Una afición apasionada

  • Deportistas

Una afición apasionada

Somos deportistas. Una afición apasionadaLa Marea Roja inunda las calles de Madrid tras el triunfo de la Selección Española de Fútbol en el Mundial de Sudáfrica de 2010. Imagen: Víctor Lerena (EFE)
La Marea Roja inunda las calles de Madrid tras el triunfo de la Selección Española de Fútbol en el Mundial de Sudáfrica de 2010. Imagen: Víctor Lerena (EFE)

La pasión con la que los españoles vivimos el deporte nos impulsa  a ‘echarnos a la carretera’ para acompañar a nuestros deportistas en todas sus competiciones o, al menos, a pegarnos a las televisiones y radios para apoyarlos. Sabemos valorar el esfuerzo de nuestros representantes, aunque no siempre esté acompañado de un triunfo.

Ese amor por el deporte se ve en cada uno de los partidos de las selecciones de Fútbol, Baloncesto o Balonmano, en los que miles de aficionados llenan las gradas de los estadios y pabellones. Para la historia queda ya la Marea Roja que llenó las calles de España para celebrar el gol de Andrés Iniesta que nos dio nuestra primera Copa del Mundo en Sudáfrica 2010. O el tanto de Fernando Torres en la Eurocopa de 2008. O la goleada de la final de la Eurocopa 2012 que elevó el fútbol español a lo más alto al lograr un ‘triplete’ histórico.

No sólo vivimos el deporte como un espectáculo, también sentimos como propia la ilusión de nuestros deportistas

Inolvidables también son los momentos vividos con la Selección de Baloncesto tras conquistar la Copa del Mundo de 2006, el Eurobasket de 2009 y 2011 y conseguir la medalla de plata en dos Juegos Olímpicos consecutivos.

Los aficionados españoles también estamos en todas las etapas de la Vuelta a España o del Tour de Francia, en las que una marea de seguidores se arremolina en cunetas y puertos de montaña para dar ánimos a todos los ciclistas.

Un éxito de todos

No sólo vivimos el deporte como un espectáculo, también sentimos como propia la ilusión de nuestros deportistas, compartimos su alegría en los triunfos y la tristeza en las derrotas. Los españoles, además, nos volcamos en los eventos organizados en nuestro país, y no sólo como espectadores, también como voluntarios cuando es necesario.

En la memoria colectiva de todo buen aficionado perduran los ecos de grandes hitos como Barcelona 1992, en los que participaron más de 100.000 voluntarios. Entre todos los españoles hicimos realidad un sueño: organizar unas Olimpiadas que marcaron un antes y un después en la historia de los Juegos, y que contribuyeron decisivamente a cambiar la proyección internacional de España.

La Copa del Mundo de Baloncesto 2014 es otro buen ejemplo del apoyo de los españoles a las grandes citas deportivas. El campeonato reunió a más de 1.700 voluntarios y la ocupación media de los pabellones rondó el 80% en las primeras fases, y el 90% en las fases finales.

Los españoles hemos demostrado sobradamente nuestra capacidad para organizar variados eventos deportivos a lo largo de la historia

Las pruebas de Moto GP disputadas en nuestro país también ‘arrancan’ las pasiones de los aficionados españoles y se cuentan entre las que más público atraen a los circuitos. El GP de España (Jerez), con cerca de 230.000 apasionados al motor en 2014, es una de las citas de referencia de las dos ruedas y la segunda prueba que más seguidores reúne del campeonato. Lo mismo ocurre con la Fórmula 1, cuyo GP de España (Barcelona) atrae a más de 90.000 aficionados.

Los españoles hemos demostrado sobradamente nuestra capacidad para organizar variados eventos deportivos a lo largo de la historia, todos con una gran acogida popular: el Mundial de atletismo (1999), el de ciclismo (1965, 1973, 1984, 1992, 1997, 2005 y 2013), el de natación (1986, 2003 y 2013) o el de balonmano (2013), son algunos de los más importantes. Sin olvidar la Eurocopa de fútbol (1964), de balonmano (1996), de baloncesto (1973, 1997 y 2007), de atletismo (2010) o de natación (1970, 1997 y 2004).

La dos ediciones de la Copa América celebradas en Valencia (2007 y 2010), las cuatro de la Copa Davis (2000, 2004, 2009 y 20011) o la Ryder Cup (1997) han marcado la historia del deporte en España, y han elevado aún más el interés por la vela, el tenis o el golf en nuestro país.También vivimos con fervor otras citas deportivas anuales, como es el caso del Master 1000 de Madrid de tenis.

Los grandes eventos deportivos, tanto dentro de nuestras fronteras como los que tiene lugar fuera de ellas, son una fuente de ilusión y optimismo para toda la afición española, que con su apoyo respetuoso e incondicional, se convierten a su vez en los mejores embajadores del espíritu deportivo de España.