El libro digital que se puede tocar

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El libro digital que se puede tocar

Por el momento, en el catálogo de Seebook pueden encontrarse 43 títulos.
Por el momento, en el catálogo de Seebook pueden encontrarse 43 títulos.

Cada seebook incluye un código que permite al usuario descargar al instante el libro digital adquirido en su smartphone, tablet, e-reader u ordenador. Hasta aquí nada muy diferente a la compra de un ebook a través de Internet. La diferencia estriba en que decantarse por esta tercera vía sumerge al usuario en el ritual de acudir a su librería favorita, tocar el libro y llevarse consigo un objeto físico. “Seebook permite que un libro digital pueda regalarse comme il faut, es decir, envuelto en papel y con un lazo si hace falta. Cada vez más libreros nos hablan de clientes que solían regalarle a alguien libros por su cumpleaños, y que ahora ya no pueden porque esa persona ya sólo lee en digital. Nosotros atendemos a ese nicho hasta ahora ignorado. Y como nuestras tarjetas abarcan todos los formatos habituales en el mercado, no es preciso saber de antemano qué aparato lector utiliza la persona a obsequiar”, explica Rosa Sala, Ceo y fundadora del proyecto.

Pero no solo se concibe como un obsequio: “Seebook también se puede coleccionar. Nuestros usuarios aprecian especialmente tener un recuerdo tangible del ebooks que han comprado”, señala. Es más, el producto está pensado para que incluso pueda firmarse por el autor o enviarse por correo como si se tratase de una postal. “Nuestras tarjetas tienen una vigencia mínima de cinco años, así que tiene sentido conservarla por si en algún momento se pierde el archivo y es preciso bajarlo de nuevo o en otro formato distinto”, añade Salas, quien hace especial hincapié en que este producto devuelva clientes a as librerías. “De esta manera, los libreros reciben unos márgenes justos por su implicación pero, sobre todo, no quedan excluidos del comercio digital, afianzando así un poco más su futuro. Una ciudad sin librerías sería como un cielo sin estrellas”, abunda.

Salas conoce bien la realidad de los libreros: “En realidad yo soy ensayista. Más o menos sobrevivía de la escritura hasta que hace unos años cayó la tormenta perfecta sobre el sector editorial, consistente en la suma de la crisis económica, la irrupción de lo digital, la entrada de las grandes empresas globales y la piratería aplicada al sector del libro. Leí mucho sobre todos estos cambios, que lógicamente también me afectaban a mí, y reflexioné sobre cómo podíamos mantenernos a flote entre tanta ola”, relata. “Desde mi perspectiva como autora que empezaba a tener algunos títulos sólo en versión digital, me di cuenta de las grandes dificultades que implicaba promocionar un ebook y de lo útil que sería tenerlo materializado de algún modo, a fin de poderlo llevar a presentaciones, regalarlo, venderlo, dedicárselo a mis lectores o hacerlo accesible en librerías. Después pensé que también los lectores, las editoriales y los libreros podrían beneficiarse de una herramienta así. La idea gustó mucho, así que muy poco después, en verano del 2013 y en un tiempo récord, encontré a los socios adecuados para llevarla adelante y fundamos la startup Digital Tangible”. 

Un año después de formalizar esta unión, los primeros seebooks llegaban a las librerías, justo a tiempo para la campaña de navidad. “En general la acogida ha sido excelente”, comenta Salas, aunque reconoce que el camino no es fácil: “es una cuestión de tiempo y de persuasión. Somos un canal alternativo, una tercera vía que no es ni papel, ni digital y con la que se alcanza a un público que, de otro modo, no quedaría cubierto”, explica.

Digital, tangible y trazable

Por el momento, en el catálogo de Seebook pueden encontrarse 43 títulos, aunque aseguran que no tardarán en tener “muchos más”. Su selección incluye referencias de las principales editoriales del país y alguna que otra joya contemporánea, como el reciente En la Orilla, de Rafael Chibres, premio Nacional de Narrativa de 2014. “Entre las novedades destacaría dos novelas negras con tintes históricos muy diferentes: El caso de la mano perdida de Fernando Roye y Hallazgo de un cadáver, de Eva-Marie Liffner”, apunta Salas.

En muchos de estos seebooks el lector encontrará algo más que el libro, ya que se incluyen contenidos extras seleccionados por el propio autor. “Nos encanta ese concepto y creemos que nuestros lectores lo están apreciando. Pueden descargarse capítulos descartados, precuelas, un audio del autor explicándole qué le llevó a escribir ese libro, fotos de los escenarios tomados por el autor... cualquier archivo digital que enriquezca la lectura sin interferir en ella, ya que se descargan a voluntad y por separado”, comenta la fundadora.

 “Nosotros no sólo hacemos tangible lo que es digital, sino que también podemos hacer trazable lo que es tangible”, afirma Salas. Y es que los seebooks pueden ser una interesante herramienta para los editores: además de dar visibilidad a sus ebooks en librerías, pueden acceder a las estadísticas detalladas de descarga de cada título, lo cual supone una información valiosa para conocer a los lectores y desarrollar nuevas estrategias comerciales.

El futuro de Seebook pasa por Latinoamérica -ya tienen representación en Brasil y Argentina-, y Europa, donde empezarán por Alemania. También quieren abrirse mercado en los catálogos de empresa con una nueva herramienta, Avanbook. La tercera vía iniciada por esta empresa parece estar allanando su camino.