Carmen Vallecillo (izquierda) y María García (derecha) posan con el trofeo que les acredita como campeonas del mundo de debate en español. Foto: Carmen Vallecillo

Más de 15 equipos españoles se presentaron este año en el Campeonato Mundial Universitario de Debate en Español. Foto: Carmen Vallecillo

Ambas universitarias se conocieron en la Escuela de debate de Cánovas Fundación de Málaga. Foto: Carmen Vallecillo.

Carmen Vallecillo y María García, dos malagueñas campeonas del mundo de debate

Alumnas de la Escuela de debate de Cánovas Fundación, estas dos jóvenes universitarias españolas se han coronado como las ganadoras del último Campeonato Mundial Universitario de Debate en Español.
20/11/2018

Debatir es fácil, pero hacerlo bien no lo es tanto. Que se lo digan a Carmen Vallecillo (Málaga, 1996) y María García (Málaga, 1998), dos jóvenes andaluzas que se han convertido en las ganadoras del último Campeonato Mundial Universitario de Debate en Español (CMUDE), celebrado el pasado mes de julio en Santiago de Chile (República de Chile).

María estudia Derecho y Administración de Empresas en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, mientras que Carmen cursa Medicina en la Universidad de Málaga. Una de letras y otra de ciencias. Y es que así, complementándose la una a la otra, han logrado batir a más de 300 universitarios de todo el globo procedentes de 90 escuelas diferentes.

Ambas se conocieron en la Escuela de debate de Cánovas Fundación de Málaga, desde donde comenzaron a actuar como pareja de oratoria en diversos torneos. Con una asombrosa capacidad para deliberar sobre cualquier tema, estas dos malagueñas han traído por tercera vez el trofeo universitario a nuestro país. Un logro del que a buen seguro se enorgullecen sus familiares, amigos y parejas… Aunque tampoco les dejen ganar una discusión.

Lo primero, daros la enhorabuena por vencer el Campeonato Mundial de Debate Universitario en Español. Supongo que la competencia habrá sido dura, ¿no?

Carmen: La competencia ha sido muy dura. No solo en el campeonato mundial, sino en el resto de torneos de debate. Por suerte nuestro circuito, el español, es uno de los que más nivel tiene dentro del debate de habla hispana, aunque eso también eleva el nivel de exigencia. Solo de España íbamos más de 15 equipos, entre ellos el ganador del año pasado, de la Universidad Pontificia de Comillas.

María: Ya sabíamos que el nivel iba a ser muy alto. De Latinoamérica siempre llegan equipos buenos de Colombia, Perú, Ecuador… Por lo que el CMUDE ha sido un reto.

¿Y cómo es un Campeonato del Mundo de Debate? ¿Cómo se estructura el torneo?

Carmen: Hay dos fases en el torneo. La primera es la fase de grupos que consiste en 9 rondas en las que debaten todos los equipos con un sistema de acumulación de puntos. En cada ronda te enfrentas a otros 3 equipos, de forma que al final del debate los jueces deciden cómo adjudicar los puestos de primero, que gana 3 puntos, a cuarto, que gana 0 puntos.

De esa fase se pasa a la siguiente, la fase eliminatoria donde compiten los 48 mejores equipos, es decir, los que más puntos tienen. Este año ampliaron el número de conjuntos que pasaban el break de 32 a 48. Las eliminatorias funcionan como en cualquier otra competición: octavos, cuartos, semifinal y final.

¿Sobre qué temas os toco debatir? ¿Con cuánto tiempo contabais para elaborar los argumentos de un tema determinado?

María: Nuestro formato es el parlamentario británico, donde en cada ronda se cambia el tema. Nos tocó hablar desde las condiciones para rescatar económicamente a países en vías de desarrollo hasta si debería existir el derecho a intentar, que consiste en que personas con enfermedades sin cura puedan decidir someterse a tratamientos experimentales.

Carmen: Hay temas de todas las áreas: relaciones internacionales, derecho, ecología, feminismo, filosofía… Por eso la preparación es tan exigente. A eso hay que sumarle que el tiempo que tienes para preparar el debate desde que se lanza el tema hasta que empieza la ronda son 15 minutos sin acceso a Internet, por lo que debates con lo que sabes.

¿Cómo lo hacéis para poder tener una opinión fundamentada sobre, prácticamente, cualquier cosa?

Carmen: Estando al día sobre los temas de actualidad, leyendo prensa nacional e internacional y viendo las noticias. Ese es el primer paso. Después hablamos entre nosotras las cosas más relevantes y nos explicamos las áreas en las que estamos más flojas cada una.

María: El ser de campos diferentes trae ventajas porque abordamos más temas, pero también retos porque donde más hemos tenido que trabajar ha sido en encontrar una forma común de pensar que nos permita entender a la otra de forma rápida.

¿Y cómo fue vuestra preparación del torneo?

María: Para ser realistas… por Skype (risas). No es lo más ortodoxo del mundo para una pareja de debate, pero a nosotras nos ha funcionado. También es cierto que es raro que una pareja de debate se prepare viviendo una en Madrid y la otra en Málaga, ya que se suelen conformar por personas de la misma ciudad. Entre esas preparaciones, las conversaciones por teléfono y los torneos a los que hemos asistido este año nos hemos conseguido organizar.

Os habéis formado en la Escuela de Debate de Cánovas Fundación, pero… ¿de dónde procede vuestro interés por el debate?

Carmen: Nuestro profesor de Bachillerato, Miguel Ángel Ruiz, nos insistió a las dos, cada una en su año, para que probásemos. En mi caso fue dos años antes que María, por lo que para cuando ella participaba en sus primeros torneos, yo ya estaba formando. Acabé siendo su formadora y cuando entró en la universidad empezamos a debatir juntas.

¿Cuánto tiempo lleváis siendo compañeras? ¿Qué es lo más gracioso/insólito que os ha ocurrido en un torneo de debate? 

María: Llevamos dos años debatiendo juntas, desde octubre de 2016. De lo que más se sorprenden el resto de debatientes es que somos un equipo muy poco rígido. En debate normalmente cada persona tiene asociada una posición, que no suele cambiar: uno construye y el otro refuta. Eso en nuestro caso depende de cada debate.

Carmen: Hay veces que incluso hemos tenido que decirle al juez que no sabíamos quién de las dos iba a hablar primero y que lo íbamos a decidir a lo largo del debate. El caso extremo de esa situación se dio el año pasado, cuando en una de las rondas no teníamos claro qué sacar y quién iba a hablar y un minuto antes de empezar el debate María decidió que salía, por lo que improvisó los 7 minutos de intervención sin tener nada apuntado.

Cuando se habla de debate se suele relacionar mentalmente con la política. ¿Soléis ver los debates políticos que echan por la televisión?

María: La verdad es que se relaciona mucho con la política y en muchos aspectos son muy diferentes. Sí, solemos seguir la actividad del Congreso y los debates políticos más importantes, no solo los electorales. Solo por cultura y estar informadas ya merecen la pena. Sin embargo, es una pena que a nivel formativo aporten poco. Se han convertido en debates con poca profundidad, llenos de titulares, que precisamente es de lo que nosotros huimos en el circuito.

¿Y cuándo los veis pensáis que podríais ganarlos?

Carmen: Sí (risas), sobre todo porque hay una falta importante de investigación y análisis en los temas. Sin embargo, el criterio actual para ganar un debate en el hemiciclo pensamos que es muy distinto al que estamos acostumbradas en debate de competición.

Últimamente en los debates políticos el objetivo parece estar más enfocado en el efecto que tenga en el público externo que en modificar la opinión del resto de parlamentarios y llegar a conclusiones y acuerdos.

¿Vais a presentaros a más campeonatos de debate?

María: Es la idea, queremos empezar a debatir en el circuito en inglés, aunque para eso hay que prepararse a conciencia. En cuanto al circuito en español, Carmen comienza a juzgar y adjudicar los temas de debate para cada ronda este año y yo empezaré a debatir este curso con la Universidad Pontificia de Comillas. Aun así nos gustaría debatir juntas algún torneo este año en el circuito en español.