Equipo Printeria, ganadores del prestigioso concurso de biología sintética iGEM 2018. Foto: Roger Monfort/UPV

“Printeria” es un aparato capaz de imprimir en el ADN de una bacteria. Foto: Roger Monfort/UPV

“Printeria”, la impresora biológica creada por alumnos de la UPV que ha hecho historia

10 estudiantes de la Universitat Politècnica de València (UPV) han hecho historia convirtiéndose en los vencedores absolutos de la competición de biología sintética más importante del mundo gracias a un aparato capaz de revolucionar la edición genética.
29/11/2018

Un equipo de 10 alumnos de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha conseguido uno de los mayores hitos de la ciencia moderna española: vencer el prestigioso concurso de biología sintética iGEM 2018, donde 343 instituciones de todo el mundo han competido con sus mejores cerebros e inventos.

¿Cómo lo han hecho? Pues con una impresora biológica, “Printeria”, un aparato capaz de imprimir en el ADN de una bacteria. Este dispositivo es tan sencillo de manejar como una impresora normal y corriente y cuenta con innumerables posibilidades médicas, artísticas, educativas, industriales… Es capaz de revolucionar la edición genética tal y como se conoce actualmente.

Además del primer premio, “Printeria” también ha recibido cinco galardones especiales: Mejor Proyecto con Nueva Aplicación, Mejor Software, Mejor Hardware, Mejor Wiki y Mejor Modelado.

“Llegamos a la competición con cierta inquietud. Sabíamos que íbamos a rascar algo, como todos los años, pero esto no nos lo esperábamos”, confiesa Roger Monfort (Castellón de la Plana, 1997), portavoz de este grupo multidisciplinar.

Junto con Roger han participado otros nueve alumnos: Adrián Requena, Carolina Ropero, Carlos Andreu, Tzvetelina Ilieva Anguelova, Marc Martínez, Héctor Izquierdo, Blanca Madorrán, Alberto Coronado y Joan Casado, pertenecientes a distintas carreras como Biotecnología, Ingeniería Biomédica, Ingeniería Informática, Ingeniería en Tecnologías Industriales, Ingeniería Eléctrica y Bellas Artes.

Os habéis proclamado ganadores absolutos del iGEM 2018, pasando por encima de universidades tan famosas como Harvard, Yale, Oxford o Cambridge. ¿Cómo os sentís?

Aún estamos un poco en shock porque todavía no nos lo creemos. Pero la verdad es que esto nos ha dado mucha fuerza porque el ver que hemos superado a estas universidades, y con menos apoyos que ellas, espiritualmente nos ha alimentado mucho, por así decirlo. Nos ha dado muchas ganas de continuar con el proyecto y avanzar como emprendedores.

Habéis conseguido este importante logro con “Printeria”, una máquina capaz de imprimir en el ADN de una bacteria. ¿Cómo funciona este invento?

Siempre hacemos el símil con una impresora doméstica o del trabajo porque, en el fondo, es una impresora. En vez de utilizar cartuchos de tinta, como los que puedes utilizar tú en la impresora de casa, nosotros tenemos cartuchos donde dentro van todos los componentes necesarios para poder imprimir ADN en las bacterias como agua, enzimas…

Luego, en el ordenador tenemos un software que puede utilizar cualquier persona, ya que lo hemos hecho para que sea apto para todos los públicos. Tú puedes decidir cómo quieres que sean esas bacterias: que huelan a menta, que tengan color azul, que hagan insulina... Le das al Play y la máquina comienza a trabajar como una impresora de casa. Coge los componentes, hace la reacción y empieza a insertar ese ADN dentro de la bacteria.

Al final, lo que te tendría que salir en una impresora normal es un folio impreso, pero aquí nos sale un tubito con las bacterias, las cuales están creciendo ahí dentro y expresando lo que tú les has dicho en el programa. Si has puesto que querías que tuvieran color azul, las bacterias empezarán a tener color azul.

¿Cuáles son las aplicaciones de “Printeria”?

¡Uff! Hay muchas: industriales, médicas… El otro día lo estuvimos pensando y salieron un montón. Por decirte algunas, por ejemplo, se podría utilizar para la biorremediación, todo el tema de eliminar metales pesados del suelo con bacterias, también se puede utilizar para generar insulina humana, parar hacer antibióticos, crear plásticos y producir todo tipo de drogas, como ya hace la industria farmacéutica. Lo que pasa es que ellos no te dicen que han creado este tipo de pastillas determinadas con bacterias, simplemente te las venden, pero se hace.

¿Cómo surgió esta idea?

Hay dos formas de hacer el proyecto de iGEM: los instructores, que son digamos los jefes del grupo, te dan una idea y tú la desarrollas o dejan ese término a la libertad del equipo. Obviamente, la primera opción tiene más ventajas porque cuentas con poco tiempo para hacer el invento.

Por otro lado, los instructores normalmente son doctores y gente que conoce el estado de la ciencia y te dan ideas que de verdad se necesitan. Este ha sido nuestro caso. Nos dijeron: queremos una impresora que automatice el proceso de inserción de ADN en las bacterias. Y de ahí surgió “Printeria”.

¿Cuánto tiempo os costó desarrollar el proyecto?

Yo creo que eso es lo más impresionante. Nos ha costado cuatro meses (risas). Pero ha sido un verano… Yo no he visto mucho a mi familia. ¡Ni yo ni nadie! Hemos estado trabajando por la mañana, por la tarde y, si hacía falta, por la noche.

¿Cómo es el concurso de iGEM? ¿De qué forma se desarrolló?

Normalmente son tres días y tiene lugar en Boston (Estados Unidos), en un centro que se llama Hynes Convention Center, auspiciado por el MIT. Durante esas jornadas, los diferentes grupos hacen las presentaciones delante de los jueces que se les asignan. Después se les ofrece un horario en el cual esos mismos jueces pasan a hacer preguntas sobre el proyecto y el único apoyo con el que cuentas es un poster científico.

Tras esas dos actividades, rellenan una rúbrica con las puntuaciones. El tercer día anuncian los finalistas, que son los que más puntuación han tenido. Si estás entre los finalistas, como era nuestro caso, tienes que volver a presentar el proyecto delante de todo iGEM, delante de todos los jueces y todos los alumnos. Y mediante esa exposición vuelven a valorar quién es el primero, quién es el segundo y quién es el tercero.

Nunca se había conseguido un resultado semejante. Vuestro logro se ha convertido en todo un hito para la ciencia española, pero se refuerza aún más al ver las diferencias económicas entre unos y otros equipos. ¿Sois la prueba de que se puede hacer ciencia de primera sin la necesidad de un presupuesto elevado?

Es una frase un poco afilada. ¿Se puede hacer ciencia? Por supuesto. Igual que puedes hacer una guerra con cuchillos y palos. Pero lo hemos pasado mal porque, obviamente, el tener sponsors detrás te hace ahorrar tiempo, en el sentido que no tienes que ir pidiendo dinero por ahí. Hay veces que no hemos podido comprar ciertos materiales porque no nos lo podíamos permitir. Eso se traduce en que el dinero que te falta lo compensas con una pérdida de tiempo. 

Pero sí, respecto a lo que has dicho, se puede hacer ciencia de calidad sin tantos apoyos. Por supuesto que sí. Y eso demuestra que tenemos muy buena materia prima en España. Nos falta aprender a confiar en ella y apoyarla.

¿Cómo ves la ciencia en España? ¿Crees que nuestro país está entre la élite mundial?

No te voy a engañar, yo creo que la ciencia en España es de las mejores del mundo. El único problema que le veo es la confianza. No confiamos en nosotros mismos. Hay que ser más patriota en ese sentido, que las empresas empiecen a confiar en la gente que está en las universidades, en la gente con propuestas e iniciativas. Y solo así podremos empezar a compararnos con países como Estados Unidos, que tenían supercuidados todos los proyectos que habían salido, fueran o no ganadores.

Lo que está claro es que gracias a “Printeria”, la imagen científica española va a ganar muchos puntos internacionalmente. ¿Cómo creéis que ven la ciencia española desde fuera?

No la ven mal, no he notado aires de superioridad en ningún momento. Pero creo que son conscientes de que nosotros jugamos con pocos recursos. Eso te lo puedo asegurar. Su visión no es mala, simplemente saben, ellos y todo el mundo, que jugamos con menos recursos.

¿Qué nuevos proyectos tenéis entre manos?

¡Tenemos a “Printeria”! Ahora el paso lógico es aprovechar el empuje mediático que tenemos para buscar apoyos en España, si puede ser, porque queremos desarrollarlo aquí, y en el extranjero. Queremos hacer de “Printeria” una empresa efectiva y radicada en España, por supuesto, siempre que se pueda.