Centro de las Naciones Unidas de Tecnología de la Información y las Comunicaciones en Valencia. Fotografía: ICC Henríquez

Quart de Poblet, la gran base de comunicaciones de la ONU

La antigua instalación aérea militar de esta localidad valenciana alberga desde 2011 el Centro de las Naciones Unidas de Tecnología de la Información y las Comunicaciones. Una sede estratégica que provee servicios operativos de apoyo durante las 24 horas del día a las misiones de paz.
17/10/2018

Poca gente lo sabe, pero la gran base de comunicaciones de la ONU no se encuentra en Nueva York, Londres o Berlín… Está aquí, en España, concretamente en Quart de Poblet, un pequeño municipio de la provincia de Valencia muy cercano al aeropuerto de Manises. Allí, en un antiguo destacamento aéreo militar se puso en marcha el 6 de julio de 2011 el Centro de las Naciones Unidas de Tecnología de la Información y las Comunicaciones.

Estas instalaciones, que funcionan las 24 horas del día, son un emplazamiento estratégico ya que proporcionan los servicios operativos de comunicación y apoyo necesarios para la coordinación entre las diferentes sedes de la ONU y las distintas misiones de paz que tiene desplegadas por el mundo.

Actualmente, las Naciones Unidas cuentan con 110.000 miembros de personal militar, policial y civil de 125 países divididos en 14 operaciones. Para su correcta gestión, la entidad supranacional tiene dos complejos gemelos de comunicaciones: uno ubicado en Brindisi (Italia) y el de Quart de Poblet. Ambas sedes funcionan como un megacentro de telecomunicaciones que recibe y emite todas las llamadas telefónicas, los correos electrónicos y las videoconferencias que se generan tanto en el edificio central de Nueva York como en todos los puntos del globo en los que se encuentre algún miembro de la ONU.

541 lugares conectados

La línea de información directa, instantánea y segura que brinda al personal de la ONU es fundamental, ya que mantiene la constante comunicación interna del mayor organismo de seguridad y diplomacia del planeta. Así, desde sus oficinas se canalizan los enlaces de las misiones militares, las noticias durante las catástrofes naturales, los avisos de emergencias, las conversaciones políticas y las interlocuciones rutinarias laborales.

Más específicamente, Quart de Poblet conecta vía satélite con 541 lugares del mundo generando un gigantesco volumen de comunicaciones: más de 2.000 videoconferencias al mes, unas 27 millones de llamadas telefónicas al año y más de 410 millones de correos electrónicos anuales desde 45.000 cuentas distintas.

¿Cómo esta base valenciana es capaz de solventar tamaño movimiento de información? Pues con la ayuda de dos antenas gigantes de 16,5 metros de diámetro y otras tres de 9 metros capaces de conectar con todas la fuerzas de la ONU repartidas por la Tierra. A ello hay que añadir la incasable labor de los 340 trabajadores con los que cuenta la sede de Quart de Poblet.

El 70% de ellos son españoles y la mitad originarios de la Comunitat Valenciana. Además, la mayoría provienen de la Universitat Politècnica de València y su escuela de ingenieros de telecomunicaciones. Asimismo, también se calcula que esta base produce otros 900 empleos indirectos.

El doble de la capacidad de Brindisi

Las obras del Centro de Comunicaciones comenzaron en agosto de 2009 con la demolición de las antiguas infraestructuras militares, referentes a una parcela de 40.500 metros cuadrados. Hoy en día, el complejo consta de un centro de operaciones, llamado Edificio Data Center, instalado en un búnker de hormigón armado de planta circular con una superficie de casi 3.000 metros cuadrados.

También existen dos edificios de oficinas, con una superficie cada uno de 2.800 metros cuadrados, y 250 raks, los armarios-servidores, para poder procesar todas las comunicaciones. Un dispositivo que duplica la capacidad de la base italiana de Brindisi. Y es que las dos instalaciones cumplen las mismas funciones con el objetivo de reducir los riesgos asociados a la dependencia de un único centro.

El centro de Quart de Poblet fue construido y financiado íntegramente por el Gobierno español a través del Ministerio de Defensa. El coste total ascendió a 25 millones de euros. Asimismo, fue inaugurado por el exSecretario General de la ONU, Ban Ki-moon, las ex Ministras de Defensa, Carme Chacón, y de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, y Su Majestad el Rey Felipe VI, entonces aún Príncipe de Asturias.

71 misiones de paz

Este pasado 29 de mayo se cumplieron 70 años de la primera misión de las Naciones Unidas, cuando el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue de observadores militares en Oriente Medio para la vigilancia del alto el fuego entre árabes e israelíes. Hasta la fecha, más de un millón personas han prestado servicio como Cascos Azules en 71 operaciones de paz que han salvado infinidad de vidas y han llevado el progreso a lugares que estaban sumidos en la guerra.

Aunque la mayoría de los integrantes son militares o policías, el 14% son civiles que realizan todo tipo de funciones hacia la comunidad como el control de los derechos humanos, el desarrollo de elecciones, la creación de comunicaciones estratégicas o funciones  logísticas y de transporte. Hay que recordar que durante estas misiones más de 3.200 Cascos Azules han perdido la vida. Por su esfuerzo y dedicación, las fuerzas de paz de la ONU recibieron de forma colectiva el premio Nobel de la Paz en 1988.

Nuestro país participa en las misiones de las Naciones Unidas desde 1989. En este momento, España cuenta con 2.900 militares y guardias civiles desplegados en 18 misiones en cuatro continentes, entre operaciones de la ONU, la Unión Europea y la OTAN. Las más numerosas se encuentran en el Líbano, con 611 Cascos Azules, y en Irak, con 480 efectivos. Desde entonces 159 soldados españoles han muerto fuera de nuestras fronteras mientras cumplían labores humanitarias y de seguridad internacional en distintos conflictos bélicos.