La Estrategia de Política Económica

  • Política Económica

La Estrategia de Política Económica

Paneles en la bolsa de Madrid que muestran las cotizaciones del principal indicador de la Bolsa española, el IBEX 35. Imagen: EFE/Emilio Naranjo (EFE)
Paneles en la bolsa de Madrid que muestran las cotizaciones del principal indicador de la Bolsa española, el IBEX 35. Imagen: EFE/Emilio Naranjo (EFE)

España siempre ha superado con éxito las crisis económicas. Sucedió con la crisis energética de la década de los setenta; con las tensiones que sacudieron el Sistema Monetario Europeo en los años noventa y vuelve a demostrarlo en el presente.

La Estrategia de Política Económica diseñada por el Gobierno para recuperar la senda del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), fomentar el flujo del crédito y reducir el desempleo —basada en la consolidación fiscal, las reformas estructurales y el saneamiento del sistema financiero—, ha dado sus frutos y los españoles perciben sus efectos positivos.

Nuestro país ha llevado a cabo desde 2011 el mayor esfuerzo de consolidación fiscal de todos los países del G-20. La sostenibilidad de las finanzas públicas ha sido un factor fundamental para recuperar la confianza de los inversores internacionales y para consolidar el crecimiento. Como resultado, el déficit público ha pasado desde alrededor del 10% en 2012 al 5% en 2015.

Baja el paro

El programa de reformas del Ejecutivo, dentro del cual la reforma laboral es una de las más importantes, ha propiciado un descenso en las listas de desempleados. Del 27% de paro registrado en el primer trimestre de 2013, se ha pasado al 18,9% registrado en el tercer trimestre de 2016, el valor más bajo desde finales de 2009.

El Gobierno español ha culminado también con éxito el proceso de reestructuración completa de su sector financiero. Esto ha quedado demostrado en la última revisión global llevada a cabo por el BCE, que ha puesto de manifiesto la buena salud de los bancos españoles.

A escala internacional, las reformas llevadas a cabo, el esfuerzo de consolidación fiscal y el compromiso del Gobierno de mantenerlo, además del saneamiento del sistema financiero, han llevado a nuestro país a recuperar la confianza de los mercados. Así lo demuestra la bajada de la prima de riesgo desde su nivel máximo en junio de 2012, superior a los 600 puntos, hasta situarse en torno a los 110 puntos, y la cotización del bono español a 10 años, que se encuentra en niveles históricos mínimos. Todo ello ha asegurado las condiciones para que el crédito bancario pueda volver a fluir hacia las familias y empresas.

Previsiones positivas

Las reformas del Ejecutivo han logrado invertir la tendencia recesiva de la economía española. El PIB creció un 3,2% en 2015 y las previsiones apuntan a un crecimiento del 3,3% de la economía española en 2016. El sector exterior fue el principal motor de la recuperación económica en las primeras fases. Sin embargo, a partir de mediados de 2013, el consumo privado y la inversión son los principales impulsores del crecimiento.

Según los datos del Banco de España, la balanza por cuenta corriente acumuló en 2015 un superávit de 16.700 millones de euros (un 63,7% más que el obtenido en 2014), frente al déficit de 11.518,7 millones que mostraba al cierre de 2012.

La reducción del déficit comercial, la diferencia entro los ingresos y pagos al exterior, se explica por el aumento del superávit de bienes y servicios, que sumó 27.400 millones de euros en 2015, impulsado sobre todo por el turismo y los viajes.

En 2015 la economía española presentó una capacidad de financiación por importe de 22.700 millones de euros, superior a la acumulada en 2014, cuando alcanzó los 14.700 millones de euros.