Enrique Veiga ha creado Aquaer, una máquina capaz de obtener agua hasta en condiciones tan extremas como 50 grados y un 8% de humedad relativa. Foto: E. Veiga

"nuestro invento es capaz de recuperar más del 60% de la energía que consume gracias a unos intercambiadores que recobran casi toda la energía y el calor latente que utiliza". Foto: E. Veiga

"Tenemos todo tipo de aparatos, de 5.000 a 1.500 litros, y los hay de 500 y 250 litros que son aquellos en los que nos estamos centrando ahora porque son los más rentables para todos". Foto: E. Veiga

Enrique Veiga, el español que crea agua del aire

Este veterano ingeniero frigorista es el inventor de una máquina capaz de obtener agua potable en condiciones desérticas a través de la condensación del vapor del aire. Un aparato único que está ayudando a multitud de comunidades en todo el mundo.
19/12/2018

El agua es un elemento fundamental. Generador de vida, desgraciadamente, se ha convertido en un recurso cada vez más escaso y preciado en muchas partes del mundo debido a la contaminación de los torrentes fluviales y la desertización. Pero para paliar este problema Enrique Veiga (Vigo, 1939) ha creado una máquina capaz de obtener agua hasta en condiciones tan extremas como 50 grados y un 8% de humedad relativa: Aquaer.

Se trata de un generador de agua potable por condensación del vapor del aire. Su proceso es automático y solo hay que estar pendiente de limpiar sus filtros para que la fabrique de forma independiente.

Como un mago, crea agua de “la nada” solucionando la escasez de la misma en situaciones límites como campamentos de refugiados o catástrofes naturales, así como proporcionando agua libre de contaminantes a viviendas particulares, regadíos intensivos, campos de golf, complejos turísticos y campamentos civiles o militares.

Este gallego asentado desde hace años en Sevilla creó su invento tras la sequía que sufrió nuestro país entre 1990 y 1995. Perito industrial mecánico por la Escuela de Vigo e ingeniero frigorista por el Institut Français du Froid Industriel de París, utilizó sus conocimientos técnicos y su amplia experiencia profesional para generar un milagro que ya está cambiando la vida de muchas comunidades de todo el planeta.

Enrique, has creado Aquaer, una máquina que crea agua incluso en condiciones desérticas. ¿Cómo funciona este sistema?

El principio físico es elemental, en el aire hay humedad y esta puede contener más o menos agua dependiendo de su temperatura, cuanta más temperatura más agua puede tener. Nosotros, lo que producimos es el ciclo del agua. Bajamos la temperatura del aire hasta lo que se llama punto de rocío. Entonces ese vapor de agua se empieza a condensar formando el rocío que vemos por la mañana en los cristales y en los coches. Y ese es el sistema en pocas palabras: bajamos la temperatura todo lo que podemos para obtener agua.

Sí que es verdad que en el mercado hay deshidratadores que hacen este fenómeno, pero nosotros lo hacemos en condiciones desérticas. Por ejemplo, hay una pieza nuestra que trabaja a 50 grados y un 8% de humedad relativa. Eso ninguna máquina ha podido hacerlo antes.

Además, nuestro invento es capaz de recuperar más del 60% de la energía que consume gracias a unos intercambiadores que recobran casi toda la energía y el calor latente que utiliza.

¿Una máquina capaz de crear agua a 50 grados de temperatura y una humedad relativa del 8%? ¿Cómo se consigue un milagro así?

Para hacer este milagro obtenemos el punto de rocío a unos dos grados, es entonces cuando empezamos a tener gotas de agua. Para obtener todo el agua que la gente necesita nuestra máquina trabaja a 20 grados bajo cero. Por ello, tenemos hielo en vez de agua y cada hora o cada dos horas, depende del sitio, desescarchamos y obtenemos el agua que queramos. Y esta sigue siendo un agua que sale a unos 12 grados y que es muy agradable de beber.

¿Cuántos prototipos tiene ahora mismo Aquaer?

Cada máquina es distinta a la anterior porque va a un sitio diferente. Hay muchos generadores que los diseñamos para ese lugar determinado. Aunque luego los mueven y los aparatos siguen funcionando de igual manera. Esto es posible porque la máquina es inteligente. Es capaz de captar la cantidad de calor que hay en el aire y se adapta al ambiente.

Nosotros hemos ido un poco al revés. Empezamos con máquinas grandes y la mayor que hemos hecho es una de 15.000 litros/día que mandamos a Irán. Este invento mueve 670.00 metros cúbicos/hora de aire. ¡Es una barbaridad! Pero es necesario porque sacamos tres o cuatro gramos de agua por cada metro cúbico.

Por lo demás, tenemos todo tipo de aparatos, de 5.000 a 1.500 litros, y los hay de 500 y 250 litros que son aquellos en los que nos estamos centrando ahora porque son los más rentables para todos.  

También tengo entendido que estos aparatos son ecológicos. Es decir, no contaminan, no producen ruidos ni gases ni residuos.

Efectivamente, la máquina no contamina en absoluto. El aparato capta el vapor de agua del aire, este vapor se deshidrata al pasar por el sistema y se obtiene agua como si fuera de lluvia. Tampoco hace ruido. Su ruido es mínimo, de unos 30-40 decibelios.

Hemos hecho máquinas pequeñas para el Kalahari (Namibia) de medio caballito de potencia que son recargadas por paneles solares. Todo el sistema se puede llevar perfectamente en una carretilla, ya que los pueblos indígenas de allí son nómadas y van de un lado para otro. Así, lo pueden trasportar en sus movimientos al tener un peso aproximado de unos 50 kilos, más los paneles solares de acompañamiento.

Le han llamado desde Namibia para abastecer de agua a sus poblaciones indígenas, pero también otros países han puesto sus ojos sobre este invento. ¿Cuántos países utilizan Aquaer?

No lo sé con seguridad (risas). Muchos: Mauritania, Namibia, Colombia, Marruecos, Líbano, Jordania, Kuwait, Irán, Chile, Panamá… ¡Todo el mundo nos llama! La verdad es que no podemos atender todos los pedidos que tenemos. Necesitaríamos una empresa como Citroën, pero que en vez de coches hiciera máquinas de agua. Hacemos lo que podemos.

Usted es un perito industrial mecánico que se ha dedicado toda la vida al mundo de los frigoríficos, ¿cómo se le ocurrió este planteamiento?

Yo estudié en Vigo perito industrial y me especialicé en Paris como ingeniero frigorista. Me asenté en Sevilla y me dediqué a los frigoríficos. En los años 90 hubo una sequía importante que creó una inquietud muy grande. Fue entonces cuando me dije: “¿por qué no ideamos una máquina que obtenga agua para dársela a esos pueblos que están en escasez? Podrían ponerla en la plaza de la localidad como si fuera una fuente y así podrían abastecerse”. Y así empezamos a trabajar en este invento basado en la extracción frigorífica.

Pero también pensamos que no debía ser solo capaz de crear agua con un 60-70% de humedad, sino que debía hacerlo en condiciones desérticas. Estuve casi dos años estudiando el tema y creamos la primera máquina funcional, una de mil y pico litros. Salió a la primera. ¡No fallamos!

¿Y usted cree que Aquaer es el futuro? ¿Lo ve en las casas para generar el agua necesaria para beber?

Sin duda es el futuro porque hay lugares donde no hay otra forma de obtener agua más que del aire. Mira, tenemos un océano sobre nuestras cabezas. En la atmósfera hay seis veces más agua que en todos los ríos del mundo, ¡millones de metros cúbicos! Llevo muchos años con esto y estoy convencido de ello. Pasa lo mismo que con la energía fotovoltaica o la eólica, esto es el futuro.

Piensa que el agua es imprescindible, si no hay agua la gente tiene que marcharse del sitio donde vive. Nos hemos encontrado con tribus nómadas de Namibia que no quieren salir de las zonas donde han vivido siempre y la única solución para ellos es obtener el agua del aire. Ellos abren un grifo, ven salir el agua y se quedan alucinados. Para ellos tener una máquina como esta y tener 50 litros de agua al día… es la gloria.

Por otra parte, hoy en día si uno quiere mantener sus alimentos en buen estado tiene un frigorífico y si quiere lavar su ropa tiene una lavadora. Pues en el futuro habrá una maquinita capaz de obtener agua en cada casa. Un agua estupenda sin cloro, limpia y sin ningún aditivo. Se puede poner en la ventana o en el jardín y creará agua para beber sin tener que depender del servicio municipal.

¿Cuáles son las próximas metas de Aquaer?

Estamos muy agobiados porque tenemos pedidos de cientos de máquinas. ¡No podemos atenderlos a todos! Estamos tratando de buscar financiación para crecer. Honestamente, hacemos las máquinas que podemos y estamos subcontratando otras empresas que quieren colaborar con nosotros. Así que el futuro es crear una compañía que pueda atender todo el proceso.