Vicente Guallart: “España está en la Champions League de la arquitectura mundial”

Vicente Guallart: “España está en la Champions League de la arquitectura mundial”

Vicente Guallart comienza una nueva aventura profesional en el laboratorio universitario de urbanística Shújov Lab de Moscú, donde potenciará sus ideas sobre una ciudad más autosuficiente, sostenible y humanizada. EFE/TONI ALBIR. (EFE)
Vicente Guallart comienza una nueva aventura profesional en el laboratorio universitario de urbanística Shújov Lab de Moscú, donde potenciará sus ideas sobre una ciudad más autosuficiente, sostenible y humanizada. EFE/TONI ALBIR. (EFE)

Con un espíritu incansable e innovador, Vicente Guallart (Valencia, 1963) acumula toda una vida dedicada a la construcción de edificios y ciudades. Dentro de su visión de la arquitectura destacan sus planteamientos ecologistas y de autosuficiencia, en los que conviven armoniosamente el humanismo, la transformación energética y las nuevas tecnologías.

Guallart desempeñó el cargo de arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona entre 2011 y 2015. Periodo durante el cual la Ciudad Condal fue escogida como “La Capital de la Innovación 2014” por la Unión Europea y nombrada como “La ciudad más conectada del mundo” por la revista Fortune Magazine en 2015.

Lidera el estudio Guallart Architects y, actualmente, acaba de enrolarse en una nueva aventura profesional enel laboratorio universitario de urbanística Shújov Lab de Moscú, integrado en la  Higher School of Economics de la capital rusa y donde diseñará las ciudades del futuro sobre un proyecto que incorpora elementos urbanísticos, sociales, económicos y tecnológicos.

Desde hace décadas vivimos un proceso global de urbanización, ¿a qué se debe?

En las últimas décadas ha habido un gran proceso de urbanización porque existe un movimiento migratorio del campo hacia las ciudades debido a la transformación de la economía, especialmente ahora mismo en China e India, y que está empezando a darse también en África. Eso hace que las personas abandonen los medios rurales para dirigirse a las grandes urbes, igual que ocurrió aquí, en España, en el siglo XIX.

Con esta ola migratoria y de transformación urbana, ¿las grandes ciudades se han humanizado o se han deshumanizado?

Yo creo que están pasando las dos cosas simultáneamente. Vivimos en el 2017, pero en realidad cada ciudad o cada país tiene una especie de reloj urbano concreto. Esto quiere decir que aquello que está pasando ahora en China, ya ocurrió en España hace 25 años. Y lo que está pasando en India, pasó aquí hace 40 años. Dicho esto, podríamos indicar que tanto en España como en Estados Unidos, Francia o Inglaterra existe claramente un proceso de humanización que trata de convertir sus ciudades en lugares más ecológicos desenvolviendo esa transición entre la sociedad industrial y la sociedad digital.

¿Cómo es a día de hoy el proceso de urbanización en España?

España ha tenido una crisis muy importante a partir del año 2008, la cual estuvo relacionada con la banca pero también con la propia edificación. Actualmente, creo que todavía no se ha recuperado por no haber definido una estrategia clara de qué quiere ser dentro de 20 años. Si no se tiene una visión a largo plazo es imposible saber qué se quiere hacer mañana. Por ello, hace falta un nuevo paradigma alrededor de las ciudades que creo que se definirá en la próxima década.

¿Cuál sería su visión si fuera el responsable de definir el modelo de desarrollo urbano en España a largo plazo?

Debemos trabajar para hacer que las ciudades funcionen más a escala de barrios. Convertirlos en lugares en los que se pueda vivir y trabajar, pero donde también haya un proceso de reindustrialización. No a partir de la industria tradicional, sino de una industrialización flexible, mucho más tecnológica y centrada en el usuario final.  Además, otro gran reto es hacer que las ciudades produzcan energía y que sean capaces de autoabastecerse, en parte ahorrando electricidad y en parte utilizando las nuevas tecnológicas, como los sistemas fotovoltaicos, para desconectar a la civilización de la economía del petróleo.

Usted hace referencia a la autosuficiencia de las ciudades, pero… ¿Cómo se consigue que una ciudad sea realmente productiva?

Soy autor del libro “La ciudad autosuficiente” y en él narro que para que esto ocurra una población tiene que producir tres cosas: energía, cosas y alimentos. Respecto a los alimentos, esta autosuficiencia, aunque sea parcial, se puede producir en aquello que se llama el “kilometro cero”, es decir, el entorno de las urbes. Este es un fenómeno que irá a más en los próximos años y en España contamos con mucho terreno alrededor de las ciudades donde deberíamos hacer que la agricultura fuera productiva, como ya lo es en gran parte de Andalucía o La Rioja.

En cuanto a la energía, se debe encontrar una combinación entre el ahorro energético y la producción a través de sistemas fotovoltaicos en los edificios, dando paso a que gran parte de la electricidad que se consuma se produzca mediante la propia ciudad. Por ejemplo, España importa petróleo y gas, cuando podríamos ser uno de los países líderes en la producción de energía solar. No tengo ninguna duda de que esto va a ocurrir en los próximos años.

Finalmente, quedaría la producción de industria urbana. Una tradición arraigada en nuestro país que debería implementarse para volver a generar productos de industrialización limpia con mucho valor añadido, como muebles o textiles.

¿En España tenemos ciudades saludables urbanísticamente?

Con el “boom” de la construcción se crearon muchas localidades aisladas en las periferias de las grandes capitales, fomentando un proceso de suburbanización. Y esto claramente no es bueno. Aun así, España, a diferencia de otros lugares del mundo, tiene una base estructural por la cual si se tomaran las decisiones adecuadas en los próximos 10 o 15 años podríamos crear ciudades mucho más saludables y mucho más humanas.

¿Cuál diría que es la visión que se tiene de la arquitectura española en el mercado nacional? ¿Y en el internacional?

La española es una de las arquitecturas de referencia a nivel internacional. Yo fui uno de los invitados a la exposición del MoMA (Museum of Modern Art) de Nueva York en el año 2006 sobre el proceso de la arquitectura en España. Y hay que indicar que esto es algo excepcional, porque raramente el MoMa dedica una muestra de este tipo a ningún país.

También hay que señalar que los arquitectos españoles han realizado proyectos muy importantes a nivel internacional en las últimas décadas. Esto quiere decir que España está muy bien considerada. En estos momentos, España está en la Champions League de la arquitectura mundial. Pero para seguir estando ahí tiene que mantener su apuesta por proyectos de calidad.

Va a comenzar un nuevo proyecto en el laboratorio universitario de urbanística Shújov Lab. ¿En qué consiste esta iniciativa?

Hay países del mundo que en las últimas décadas no estaban en el centro del debate urbano mundial, pero su progreso económico les ha hecho reflexionar sobre qué quieren hacer. Y para ello tienen que crear estructuras científicas que eleven su nivel de capacidad de acción. Rusia es uno de estos países. Y en esta línea, la Higher School of Economics de Moscú es una universidad de nueva generación, creada tras la caída de la Unión Soviética, que está centrada sobre todo en las ciencias sociales y el urbanismo, pero que ahora quiere poder trabajar desde un punto de vista tecnológico y de realización material.

Internet, la hiperconectividad, la realidad virtual… La tecnología no deja de evolucionar.  ¿La sociedad de la información en la que vivimos tenderá a cambiar también nuestras ciudades y nuestro modelo de vida urbano?

Las ciudades físicamente cambiarán poco. España entre los años 80 y 2007 casi duplicó su superficie urbanizada con la construcción de nuevas estaciones de tren, aeropuertos, etc. Y esto claramente no va a pasar en los próximos 15-20 años. Pero sí que va a cambiar la cantidad de espacio público que destinamos a la movilidad y las personas.

Por otro lado, en los próximos años vamos a ver cómo llega el “hyperloop”, un tren de altísima velocidad que circula más rápido que el avión, los vehículos sin conductor, las producciones distribuidas de energía... Todo ello va a cambiar la manera en la que se vive y en la que nos movemos en las ciudades aunque materialmente no cambien su forma estructural.

¿Cómo se imagina las ciudades del futuro?

El futuro siempre tiene dos caras. Por un lado hay informes que dictaminan que el mundo irá a peor, que habrá más guerras, más desigualdad, etc. Pero yo, que soy más bien optimista, creo que si hacemos buenos proyectos, los discutimos de manera adecuada y tomamos decisiones acertadas podremos impulsar la transformación de nuestras ciudades y países en una dirección que nos lleve a tener poblaciones más humanas, con más riqueza y donde exista menos desigualdad. Porque de esa manera, con más equilibrio e interacción social, lograremos que más personas puedan vivir mejor.