Chula, moda vietnamita con sello español

05/04/2016

Cuando Laura Fontán y Diego Cortizas llegaron a Vietnam no pensaban, ni por asomo, dedicarse al mundo de la moda. Su idea era pasar unas vacaciones largas y aprovechar para hacer algo creativo, quizás relacionado con los muebles. Hasta que tocaron y sintieron las telas de impresionante seda que se elaboraban allí. De aquello hace ya 12 años. Todo lo que vino después es historia. La historia de Chula, una marca que desde aquel país asiático aporta frescura y color a las pasarelas de todo el mundo. Es, sencillamente, moda vietnamita pasada por el tamiz español.

Si 2004 significó la llegada de ambos españoles a Vietnam y el nacimiento efectivo de la marca, fue 2006 el año que supuso el verdadero impulso a la misma, con la creación del taller Chula, en Hanoi. Entonces, se apañaban con apenas tres personas para hacer realidad los diseños de Diego, arquitecto de formación y sin experiencia en el mundo de la moda, al que se le disparó la creatividad. Ellos eran Thuy, cortador de patrones; Duong, encargado de la costura y bordado; y Hang, responsable de las ventas.

Hoy, son una gran familia que agrupa a más de 60 personas, el 75% con alguna discapacidad (“pero el cien por cien tiene las mejores habilidades y actitudes ante la vida”, dicen), lo que hace de Chula una marca todavía más especial. “Chula no es una ONG, es una empresa diferente que cree en otro tipo de sociedad”, advierten. Para la gran mayoría de los trabajadores supuso el primer contacto laboral con el mundo de la moda; también, como hemos comentado, para los propios Laura y Diego.

Lo mejor de España y Vietnam

Chula, dicen sus creadores, tiene una imagen fácilmente reconocible, en la que buscan combinar lo mejor de los dos países: España y Vietnam. Sobre sencillos vestidos de silueta se estampan ideas gráficas frescas y radicales, que además de llamativos los hacen identificables en cualquier fiesta o evento.  Una mezcla de estilo oriental y occidental atemporal, en el que predominan la seda, los bordados, los colores, muchos colores y los mosaicos. Todo confeccionado a mano. De hecho, de sus talleres no salen más de 250 vestidos al año, lo que se transmite en los detalles de todas sus prendas.

Del turista al público local

De aquel pequeño taller fundado en 2004 salían, en un principio, creaciones que fundamentalmente adquirían turistas o gente occidental que estaba en Vietnam por motivos de trabajo. Sin embargo, fue haciéndose poco a poco con un hueco en el corazón de los vietnamitas, que empezaron a considerar los vestidos de Chula como algo propio y, a la vez, original.

El golpe definitivo que cambió para siempre el destino de la marca creada por Diego y Laura llegó en 2011, cuando fue seleccionada para tomar parte en la semana de la moda vietnamita de Hanoi, que se celebra cada seis meses. Era la única empresa extranjera en participar. Desde ese momento, los habitantes de aquel país volvieron los ojos hacia Chula y la marca hizo lo propio hacia el público local.

El crecimiento de Chula ha sido exponencial en los últimos diez años, hasta convertirse en una referencia absoluta en la moda y el arte vietnamita. A tal punto ha llegado su notoriedad que ha traspasado fronteras, dejándose ver cada vez más habitualmente por pasarelas de Europa, Asia y América, para las que crean colecciones especiales prestando especial atención a la historia de los países donde se celebran los desfiles.

En 2014 se produjo un acontecimiento a partir del cual Chula empezó a ser conocida en occidente. Fue en el Festival de Cine de Venecia, la Mostra, cuando la directora y la actriz principal de la película vietnamita Flapping in the middle of nowhere acudieron a recibir el premio especial del público vestidas con trajes diseñados por Chula.

Chula Space

Que Diego y Laura se han imbricado en la vida de Vietnam se reconoce fácilmente en muchos aspectos. Y no sólo porque allí han echado raíces y han nacido sus tres hijos. También porque no han querido que Chula se limite a ser meramente una empresa, sino que se ha convertido en una parte más de la vida cultural del país.

Por ejemplo, la sede de la marca en Hanoi se ha transformado en un centro cultural, un punto de encuentro para la creatividad de los profesionales de la moda y las artes en Vietnam en el que se dan cita pintores, fotógrafos, diseñadores de moda, cineastas o músicos para compartir sus proyectos. Es el denominado Chula Space, donde, igualmente se organizan todo tipo de eventos culturales y se intenta fomentar el encuentro entre culturas tan dispares como la vietnamita y la occidental.

¿Y todo esto responde a algún patrón, quieren aportar algún significado especial? En su propia web responden: “Chula es la felicidad, la vida, el sentido del humor. Loco pero elegante”. Quizás la frase que mejor define esa filosofía es la que Laura y Diego destacan: “No es una marca simplemente; es un recuerdo, es un sentimiento, es una melodía”.