Pulseras contra el cáncer: una niña recauda un millón de euros

  • Somos

Pulseras contra el cáncer: una niña recauda un millón de euros

Daniela (i) y Mariona (d), amigas de la paciente del Hospital Sant Joan de Déu, Candela (c), que han confeccionado pulseras con las que han conseguido movilizar a cientos de escuelas, geriátricos, comercios y personas de toda España, hasta recaudar más de un millón de euros para investigar el cáncer infantil vendiendo las pulseras. Foto: EFE/Quique García (EFE)
Daniela (i) y Mariona (d), amigas de la paciente del Hospital Sant Joan de Déu, Candela (c), que han confeccionado pulseras con las que han conseguido movilizar a cientos de escuelas, geriátricos, comercios y personas de toda España, hasta recaudar más de un millón de euros para investigar el cáncer infantil vendiendo las pulseras. Foto: EFE/Quique García (EFE)

Cuando Carmen, una voluntaria del Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues del Llobregat, Barcelona, enseñó a Candela, una niña de ocho años ingresada por leucemia, a trenzar pulseras para hacerle más llevadera su estancia en el centro, no era consciente de lo que estaba a punto de desencadenar. Hoy, algo más de tres años después, esta niña originaria de Benicarló, Comunitat Valenciana, se ha convertido en la impulsora de una de las campañas solidarias más exitosas de España.

Y no es para menos, ya que gracias a la venta de pulseras artesanales hechas por niños enfermos y sus familiares ha conseguido recaudar un millón de euros para la investigación del cáncer infantil. Gracias a este dinero se ha podido ampliar la plantilla de investigadores del centro barcelonés, el único de España con un laboratorio dedicado únicamente al cáncer infantil, el cual cuenta en este momento con seis líneas de investigación y 27 profesionales.

Un equipo de niños y familiares

Todo comenzó en el verano de 2013 cuando Candela aprendió a hacer pulseras para llenar las largas horas que pasaba ingresada en la clínica. Poco más tarde volvió un fin de semana a su casa en Benicarló y allí enseñó a Daniela y Mariona, dos amigas de toda la vida, a confeccionarlas.

Las niñas siguieron tejiendo pulseras hasta que un buen día decidieron venderlas a sus amigos y vecinos con el fin de recaudar dinero con el que financiar proyectos de investigación contra el cáncer infantil. Los primeros resultados no se hicieron esperar y las pulseras comenzaron a hacerse famosas en la localidad castellonense, siendo conocidas como “candelas”.

Al mismo tiempo, Candela enseñó a los niños de la 8ª planta de Oncohematologia del hospital catalán a realizar estos pequeños adornos. Un nuevo equipo formado por infantes de todas las edades, apodados cariñosamente como “Los chipirones”, que veían esta actividad como un pasatiempo y un trabajo con el que ayudar a otros niños que en el futuro padecieran cáncer.

Primera causa de muerte infantil

Sus resultados han sorprendido tanto a propios como a extraños. Actualmente llevan confeccionadas más de 274.000 pulseras, para las que han utilizado casi 600 kilómetros de cinta. Estos complementos se venden a precios de entre 3 y 5 euros y sus puntos de venta se han extendido por toda España e incluso a países del extranjero. Su fama parece que no tiene límites y las “candelas” ya cuentan con su propia página en Facebook y un perfil en Twitter.

Por su parte, Candela, que ha cumplido 11 años, hoy hace vida normal gracias a un trasplante de medula. Pero su determinación sigue intacta, ya que tiene en mente seguir expandiendo su proyecto solidario con el objetivo de ayudar a los 1.400 niños que anualmente se les diagnostican tumores malignos en España. Mientras, a nivel mundial, cada año se determinan más de 150.000 casos en infantes, el 80% de ellos en países en vías de desarrollo.

Y es que el cáncer es la primera causa de muerte en los menores españoles. La afección más frecuente es la leucemia, seguido de los tumores del sistema nervioso central, el linfoma no-Hodgkin, la enfermedad de Hodgkin y el tumor de Wilms en el riñón, el Sarcoma de Ewing y el cáncer de tiroides.

81% de supervivencia

Una vez determinado el cáncer, los niños deben permanecer ingresados largas temporadas, quedando prácticamente aislados de su entorno y la rutina diaria. A ello hay que añadir los efectos emocionales que la enfermedad provoca en todos los miembros de la familia.

Sin embargo, existen organizaciones como la Fundación Theodora y Juegaterapia, entre otras, que se encargan de hacerles más llevadero el tiempo que deben permanecer en el hospital, consiguiendo arrancarles sonrisas y entreteniéndoles con distintos juegos.

A pesar de que la tasa de incidencia es baja y los niños tienen una supervivencia del 81%, según la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP), el cáncer sigue siendo una dolencia devastadora para la sociedad. Por ello, iniciativas como la de Candela hacen más factible que dentro de poco se pueda alcanzar una cura definitiva que termine con una de las enfermedades más nocivas para el ser humano.