En 2017 el cava alcanzó un nuevo récord con la venta de 252,5 millones de botellas y 1.149 millones de euros facturados.

Una operaria en un momento del proceso de elaboración del turrón en la fábrica de Garrigós en Jijona. Foto: EFE/Manuel Lorenzo

El cava y el turrón español: exportaciones que no dejan de crecer

Con el mercado nacional totalmente consolidado, el cava, los turrones y los mazapanes siguen haciéndose un hueco en las cestas de la compra de los hogares de medio mundo, incrementando progresivamente sus exportaciones y apuntalando su posición en Europa y América.
26/12/2018

Tras consolidar su posición en nuestro país, donde el cava es el espumoso número uno en ventas y los turrones no faltan en ningún hogar, los alimentos españoles tan típicos de estas fechas siguen esforzándose por internacionalizar su imagen. Una progresión paulatina que les ha llevado a incrementar exponencialmente sus exportaciones y apuntalar su posición en los mercados de Europa y América.

Según se desprende de los datos de la Denominación de Origen Cava, en 2017 esta bebida española alcanzó un nuevo récord con la venta de 252,5 millones de botellas y 1.149 millones de euros facturados, acrecentando un 3% su comercialización y un 6,5% sus ganancias.

El cava ha hecho de la exportación su principal negocio compitiendo de tú a tú con otros espumosos de renombrado prestigio como el champán y el crémant francés y el prosecco italiano. En el exterior radican el 64% de sus ventas y ha hecho volver a crecer sus remesas en un 2%. En la Unión Europea, su principal demandante con el 44% de las compras, ascendió un pequeño 0,7%. Pero fue fuera de las fronteras comunitarias donde el cava español incrementó fuertemente sus transacciones con un 5,2% más

Alemania resultó ser nuestro mejor comprador con 31,4 millones de botellas y un aumento del 10,57%. Junto con el país teutón, Bélgica, Reino Unido y Estados Unidos son los otros grandes consumidores de cava con unas adquisiciones, en todos los casos, superiores a las 20 millones de unidades.

San Sadurní de Noya, capital del cava

En términos locales, en España también presentó un incremento del 4,7% logrando alcanzar las 90 millones de botellas. No se vendía tanto cava en nuestro país desde el año 2010, cuando se dispensaron unas 95 millones de unidades. Y es que cada vez está más estrechamente arraigado a nuestros festejos y costumbres culinarias.

Su producción se radica fundamentalmente en Cataluña, donde, según el Observatorio Español del Mercado del Vino, están establecidas el 95% de sus bodegas. Más en concreto, existen 230 empresas elaboradoras de cava registradas en la Denominación de Origen Cava, de las cuales un 62% tienen presencia en los mercados internacionales.

La llamada Región del Cava, el espacio que abarca la denominación de origen, comprende 38.000 hectáreas de cultivo. Más de 20.000 hectáreas de estos viñedos se encuentran en las comarcas catalanas del Penedés. Allí, entre las provincias de Barcelona y Tarragona, se alza una vasta extensión de plantíos que tiene a San Sadurní de Noya como la capital mundial del cava.

Este pequeño enclave es la cuna del cava. De sus 12.000 habitantes, más de 2.000 personas trabajan directamente en la elaboración del espumoso. Amén de que el 90% de su actividad está vinculada al sector. Por ello, el Consejo Regulador decidió establecer aquí su sede.

Pero el tradicional dominio de las compañías catalanas ha dejado paso a vitivinicultores extremeños, riojanos, andaluces, valencianos y aragoneses cuya tendencia al alza es cada vez mayor. Por ejemplo, el cava extremeño lleva años creciendo de forma imparable a un ritmo del 9%. El año pasado cifró sus ventas en 5,5 millones de botellas y para esta campaña maneja una previsión que se sitúa en torno a las 6 millones.

No hay duda de que su influencia va a más. Solo hay que observar la evolución temporal de sus cultivos: han pasado de 400 hectáreas en 2014 a 1.350 hectáreas en 2017, concentradas principalmente en la comarca de Tierra de Barros, cuyo centro administrativo es Almendralejo.

El turrón, el otro protagonista

El otro gran protagonista de la Navidad es sin duda el turrón. España es el líder mundial en la producción de turrones y mazapanes. Alimentos cuyo consumo nacional anual per cápita se cifra en unos 580 gramos, de los cuales los turrones representan el 79%, mientras que los mazapanes, polvorones y demás productos navideños se quedan con el 21% restante.

Conforme a los registros de Produlce, la asociación que aglutina a los productores de turrones y mazapanes de nuestro país, 2017 finalizó con un saldo total de 318 millones de euros y 34.168 toneladas vendidas. En España se vendieron 28.087 toneladas, un 0,4% más, sumando 254 millones, un 3,1% superior. Por su parte, las ventas en el exterior siguen subiendo con 6.081 toneladas exportadas, un 3% mayor, y 65 millones de ganancias, un 8,4% de ascenso.

El 73% de los pedidos fueron a parar a países de la Unión Europea, en especial a Portugal, Reino Unido e Italia. Seguidamente se encuentra el mercado americano con un 21%, mientras que el 6% sobrante se lo reparten Asia, África y Oceanía.

Fuera del “viejo continente”, los principales destinos son Estados Unidos y Latinoamérica, aunque los turrones y mazapanes españoles están obteniendo con cada año que pasa una mayor acogida en lugares como Israel, Canadá y los países árabes. Estos últimos brindan la ventaja adicional de que su gastronomía comparte los ingredientes elementales de los dulces navideños: almendra, miel y azúcar, principalmente.

Un producto demandado

Las perspectivas que maneja Produlce son muy positivas ya que la contribución de las exportaciones al crecimiento continúa acentuándose y estas ya superan el 20% del valor total de ventas de la categoría. La calidad de los turrones y mazapanes nacionales les ha convertido en alimentos muy valorados en el extranjero.

Además, sus particularidades les hacen completamente diferentes a otros productos similares como pueden ser el nougat francés, el torrone italiano y el mazapán danés o alemán. Esencialmente, las diferencias radican en lo concerniente a la cantidad y excelencia de las materias primas que se utilizan para su confección, donde las españolas superan con creces a sus vecinas europeas.

De tal forma, para estas Navidades Turrones Picó prevé aumentar entre un 3% y un 4% sus ventas, alcanzando una facturación de 14,5 millones de euros. Esta empresa de Jijona fabrica 2,35 millones de toneladas de turrón al año y realiza el 75% de sus negocios en diciembre. De la misma manera, el grupo Confectionary Holding, productor de las marcas “El Lobo” y “1880”, ha calculado que sus operaciones se ampliarán en torno a un 7%. Aparte, sus exportaciones ya rondan el 20% de sus ingresos y espera que en estas fechas sigan creciendo sobre un 10%.