El ‘Cabo Cañaveral’ español cumple 50 años

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El ‘Cabo Cañaveral’ español cumple 50 años

Instalaciones del Centro de Experimentación de El Arenosillo. EFE / MIGUEL VAZQUEZ. (EFE)
Instalaciones del Centro de Experimentación de El Arenosillo. EFE / MIGUEL VAZQUEZ. (EFE)

España tiene su propio Cabo Cañaveral en El Arenosillo (Huelva). Y no es nuevo: este 2016 cumple 50 años, en los que ha visto el lanzamiento de más de 500 cohetes al espacio. Un motivo de orgullo que, sin embargo, ha permanecido sumergido en el anonimato y, por ello, es desconocido para la gran mayoría de los españoles.

Se trata de una instalación delInstituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) que estuvo funcionando a pleno rendimiento desde aquel primer cohete lanzado el 14 de octubre de 1966 hasta 1994. Durante ese período se efectuaron con éxito 558 lanzamientos. Aunque por aquel lugar cercano a Doñana, en el camino que unía Matalascañas y Mazagón, nunca se han visto astronautas ni grandes cohetes para colocar satélites en el espacio o para enviar misiones tripuladas. Y es que El Arenosillo no se levantó para ser Baikonour —la base de la entonces Unión Soviética—, o el citado Cabo Cañaveral estadounidense. Ni siquiera para competir con la Guayana Francesa. Su misión era más modesta. Tanto que, inicialmente, no contemplaba la fabricación de cohetes ni iba a tener personal propio.

Con personal formado en la NASA, El Arenosillo se especializó–y bien que lo hizo- en lanzar cohetes de sondeo meteorológico o para diferentes estudios científicos, siempre con vehículos con propulsantes (combustible) sólidos, que realizaban vuelos suborbitales (llegaron a lanzar cargas a 300 kilómetros de altura para estudios astrofísicos), en su mayoría, de origen estadounidense o francés.

Pese a las previsiones iniciales, sí se acabaron fabricando y lanzando cohetes cien por cien españoles, diseñados por el INTA y ensamblados en territorio español (partes del equipamiento de algunos de ellos se compraban en el extranjero). Fueron pocos, pero existieron. Para el recuerdo, el INTA-100, el primero fabricado íntegramente en España.

El CEDEA

La actividad de El Arenosillo como lugar de lanzamiento de cohetes finalizó en 1994 y permaneció interrumpida durante más de 20 años. Hasta que el pasado octubre de 2015 volvió a acoger uno. Se trataba del proyecto de un grupo de estudiantes de la universidad holandesa de Delft, quienes utilizaron las instalaciones onubenses para enviar al espacio un cohete de más de 6,50 metros de largo, de nombre Stratos II+, con más de 100 kilogramos de propulsante sólido y pensado para lanzar cargas de tipo científico a 50 kilómetros de altitud.

Ahora, la base se llama CEDEA (Centro de Experimentación de El Arenosillo) y se dedica a apoyar el entrenamiento del Ejército español con cohetes de nuevo desarrollo, globos o aeronaves no tripuladas, además de otras actividades relacionadas con el I+D.

Aunque las miras están puestas ya en el siguiente lanzamiento proyectado, mucho más ambicioso: el que tiene previsto llevar a cabo en 2018 la empresa alicantina PLD Space, que planea llevar al espacio un vehículo para navegación suborbital. Y ya en 2021, el gran salto: el lanzamiento del primer cohete fabricado por una compañía privada española, con potencia suficiente para colocar una carga en órbita.