Ha muerto el padre político de la democracia española

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Adolfo Suárez González falleció a las 15:03 horas del domingo 23 de marzo como consecuencia de la enfermedad degenerativa que padeció durante la última década.

Ha muerto el padre político de la democracia española

El expresidente Adolfo Suárez González en el Congreso. EFE/Barriopedro (EFE)

El primer presidente de Gobierno de la democracia, Adolfo Suárez González, artífice de la transición a un régimen de libertades después de cuatro décadas de dictadura, moría los 81 años, rodeado de la familia, informa la agencia Efe.

El fallecimiento fue consecuencia de la evolución natural del Alzheimer que padecía -aproximadamente desde hace diez años-, ha explicado a la prensa la doctora de la Clínica Cemtro Isabel de la Azuela.

El Gobierno declaró tres días de luto oficial y la noticia causó una catarata de reacciones institucionales, políticas y sociales, que reconocieron, en general, su trabajo incansable por la democracia y la reconciliación a fuerza de carisma, tesón, diálogo y consenso.

La capilla ardiente se instaló el lunes 24 de marzo en el Congreso de los Diputados.

El portavoz de la familia, Fermín Urbiola, adelantaba la noticia a las 15:14 horas del domingo a los medios situados en el exterior de la clínica, en medio de confusión y nerviosismo, y agradecidiendo el cariño mostrado hacia el expresidente.

“Suárez se ha encontrado en un estado «muy confortable» en todo momento, con un tratamiento ajustado a sus necesidades y con buen control de los síntomas, lo que le ha permitido”, señaló la doctora De la Azuela, estar "muy sereno y cómodo" junto a la familia hasta los últimos momentos.

Ingresado desde el lunes pasado, sufrió el domingo un empeoramiento neurológico progresivo, después de que el viernes su hijo Alfonso Suárez Illana anunciara que el desenlace era "inminente".

La doctora precisó que su nivel de consciencia fue empeorando "progresivamente", aunque sin ofrecer más detalles en virtud del secreto profesional.

Aunque el proceso neumológico remitió, la enfermedad neurológica de Suárez siguió avanzando hasta el fallecimiento, según un comunicado previo de la clínica, que expresó el "más profundo pésame".

El director de Cemtro, Pedro Guillén, señaló que fue un honor para la clínica tratar a lo largo de estos años a "un hombre ilustre" y "grande de la historia de España" como Adolfo Suárez.

Retirado de la política en 1991, Suárez dedicó los últimos años a la familia y lo justificó así: "Yo ya he hecho mi trabajo y ahora tengo deudas que cumplir con ella, por tantos años que he dedicado a la política".

Fueron exactamente 42, desde que comenzara su carrera en tiempos del franquismo.

Despedida multitudinaria

Más de 35.000 personas visitaron la capilla ardiente del expresidente Adolfo Suárez desde que fuera instalada en el salón de Pasos Perdidos del Congreso, según los datos facilitados por el presidente del Congreso, Jesús Posada.

En declaraciones a los medios en la Puerta de Los Leones del Congreso, Posada decía estar "orgulloso de la imagen de unidad y consenso" que se ha trasladado por todas las fuerzas políticas en torno a la figura de Suárez.

Posada volvió a dar muestras de cariño a la familia Suárez poco antes de que la capilla se cerrara a las 10.00 del martes 25, al igual que algunos diputados y ciudadanos que se acercaron a rendir homenaje al primer presidente de la democracia en los últimos minutos y antes de que fuera trasladado a Ávila, donde recibiría sepultura.

El féretro de Adolfo Suárez abandonó el Congreso de los Diputados para iniciar su camino hacia la Plaza de Cibeles, un recorrido en el que le esperaban miles de personas, al son de música fúnebre, portado por un piquete de honor y en presencia de compañías de los tres ejércitos y de la Guardia Civil.

El piquete, formado por diez soldados del Regimiento Inmemorial del Ejército de Tierra se paró en la escalinata del Congreso para escuchar el himno nacional y, una vez finalizado, iniciar el desfile militar que rindió honores de Estado a Adolfo Suárez.

El ataúd con los restos mortales de Suárez, envuelto en la bandera española, que se colocó en un armón de artillería tirado por cuatro caballos, realizó su recorrido solemne por la Carrera de San Jerónimo y en dirección a la Plaza de Cibeles, el último destino del expresidente antes de su partida a Ávila, donde fue enterrado junto a su esposa, Amparo Illana.

El cuerpo del expresidente recibía sepultura en el claustro de la catedral de El Salvador, a escasos diez metros de donde está sepultado quien fuera presidente del Gobierno en el exilio durante la II República, Claudio Sánchez Albornoz.

Una vez finalizado el funeral, oficiado por el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, el féretro de Suárez  se trasladó al claustro, donde sólo acudieron los familiares para el entierro.

Pasado y presente de la política española recuerdan a Suárez en la Almudena el 31 de marzo

El funeral de Estado por el expresidente Adolfo Suárez ha concentrado hoy en la catedral de la Almudena a una significativa representación del pasado y el presente de la política española, acompañada de una veintena de mandatarios extranjeros, entre los que destacaba el guineano Teodoro Obiang.

Como ya ocurrió durante la capilla ardiente instalada en el Congreso de los Diputados, hoy se ha podido ver juntos a los expresidentes del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Felipe González, una imagen poco frecuente, como también ha sido casi inédita la presencia de todos los presidentes autonómicos.

El lehendakari Iñigo Urkullu, sentado en un banco junto a la ministra de Sanidad, Ana Mato, y varios miembros del Gobierno, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, a quien el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, no ha dudado en dar la mano en el momento
de la paz, han centrado muchas miradas.

Aunque ha sido el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, en el poder desde 1979, quien más atención ha concitado, entre otros motivos por ser el único jefe de Estado extranjero que ha acudido a la catedral de la Almudena para acompañar a la familia de Suárez, y lo ha hecho junto a su esposa, Constancia Mangue.

El momento en que Obiang, como el resto de mandatarios, entre ellosel presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el primer ministro de Marruecos, Abdelilah Benkirán, han saludado a los Reyes, los Príncipes y al presidente Rajoy antes del comienzo de la misa, no ha sido recogido por las cámaras.

Un vistazo por los bancos situados a la izquierda del altar, donde se han ubicado las autoridades españolas, permitía dar un rápido repaso a la vida institucional actual.

Allí estaban los presidentes del Congreso y el Senado, del CGPJ y del Tribunal Constitucional, todos los autonómicos, todos los ministros salvo el titular de Economía, Luis de Guindos, miembros de las Mesas del Congreso y el Senado y portavoces de la mayoría de los grupos parlamentarios.

El pasado, y con él etapas pretéritas de la vida política española que fueron compartidas por el propio Adolfo Suárez, tenía los nombres de los expresidentes del Congreso Fernando Álvarez de Miranda, Federico Trillo o Manuel Marín, o de exministros de gobiernos de la UCD, entre ellos el ahora conocido como divulgador científico Eduard Punset.

El funeral ha servido de espacio para el encuentro entre notorios adversarios políticos, de manera que José María Aznar, sentado dentro del templo entre González y Zapatero, a la salida de la ceremonia se ha acercado a ambos para despedirse de su predecesor y sucesor con un apretón de manos.

Una hora ha durado la misa, que comenzó con los acordes del himno nacional interpretado al órgano cuando el Rey entró en la catedral, en la cual se ha interpretado el Réquiem de Fauré, además de otras piezas, entre ellas de Tomás Luis de Victoria y de Bruckner.

Dada la solemnidad del funeral, el Rey y el Príncipe de Asturias portaban en sus solapas la venera del Toisón de Oro, al igual que el exjefe de la diplomacia europea Javier Solana y el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, también en posesión de esta prestigiosa condecoración dinástica.