Pompeii, la moda española que marca el paso

Pompeii, la moda española que marca el paso

Esta startup española ha conseguido vender en apenas un año y medio miles de zapatillas a través de su propia página en internet.
Esta startup española ha conseguido vender en apenas un año y medio miles de zapatillas a través de su propia página en internet.

Esta es la historia de cuatro jóvenes amigos madrileños que se conocían desde el colegio y que muchos años más tarde acabaron reuniéndose para montar una original empresa, cuyas zapatillas ya son moda dentro de la moda. Empezaron con apenas 18.000 euros, que les dieron para fabricar unos pocos pares. Su estrategia innovadora a través de las redes sociales y el boca a boca hizo lo demás. Su nombre es Pompeii.

Hoy, miles de pares de zapatillas vendidos después, se adentran en el mundo de la confección textil y sacan a la venta su propia línea de camisetas, sudaderas y, más recientemente, trajes de baño. “La idea es que te puedas vestir de Pompeii de los pies a la cabeza. Todo a un precio accesible”, explica Jaime Garrastazu, uno de aquellos cuatro amigos, junto a los hermanos Nacho y Jorge Vidri y Cosme Bergareche, fundadores de esta startup y a los que fascinaba el relato de Pompeya.

“Cuando estábamos en la escuela siempre escuchábamos la historia de Pompeya, que fue arrasada por el Vesubio y luego resurgió de sus cenizas. Nuestro proyecto nació en tercero de carrera pero tuvimos que enterrarlo hasta quinto. Entonces nos vino al pelo; era un nombre que nos unía a los cuatro y que representaba muy bien lo que había pasado con la empresa”, añade Garrastazu, para señalar el porqué de tal nombre.

Una empresa especial

Pompeii es una empresa peculiar en muchos sentidos. Empezando por sus creadores, que cuando se pusieron manos a la obra no tenían experiencia ni en internet ni en el mundo de la moda (“nuestro perfil es Administración y Dirección de Empresas e Ingeniería Industrial”, apunta Garrastazu). Y aún así, se lanzaron a la aventura de emprender. “Nos aburríamos en la carrera y nos gustaba el mundo de la moda. Vimos que a nuestro alrededor había varias startups de otros productos de moda, como camisetas y sudaderas, pero ninguno era de zapatillas, y a nosotros nos alucinaban las zapatillas. Y ahí que fuimos. Sin tener en cuenta nada, ni hicimos estudios de mercado, ni reparamos en lo complicado y costoso que era fabricarlas, ni en la complejidad que tiene venderlas por internet… Directamente dijimos: vamos a hacer un producto con el que diferenciarnos desde el principio y van a ser zapatillas”. Dicho y hecho. O casi.

Un segundo aspecto que hace de Pompeii una compañía especial: todo su negocio es on line, nunca se verán sus productos en comercios tradicionales. “Solo se pueden comprar a través de nuestra página web. Y va a ser siempre así, porque nosotros confiamos en nuestra visión de empresa, que no tiene que ver con vender zapatillas o sudaderas”.

Un tercero, que es una startup hecha a sí misma, que no ha necesitado de rondas de financiación, aceleradores o bussines angels para salir adelante. Todo se ha generado a partir de una idea, montar un negocio dedicado al diseño, creación y venta de zapatillas a través de internet, y de un capital inicial de 18.000 euros, los ahorros que consiguieron reunir entre los cuatro. El primer año en el mercado facturaron más de medio millón de euros; “el objetivo es alcanzar este segundo año los dos millones de euros”, dice Garrastazu.

El dinero inicial les dio para fabricar 349 pares de zapatillas. Pero se quedaron sin un euro para invertir en marketing. Así que tiraron de imaginación: se crearon perfiles en Facebook e Instagram y empezaron a generar contenidos en forma de vídeos y fotos relacionados con unas zapatillas que la gente no podía de momento ni comprar ni siquiera ver, solo intuir, sin mostrar quiénes eran o por qué estaban ahí. El boca a boca, el trabajo en las redes sociales, funcionó. En poco tiempo tuvieron 4.000 seguidores que querían un par de aquellas quiméricas zapatillas. A partir de ahí, todo fue rodado. Con presencia en las redes sociales antes citadas y también en Snapchat, en la actualidad cuentan con más de cien mil seguidores, un número que sigue aumentando y que se ha traducido también en un incremento de ventas.

Compañía de valores

Un último elemento por el que Pompeii se destaca como una empresa diferente es que pretenden ser, son en realidad, una compañía de valores. Uno de esos valores es la transparencia. Jaime Garrastazu explica un caso real: “Tuvimos un problema con un pedido de unas 200 zapatillas que llegaron con 40-50 días de retraso al cliente; así que decidimos regalarles las zapatillas, creamos un código de descuento para toda la comunidad y pedimos perdón en las redes sociales, informando a todo el mundo de lo que había pasado. Fue una de las mejores decisiones, que se convirtió en la mejor herramienta de marketing que hayamos hecho nunca, por todo lo que inspiró a la gente, que pensó: oye, estos tíos la han pifiado y no lo esconden, sino que lo dicen”.

Su mercado objetivo es la gente entre 18 y 40 años, una amplia franja de edad en la que se incluyen los millenials (nacidos entre 1980 y 2000, la llamada Generación Y, considerados nativos digitales que usan internet como herramienta principal para informarse, conectarse al mundo, compartir y, sobre todo, consumir). Los cuatro amigos, los socios fundadores, no han dejado de estar al pie del cañón desde el primer momento. Así, ellos se encargan del diseño de todos los productos, que fabrican en la localidad alicantina de Elche, tanto los textiles como el calzado.

Internacionalización

En los próximos seis meses, el objetivo de los fundadores de la empresa, donde en la actualidad trabajan 20 personas, es abordar la internacionalización en países como Francia, Alemania e Inglaterra, países en los que ya venden. De hecho, “un 10% de nuestras ventas procede actualmente del extranjero”, puntualiza Garrastazu.

Por último, Jaime Garrastazu ofrece desde su experiencia un consejo para todos aquellos jóvenes que tienen alguna idea pero no saben si lanzarse a la aventura de emprender: “Lo primero, que se pregunten por qué lo hacen. También, que hablen con otros emprendedores para entender lo que conlleva emprender, que es mucho sacrificio y mucho trabajo. Y por último, les diría que confíen mucho en sí mismos, que tengan mucha humildad para escuchar, que aprendan, que confíen mucho en su forma de hacer las cosas”.