Recreación del Solar Orbiter frente al sol. Foto: ESA

Tecnología española para descifrar los secretos del Sol

Dos instrumentos científicos diseñados por instituciones españolas complementan una sonda de la Agencia Espacial Europea que tratará de descifrar los secretos de nuestra estrella en 2020.
27/08/2018

España sigue siendo un importante baluarte en el desarrollo de la carrera aeroespacial europea. Así lo confirma la participación de España dentro de la misión Solar Orbiter, una sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA en sus siglas en inglés) que contará con dos aparatos diseñados en nuestro país que servirán para ayudar a descifrar los secretos del Sol.

Más concretamente, el satélite Solar Orbiter llevará consigo 10 instrumentos científicos que han sido fabricados por varios países europeos. España contribuye al proyecto con dos tecnologías clave para esta misión: el telescopio SO/PHI, que medirá el campo magnético del Sol, y el coronógrafo METIS, con el que se podrá observar la corona solar, la parte más externa de su atmósfera.

SO/PHI es un prodigio tecnológico heredero directo del IMaX, un instrumento creado en España para la misión SUNRISE. Este telescopio constituye el aparato más pesado y que más energía consume de Solar Orbiter con 30 kilogramos y 30 vatios. Y es que se trata de un telescopio con otros dos telescopios dentro. Uno de los cuales permitirá ver el disco solar completo y el otro una zona muy pequeña en alta resolución.

Su desarrollo ha sido coordinado por el Instituto Astrofísico de Andalucía (IAA) junto con el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar de Alemania. Además, ha contado con la colaboración de otros institutos europeos. En su diseño y fabricación han participado varias instituciones españolas como el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y las universidades de Valencia, de Barcelona y la Politécnica de Madrid.

Más cerca del Sol que Mercurio

La misión también tiene como objetivo medir la polarización de la luz. Es decir, cómo vibra la onda electromagnética de la luz. Ambos aparatos realizarán mediciones polarimétricas para las que se utilizarán por primera vez en el espacio cristales líquidos (los mismos que se usan en las pantallas de teléfonos móviles y televisiones) ya que sus placas permiten cambiar las propiedades del cristal mediante una pequeña corriente eléctrica.

Solar Orbiter despegará en febrero de 2020 hacia el Sol. Tendrá que hacer frente a un viaje de tres años hasta situarse a 42 millones de kilómetros del astro rey. Una distancia equivalente a 60 radios solares y que solo será superada por la sonda Parker de la NASA.

Para hacerse una idea más precisa, Solar Orbiter se encontrará más cerca del Sol que el planeta Mercurio, teniendo que soportar una radiación 13 veces mayor que la que golpea la Tierra y una temperatura superior a los 500°C.

El satélite se mantendrá en una órbita elíptica alrededor de nuestra estrella examinando sus comportamientos y, sobre todo, sus eyecciones solares, las cuales pueden alcanzar otros planetas. Su misión finalizará en 2028, ayudando a los investigadores a obtener datos únicos que revelen las razones por las que el Sol cuenta con un ciclo magnético de 11 años.