María Blasco, un referente en la investigación contra el cáncer

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María Blasco, un referente en la investigación contra el cáncer

Fotografía facilitada por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de su directora, María Blasco (i), y la investigadora Mercedes Gallardo. EFE
Fotografía facilitada por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de su directora, María Blasco (i), y la investigadora Mercedes Gallardo. EFE
Reconocida como una de las mayores especialistas del mundo en los telómeros y la telomerasa, la científica dirige desde 2011 el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

Esta Embajadora de la Marca España es un referente mundial en el estudio de los telómeros, los extremos de los cromosomas que actúan protegiéndolos; y la telomerasa, la enzima que los controla. Ambas estructuras tienen influencia en el desarrollo de diversas enfermedades, entre ellas el cáncer.

 Tal y como explica Blasco, “las enfermedades ocurren por un decaimiento de la función óptima de las células. Esto está asociado al paso de los años que resultan en la acumulación de daño, en parte porque se erosionan unas estructuras protectoras llamadas telómeros. La erosión completa de los telómeros lleva a que los tejidos no se puedan regenerar y a la aparición de enfermedades que, como las cardiovasculares, las neurodegenerativas o la diabetes, son la consecuencia de este daño celular que no se puede reparar. El cáncer también es consecuencia de este daño celular, pero lo que diferencia a una célula tumoral de una neurona dopaminérgica disfuncional en un paciente de Parkinson, es que la célula del cáncer es una superviviente, mientras que la neurona muere. La célula del cáncer consigue la inmortalidad activando a un enzima llamada telomerasa, que es capaz de conferir vida eterna a las células. En el cáncer se trata, pues, de hacer que las células tumorales mueran, como el resto de las células cuando están dañadas o son subóptimas”.

Con este trabajo, Blasco y su equipo de investigación persiguen desarrollar nuevos tratamientos basados en quitarles la inmortalidad a las células tumorales. “En este sentido estamos haciendo trabajo pionero en usar a las proteínas que forman los telómeros como dianas contra el cáncer. Al mismo tiempo, estamos intentando usar a la telomerasa de manera controlada para conseguir que nuestras células estén sanas durante más tiempo y, por lo tanto, para retrasar/combatir las enfermedades y con ello mejorar la calidad de vida y la longevidad en buenas condiciones de salud. En ambos casos, estamos en fases de desarrollo translacionales, intentando llevar los descubrimientos básicos a nuevas estrategias terapéuticas que estamos probando en modelos pre-clínicos”, señala.

Calidad de la investigación médica

Al frente del CNIO Blasco ha trabajado en la consolidación de una investigación de excelencia, “que no ha parado de crecer en los últimos años”, destaca. Otra de las señas de identidad del centro es el refuerzo del Programa de Investigación Clínica con la ampliación de sus acuerdos con hospitales para el desarrollo de nuevos fármacos contra el cáncer. La investigadora también señala la potenciación de la innovación “a través de los programas de investigación básicos, firmando acuerdos con empresas como Roche, o como Pfizer para financiar investigación básica del Centro, pero también a través del programa de desarrollo de fármacos, que consiguió licenciar una de sus primeras moléculas en 2013 a una multinacional farmacéutica. Este programa está ahora integrado en el centro y trabaja en estrecha colaboración con sus investigadores”. Blasco remarca igualmente el compromiso del CNIO con la divulgación y la comunicación a la sociedad. Un ejemplo de ello es la reciente apertura de la plataforma Amigos del CNIO”.

La directora del CNIO es uno de los rostros más visibles de la calidad de la investigación médica que se realiza en España, tal y como se refleja en clasificaciones como el último informe de Nature Global Index, publicado a finales de 2014 por la revista Nature y donde se analizan el número de publicaciones por país en las 68 revistas más influyentes del mundo, España aparece en la posición número 8 mundial. “En el caso de la investigación en oncología, el CNIO se encuentra entre los cuatro mejores del mundo en cuanto al número de trabajos publicados por científicos del centro en las revistas más influyentes (informe de Scimago de octubre de 2014). Compartimos estas primeras posiciones con el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, con el Dana Farber de Boston o con el MD Anderson de Huston”, destaca Blasco.

La investigadora hace hincapié en el liderazgo de España en diversos aspectos de la investigación fundamental del cáncer. Entre las aportaciones pioneras realizadas por científicos españoles que trabajan en el CNIO figuran “el estudio de los oncogenes (el primer oncogén fue co-descubierto por Mariano Barbacid), de los supresores de tumores (Manuel Serrano descubrió el gen p16), de la senescencia como mecanismo anticáncer (también descubierto por Manuel Serrano), de los telómeros y la telomerasa (que yo misma he estudiado en el CNIO), de la inflamación como mecanismo protumoral (Erwin Wagner, investigador austríaco que trabaja en el CNIO) o de la inestabilidad cromosómica (Óscar Fernández-Capetillo, Marcos Malumbres, Ana Losada)”.

Además, España cuenta con oncólogos líderes en la aplicación de las nuevas terapias contra el cáncer. “José Baselga, primero en el Hospital Vall d’Hebron y ahora como Director Médico del Memorial Sloan Kettering de Nueva York, es sin duda uno de los líderes en este campo. En el CNIO tenemos a Manuel Hidalgo, quien asimismo es un líder internacional en el uso de modelos de ratón (los llamados ratones AVATAR) para diseñar los mejores tratamientos para cada paciente”, destaca.

Metas

María Blasco es un referente también por haber logrado metas importantes en un ámbito tradicionalmente masculino como es la ciencia. Discípula de otra gran científica española, Margarita Salas, Blasco fue la primera mujer en el mundo en ganar el prestigioso galardón Josef Steiner de Investigación en Cáncer (2003) y la tercera europea en obtener el premio que concede la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) al mejor investigador europeo menor de 40 años (2004).