Historia del español

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Historia del español

Fragmento del Códice Emilianense, escrito en San Millán de la Cogolla (La Rioja) en 964, considerado el primer diccionario enciclopédico de la península ibérica. Imagen: U.R (EFE)
Fragmento del Códice Emilianense, escrito en San Millán de la Cogolla (La Rioja) en 964, considerado el primer diccionario enciclopédico de la península ibérica. Imagen: U.R (EFE)

El español, como el resto de lenguas romances, es una continuación moderna del latín hablado o vulgar del siglo III. Tras el desmembramiento del Imperio Romano, el latín fue divergiendo de las otras variantes que se hablaban en las distintas provincias romanas, dando lugar mediante una lenta evolución a las diferentes lenguas romances, entre ellas el castellano.

A partir de finales del siglo XI comienza un proceso de asimilación o nivelación lingüística, principalmente entre los dialectos románicos centrales de la península ibérica: astur-leonés, castellano y navarro-aragonés, pero también del resto. Este proceso es el que dará como resultado la formación de una lengua común española o castellana, lo que hoy conocemos como el español.

Primeros testimonios del castellano

Las Glosas Emilianenses de finales del siglo X o principios del XI, conservadas en el Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla (La Rioja), fueron consideradas por Ramón Menéndez Pidal como el testimonio más antiguo de la lengua española. Sin embargo, posteriormente se demostró que las formas escritas en esos documentos corresponden al romance navarro-aragonés, no al romance castellano propiamente dicho.

Un momento decisivo en el afianzamiento del idioma español se dio durante el reinado de Alfonso X de Castilla y León (1252-1284). Hasta entonces los cantares de gesta estaban escritos en esa lengua vulgar –el español– y por esta razón eran populares, mientras que las obras cultas y literarias producidas en la Corte se redactaban en latín, única lengua culta que toda la Europa cristiana había admitido hasta esa época.

Fue Alfonso X el Sabio el primero en redactar obra docta en castellano Pero Alfonso X el Sabio decidió redactar un buen número de obras de elevada cultura en un idioma hasta entonces mal visto por las personas letradas por considerarlo demasiado prosaico. Esta decisión resultó una verdadera revolución cultural y dio lugar al reconocimiento oficial del español, que alternaría desde entonces con el latín.

La extensión del español en la Península

El español se extendió por la península durante la Baja Edad Media debido a la continua expansión de los reinos cristianos en este período, durante la llamada Reconquista. La incorporación a la Corona de Castilla de los reinos de León y Galicia con Fernando III de Castilla y la introducción de una dinastía castellana en la Corona de Aragón con Fernando I de Aragón y más tarde, la unión final peninsular con los Reyes Católicos, acrecentaron la asimilación y nivelación lingüística entre los dialectos de los diferentes reinos.

En el siglo XV la lengua común española se había introducido en gran parte de la Península Ibérica. En 1492 el sevillano Antonio de Nebrija publicó en Salamanca su 'Gramática', primer tratado de gramática de la lengua española, y también primero de una lengua europea moderna. El primer libro impreso en español había aparecido hacia 1483.

La colonización de América, iniciada en el siglo XVI, expandió el idioma español por la mayor parte del continente americano. Tras conseguir la independencia los nuevos estados americanos iniciaron procesos de unificación lingüística que terminaron de extender el idioma español a través de todo el continente, desde California hasta Tierra del Fuego.

En España, desde la época de los Borbones, se produjo una política centralista de unificación lingüística y consiguiente minorización del resto de lenguas vernáculas en favor de la lengua común española.