Talento y pasión en miniatura

Talento y pasión en miniatura

“Soy más conocida por la fabricación de instrumentos musicales, fundamentalmente arpas, ya que, debido a su dificultad de elaboración, muy poca gente las reproduce con cierta calidad"
“Soy más conocida por la fabricación de instrumentos musicales, fundamentalmente arpas, ya que, debido a su dificultad de elaboración, muy poca gente las reproduce con cierta calidad"

Las casas de muñecas pueden parecer un juego de niños. Pero no lo son. Es una afición que tiene atrapadas a miles de personas en todo el mundo, que dispone de sus publicaciones especializadas y que involucra a grandes creadores y artistas, que se dedican a elaborar miniaturas a escala, con precisión milimétrica y todo lujo de detalles, para ‘vestir’ esas casas. Una de estas artistas es Helen Archoleka, quien se distingue por sus manufacturas de instrumentos musicales. Desde su taller en Galicia, ha conquistado el corazón de los aficionados con sus trabajos, sobre todo las arpas, que incluso han sido reconocidas como uno de los 10 mejores instrumentos musicales en miniatura.

Sus inclinaciones artísticas desde niña derivaron en que estudiase Arquitectura de Interiores, por lo que su vida siempre ha estado ligada a la decoración y el diseño. Pero no fue este hecho el que forjó su afición por las casas de muñecas (aunque luego ayudaría a fijar esta vocación). Lo explica la propia Helen Archoleka: “Hace unos diez años, encontré una tienda en Vigo en la que liquidaban casas de muñecas en kit. Me quedé fascinada en el escaparate, contemplando aquellos pequeños objetos, diminutos, delicados y maravillosos. No lo pude resistir y me compré una de aquellas casitas. Lo que al principio fue un pequeño kit, fue creciendo y creciendo hasta convertirse en una mansión”.

Faltaba lo más importante: completar la casa-mansión con un mobiliario acorde. Pero todo lo que veía, resultaba excesivamente caro. “Así que, aprovechando mis conocimientos en la materia, comencé a fabricar mis propios muebles; poco a poco, esta afición ha ido creciendo y creciendo, hasta convertirse en mi pasión”, comenta.

Disciplina y ansias de superación

Una pasión, que no un negocio: “No, ni de lejos, por lo menos en mi caso ni en la mayoría de los artesanos miniaturistas que conozco, que tienen que compaginar su trabajo real con esta afición”, se sincera Helen quien, no obstante, cree que tiene un lado eminentemente positivo: “A nivel personal creces en conocimientos, en disciplina, en esfuerzo y en ansias de superación; ahí sí que creo que es una disciplina de lo más rentable”.

Porque esfuerzo, lo reconoce la propia creadora, requiere mucho. Y tiempo. “Nunca he calculado el tiempo de elaboración de mis objetos, realmente no sabría decir”, explica Helen, que matiza: “Desde que comienza una idea a crecer en mi cabeza hasta que se dan los últimos retoques pueden pasar días, semanas o meses, todo depende del grado de complejidad de la pieza en cuestión y de cómo esa idea va creciendo y variando a lo largo de su elaboración”.

¿Y cuál ha sido la pieza más complicada, la que más le ha costado realizar? Todas, en realidad. “La pieza más difícil es siempre la última que estoy creando, porque siempre trato de ir un paso más allá, escogiendo la madera más fina, la forma más complicada y el diseño más elaborado”, señala Helen.

Un universo en miniatura

Las arpas son la punta del iceberg del universo de instrumentos en miniatura que Archoleka realiza, aunque confiesa que en su muestrario no figura cualquiera que uno pueda imaginar: “Realizar reproducciones de todos los instrumentos, es realmente imposible; reproduzco los instrumentos que verdaderamente me resultan más atractivos, ya sea por su forma o por la posibilidad de incorporar una obra pictórica, como en el caso de los clavicordios, que van profusamente decorados”.

A la vista de lo que hace y de la precisión con que ejecuta sus obras, podría decirse que Helen Archoleka es una especie de lutier, de creadora de instrumentos artesanales, pese a que sean en miniatura. Aunque ella valora su trabajo de forma más modesta. “No puedo considerarme una lutier, en el sentido estricto de la palabra. Si bien es cierto que tengo conocimientos musicales, pues he estudiado piano, no creo que esto haya sido determinante a la hora de realizar mis instrumentos. Ha sido mi carrera como arquitecta de interiores, la que me ha facilitado mucho las cosas a la hora de enfrentarme a planos, medidas y formas, y traspasar estas a escala 1:12, la escala tradicional de casas de muñecas”.

Más que instrumentos

Ayunque es conocida por sus instrumentos musicales, su “catálogo” es mucho más amplio. “Soy más conocida por la fabricación de instrumentos musicales, fundamentalmente arpas, ya que, debido a su dificultad de elaboración, muy poca gente las reproduce con cierta calidad (de hecho, una de ellas ha sido elegida como uno de los 10 mejores instrumentos musicales en el mundo de las miniaturas por la revista Dollhouses and Miniatures, en el año 2012). Pero en realidad, hago todo tipo de mobiliario y objetos decorativos, desde mesas a bancos de jardín, mesas de billar, diminutos cestos de frutas... en fin, cualquier cosa que se podría encontrar en una casa real”.

Los clientes que coleccionan las artesanías de Helen son, “fundamentalmente, personas de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Holanda, países de gran tradición en el mundo de las miniaturas”. Pero, ¿y en nuestro país? “La afición en España a las casas de muñecas es enorme y con el paso del tiempo este hobby ha crecido de forma exponencial. Una de las mejores ferias mundiales se realiza en Madrid, a ella acuden los artistas más reconocidos a nivel nacional e internacional”, explica Helen.

Dicen que las pasiones se acaban, pero no parece que vaya a ser así en este caso particular: “He realizado reproducciones de infinidad de objetos y, por el momento, sigo pensando estar en este mundo muchos años, siempre que mi pulso y mi vista sigan respondiendo”. Helen Archoleka, pedacitos de Marca España en miniatura, desde Galicia, para el mundo.