Cervantes brilla en el firmamento

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Cervantes brilla en el firmamento

El sistema de Cervantes, con sus cuatro planetas. Foto: http://estrellacervantes.es/
El sistema de Cervantes, con sus cuatro planetas. Foto: http://estrellacervantes.es/

El escritor español más universal ya es, literalmente, una estrella. Lo era en sentido figurado en el mundo de la literatura; pero ahora, por decisión popular, un lejano objeto celeste lleva su nombre. Así que, justo cuando vamos a entrar en las celebraciones del cuarto centenario de su fallecimiento, podemos decir con todas las razones del mundo, que Cervantes ya está en el cielo. Es una estrella muy alejada de nuestro Sistema Solar, pero no estará solo. Le acompañarán sus queridos Quijote, Sancho, Dulcinea y Rocinante, que son los nombres que han recibido los cuatro planetas que orbitan a su alrededor. Culmina así de forma exitosa una iniciativa del Planetario de Pamplonay la Sociedad Española de Astronomía, apoyadas para la ocasión por el Instituto Cervantes.

La Unión Astronómica Internacional (IAU, por su denominación en inglés) es la autoridad responsable de asignar nombres oficiales a los objetos celestes. Y, por primera vez, la IAU ha querido ceder el testigo al público y ha permitido que fuera éste quien pusiera nombres a 31 exoplanetas y sus 14 estrellas anfitrionas, a través del concurso NameExoWorlds. Ahí es donde entra en juego la propuesta Estrella Cervantes. Alrededor de la candidatura española se montó la campaña #YoEstrellaCervantes, que estuvo presente durante todo el tiempo que duró el concurso en las redes sociales (entre el 12 de agosto y el 31 de octubre) y que resultó un rotundo éxito.

El inmortal escritor español y sus personajes literarios más famosos darán su nombre al sistema planetario mu Arae, situado a 49,8 años luz de distancia, en la constelación Ara (el altar). Concretamente el escritor pone su nombre a la propia estrella mu Arae; el planeta mu Arae b será desde ahora Quijote; mu Arae c, Dulcinea; mu Arae d, Sancho; y mu Arae e, Rocinante.

Propuesta española

En el proceso se registraron más de medio millón de votos procedentes de 182 países. España fue la tercera nación en número de votos aportados, con un 7,93% del total. La candidatura española para renombrar este sistema planetario competía con otras seis opciones de Portugal, Italia, Colombia y Japón. Una vez hecho el recuento, la propuesta española cosechó 38.503 votos, un 69% del total de los registrados para este sistema planetario. Fue, además, la que obtuvo más votos válidos entre las 274 opciones que se presentaban en conjunto al concurso.

Las candidaturas fueron enviadas por organizaciones astronómicas de 45 países, que incluían a agrupaciones de astrónomos aficionados, colegios, universidades y planetarios. Las que propusieron los nombres ganadores serían galardonadas con una placa conmemorativa por su contribución a la astronomía y, además, tendrían la oportunidad de dar nombre a un cuerpo menor (asteroide) del Sistema Solar. Los ganadores proceden de América del Norte (Canadá, Estados Unidos y México), de Asia y Oceanía (Australia, Japón y Tailandia), de Europa (España, Países Bajos, Francia, Italia y Suiza) y de África y Oriente Medio (Marruecos y Siria).

Otro planeta español

Los nuevos nombres de planetas y estrellas proceden de científicos, figuras mitológicas de diferentes culturas, ciudades antiguas, palabras de lenguas desaparecidas o caracteres de ficción.  Los diez nombres más votados de todas las candidaturas fueron: en primer lugar, como hemos dicho, Cervantes; en segundo, Palmyra; el tercero, la otra propuesta española, Hypatia; el cuarto, Lusitania; el quinto, Dagon; el sexto, Amaterasu; el séptimo, Chalawan; el octavo, Riza; el noveno, Kharoof; y el décimo, Arapira.

Javier Armentia, responsable del planetario de Pamplona, que propuso elevar el nombre del inmortal escritor español y los personajes de su obra cumbre para renombrar ese sistema planetario, declaró tras conocer el éxito de su candidatura: “Esta iniciativa ha cargado de sentido la labor de los que trabajamos por la cultura científica: une en una sola propuesta diferentes aspectos de la ciencia y de las letras, y nos ha ilusionado tanto a los que nos dedicamos profesionalmente a la astronomía como a todas aquellas personas que disfrutan mirando al cielo”.

El presidente de la Sociedad Española de Astronomía, Javier Gorgas, señaló al respecto: “Divulgadores y profesionales de la astronomía, medios de comunicación, humanistas y amantes de la literatura hemos trabajado juntos con un único fin: poner a Cervantes y a sus personajes en el lugar que les correspondía entre las estrellas. Don Quijote y sus compañeros nos han ayudado a proclamar que existen muchos más mundos en el Universo, y por el camino hemos reivindicado que la ciencia juega un papel central en la cultura y hemos constatado una vez más la pasión del público en general por la astronomía”.

Además de la estrella Cervantes, el concurso finalizó con otro ganador español para designar el planeta en torno a la estrella Edasich (iota Draconis b), que se llamará Hypatia a propuesta de la asociación cultural de ese nombre de la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Complutense de Madrid.

Cervantes y compañía

El sistema planetario mu Arae se descubrió en 2010, y su importancia reside en que es uno de los primeros sistemas con cuatro planetas que se ha localizado. Su estrella, Cervantes desde ahora, es similar a nuestro Sol, aunque un poco más grande. Es una gran bola de hidrógeno y helio, con reacciones nucleares, más brillante y el doble de luminoso. Hasta en su edad aproximada se asemeja al Sol, unos 6.000 millones de años, y aún tiene por delante otros 5.000 millones de años de vida. Cervantes está cerca de la constelación de Escorpión y, en verano, puede observarse a simple vista desde el Hemisferio Sur.

Los planetas que orbitan alrededor de Cervantes, sin embargo, permanecerán ocultos a nuestra visión. Dulcinea es un planeta rocoso, que tiene aproximadamente 10 veces el tamaño de la Tierra y está tan sumamente cerca de la estrella, que sólo tarda 9,6 días en dar una vuelta completa a su alrededor. Rocinante es gaseoso y 160 veces más masivo que la Tierra; su ‘año’ dura 310,5 días. Quijote es también gaseoso, 540 veces más masivo que la Tierra y su año dura 643,3 días. El más lejano de todos es Sancho, un gigantesco planeta gaseoso con casi dos veces la masa de Júpiter (y 570 veces más grande que la Tierra); su año dura 4.205,8 días, es decir 11,5 años terrestres.

Desde ahora, y cada vez que miremos al cielo, también podremos ver a Cervantes y sus “hijos” como las estrellas rutilantes que son en la literatura y también en el firmamento.

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Vídeo de la candidatura "Estrella Cervantes"

Vídeo de la candidatura "Estrella Cervantes"