Varias siluetas de personas que representan inmigrantes se observan junto al lugar en que se celebra la conferencia intergubernamental de la ONU sobre inmigración organizada en la ciudad marroquí de Marrakech. El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de Naciones Unidas (ONU) ha sido aprobado por más de 150 países. Fotografía: EFE/ Jalal Morchidi

España se suma al Pacto Migratorio mundial de la ONU

Nuestro país ha rubricado este primer acuerdo global, firmado por más de 150 Estados, que busca ayudar y proteger a los inmigrantes indocumentados. El texto consta de 23 objetivos, entre los que se encuentran medidas contra la trata de personas o la separación de las familias.
17/12/2018

España se ha sumado al Pacto Migratorio mundial auspiciado por la ONU, el primer acuerdo global para la ayuda y protección de los inmigrantes indocumentados. Esta alianza ha sido rubricada por más de 150 países de los cinco continentes durante una conferencia intergubernamental organizada en la ciudad marroquí de Marrakech.

El texto acordado garantiza el derecho soberano de los Estados a determinar sus políticas y gobernanza migratoria dentro de su jurisdicción, en conformidad con la legalidad internacional. Y es que el acuerdo no es jurídicamente vinculante, pero sí que supone un compromiso político por parte de todos los gobiernos que acepten sus términos.

El memorándum se articula en base a 23 grandes objetivos que buscan gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional. Entre los puntos más relevantes del tratado se encuentran cuestiones genéricas como la cooperación para abordar las causas de las migraciones o la mejora de las vías de migración legal. Sin embargo, también se han incluido compromisos concretos como medidas contra la trata y el tráfico de personas o la separación de las familias y el reconocimiento de los derechos de los inmigrantes irregulares a recibir servicios sanitarios y educativos en sus lugares de destino.

Por otra parte, los firmantes colaborarán a la hora de salvar las vidas de los migrantes durante sus viajes por medio de misiones de búsqueda y rescate. Además, se garantizarán regresos dignos y seguros a los inmigrantes deportados, siempre sin expulsar a refugiados o personas en riesgo de muerte, tortura u otros tratos inhumanos. Mientras, los países de origen prometen readmitir a sus nacionales y ofrecerles documentaciones de identificación adecuadas.

Una sociedad multicultural

España conoce de primera mano las circunstancias de las personas migrantes debido a las continuas embarcaciones que cruzan el estrecho de Gibraltar con rumbo a la península. Por ello, en las últimas fechas, España se ha convertido en el líder europeo de acogida de migrantes, ya que según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones, nuestro país ha amparado a 32.272 personas, el 43% de los 74.501 migrantes y refugiados que llegaron por vía marítima a Europa desde el 1 de enero al 12 de septiembre de 2018.

El compromiso internacional que ha adquirido nuestro país refuerza y prorroga el importante esfuerzo de adaptación que se lleva desarrollando durante los últimos años en pos de una mayor y mejor inclusión de los inmigrantes dentro de la sociedad española. Porque en apenas 20 años el paisaje social de nuestras ciudades ha adoptado una diversidad poblacional que antes no existía.

Actualmente, hay más de cuatro millones y medio de personas extranjeras en nuestro país, que conforman el 9,8% de la población total. En pocas décadas, España ha pasado de ser un país generador de emigración a adoptar a muchas personas en busca de trabajo y esperanza. Un cambio que comenzó en los años 90 y que culminó a principios del nuevo milenio.

Rápida integración

Tras años de llegada de personas extranjeras, nuestra sociedad se ha convertido en una población multicultural y diversa socialmente, gracias al asentamiento de miles de individuos que llevan mucho tiempo en España, que han nacido aquí o que incluso ya se han convertido en españoles. Además, el carácter hospitalario y abierto del pueblo español ha ayudado a su progresiva integración haciéndoles partícipes de esta tierra.

Algunos otros factores clave para su rápida inclusión social han sido la educación y la sanidad universal que nuestro país ha asumido como bandera, así como la posibilidad de reagrupación familiar, la cual reconoce al migrante como una persona con vínculos afectivos y no solo como una simple fuerza de trabajo.

Conjuntamente, las políticas de residencia de larga duración y la posibilidad de solicitar la nacionalidad española, sobre todo para los originarios de países Iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal o sefardíes, favorecen también su estabilidad e integración.

Pero no solo el Gobierno central ha demostrando una mayor comprensión del fenómeno, sino que también desde las administraciones autonómicas y locales se ha realizado una enorme campaña para desarrollar políticas activas de integración dentro de sus ámbitos de acción.

Incremento de la inmigración

Así, el último estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que en 2017 se incrementó en un 24% la entrada de inmigrantes en nuestro país. Los datos han sido elaborados a partir del padrón, por lo que se reflejan los movimientos de las personas empadronadas tengan o no papeles. De tal manera, se contabilizaron 454.424 extranjeros que decidieron convertirse en nuevos residentes en España.

El mayor flujo migratorio resultó provenir de Venezuela, cuya población ha subido un 44,2% en el último año. Después le siguen los colombianos, con un aumento del 15,7%, y los italianos, quienes la afinidad cultural y el estilo de vida español ha hecho incrementar un 8,8% sus establecimientos. Por otra parte, los ciudadanos marroquíes siguen siendo el colectivo más numeroso en España con 682.515 empadronados, proseguidos de los rumanos con 675.086 y los británicos con 285.698.