La innovación en Australia tiene acento español

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La innovación en Australia tiene acento español

Académicos españoles y australianos en la Universidad Autónoma de Madrid.
Académicos españoles y australianos en la Universidad Autónoma de Madrid.

Sergio León-Saval no sólo es uno de los más de 1.000 científicos españoles que trabajan en la región del Pacífico. Es el director del Laboratorio de Instrumentación Astrofotónica de la Universidad de Sídney y sus avances son parte del corazón de las próximas generaciones de telescopios, que utilizan fotones en busca de exoplanetas, astros semejantes a la Tierra, orbitando alrededor de sus propios soles, pero fuera de nuestro sistema.

El pasado 6 de septiembre, León-Saval tenía una cita junto a otros académicos españoles y australianos en la Universidad Autónoma de Madrid para hablar de cooperación científica entre ambos países. El empuje de investigadores españoles como él alrededor del mundo está multiplicando este tipo de reuniones.

La charla, organizada por la Fundación Consejo España Australia, quería servir de punto de encuentro entre universidades, empresas y autoridades de ambos países. La idea surgió de la asociación Spanish Researchers in Australia-Pacific, una iniciativa del propio León-Saval, entre otros, que trata de aunar las inquietudes e intereses de los investigadores españoles en aquella región. Rápidamente, la Fundación Consejo España Australia y las autoridades australianas mostraron su apoyo.

Científicos españoles en el Pacífico

Aunque es difícil cuantificar con exactitud cuántos científicos españoles trabajan en el exterior, León-Saval estima que la cifra podría superar los 13.000 y, de ellos, unos 1.000 o 1.500 podrían estar en Australia y otros países de la región del Pacífico. Saber cuántos científicos patrios aportan su conocimiento y trabajo en el ámbito internacional es precisamente uno de los deseos de este tipo de asociaciones. Una de las razones por las que el acento español empieza a sonar mucho en las universidades y empresas más punteras de Australia es que muchos estudiantes españoles eligen Australia para formarse: más de 3.000 en 2016 y a esto hay que añadir los convenios entre universidades y empresas de ambos hemisferios.

El resultado empieza a notarse en las revistas científicas. Según Jennifer Mackinlay, de la Australian Trade and Investment Commission, la isla es la octava potencia mundial por número de investigaciones publicadas, y España es uno de los países con los que comparte la autoría de más artículos académicos: casi 7.000 entre 2011 y 2015, lo que convierte a nuestro país en el undécimo compañero de investigación para los científicos australianos.

¿Y qué opinan las universidades australianas de estos alumnos españoles? Marta Fernández es directora ejecutiva para Europa del Royal Melbourne Institute of Technology, una de las universidades más punteras de Oceanía. Por lo que ha observado, “se tiene muy buena valoración de los estudiantes españoles y se esfuerzan mucho más que otros”. Algo parecido ocurre en el ámbito laboral del I+D+i: “en Australia se aprecia mucho la innovación española en tecnología y hay un buen conocimiento de las empresas españolas que trabajan en infraestructuras e informática, hay un gran respeto —añade— y se considera que si una tecnología es de origen español, es buena”.

Justo ahora se cumplen 50 años de relaciones diplomáticas entre España y Australia y su embajador, Timothy Kane, recuerda que hay un centenar de firmas españolas trabajando en España, principalmente en áreas industriales muy exigentes, como la ingeniería naval o las infraestructuras. Este talento español en el exterior es un activo altamente preciado en Australia: “a los investigadores españoles se nos tiene en muy alta estima, normalmente tenemos muy buena base y se nos aprecia mucho”, explica León.

Su trayectoria es un ejemplo perfecto: después de formarse en el Reino Unido, acabó en Australia animado por otras personas que había conocido. Hoy aporta su trabajo en una de las instituciones que investiga cómo leer las señales que el universo envía a los telescopios y observatorios más importantes del mundo. Cuando Sergio llega a la reunión, una de las primeras preguntas que debe responder es si echa de menos el jamón serrano. Sergio sale airoso y recuerda que, en realidad, lo que más echa de menos es la familia. “Yo me considero «Marca España», como muchos otros investigadores españoles en Australia”, recuerda.