas fechas. Hoy, quedan en pie diez. Siete de ellos están destinados a museos u oficinas de turismo (Cariari, Inca Garcilaso, Vicente Huidobro, Pilón, Lagarto, Poyatos y Culebros) y los otros tres, Infanto, Burleta y Sardinero, pasan por ser los únicos existentes que conservan la estructura y la maquinaria original, tal cual eran en el siglo XVI.

Alcázar de San Juan  (Ciudad Real)

En el Alcázar de San Juan se erigen las figuras de cuatro molinos coronando el Cerro de San Antón. Llevan por nombre los sugerentes Rocinante, Barataria (en éste se encuentra el Centro de Interpretación del Paisaje Manchego), Fierabrás y Barcelona.

Mota del Cuervo (Cuenca)

Finalizamos nuestra ruta en tierras de Cuenca, en el denominado Balcón de La Mancha. Allí, en el paraje denominado La Sierra, nos encontramos otra serie de gigantes desde los que se divisa el paisaje manchego en todo su esplendor. De los siete molinos en pie, solo uno, El Zurdo, es auténtico (además de ser verdaderamente original: se llama así porque mueve sus aspas hacia la izquierda). El resto, El Cervantes, El Piqueras, El Gigante, El Goethe, El Irak y El Franz Grillparzer, no lograron sobrevivir a los avatares del tiempo y fueron reconstruidos sobre sus cimientos en la segunda mitad del pasado siglo XX.

Los otros gigantes de viento

Lo que poco podía imaginar Cervantes es que los molinos de viento cambiaran de aspecto y de oficio con el paso del tiempo. Por cambiar, han cambiado hasta de nombre: ahora se llaman aerogeneradores. Aunque estos, como los otros, también son Marca España y verdaderos gigantes, llegando a alcanzar los 100 metros de altura para desempeñar mejor su nueva función: ya no se dedican a moler trigo, sino a generar energía.

Un método de generación energética del que España fue pionera y que hoy día supone que el nuestro sea el quinto país del mundo por potencia eólica instalada (22.988 MW), tras China, Estados Unidos, Alemania e India. En 2015 fue la tercera fuente de generación de energía en nuestro país, generando más de 47.700 GWh, lo que supuso cubrir una demanda eléctrica del 19,4%.

Como en tiempos de Don Quijote, Castilla-La Mancha sigue siendo tierra de acogida para estos gigantes, ya que es la segunda comunidad de toda España con más potencia instalada (3.806,54 MW), sólo superada por la vecina Castilla y León.