Ignacio Dean es el primer español en dar la vuelta al mundo a pie. Foto: Ignacio Dean

En su gesta recorrió Australia atravesando desiertos. Foto: Ignacio Dean

También tuvo que atravesar el desierto de Atacama, en Chile, el más árido de la Tierra. Ignacio Dean

Invirtió tres años en recorrer 31 países de cuatro continentes. Foto: Ignacio Dean

Ahora está inmerso en la Expedición Nemo, que busca conectar los cinco continentes a nado. Ignacio Dean

Su objetivo es concienciar sobre el cuidado de nuestros mares y océanos. Foto: Ignacio Dean

Ignacio Dean, un aventurero por la defensa de la naturaleza

Este joven ha sido el primer español en dar la vuelta al mundo a pie, recorriendo 31 países y 33.000 kilómetros durante tres años, con el objetivo de concienciar sobre la protección de la naturaleza. Ahora, se sumerge en un nuevo reto: unir los cinco continentes a nado por el cuidado de los océanos.
27/07/2018

Al lado de la definición de “trotamundos” debería aparecer la fotografía de Ignacio Dean (Málaga, 1980), porque pocos habrán viajado tanto y de tal manera como él. Este joven es el primer español y la quinta persona en la historia en dar la vuelta al mundo ¡a pie! ¡Hay más gente que ha pisado la Luna!

Este reto le llevó tres años en los que atravesó 31 países de cuatro continentes, recorriendo 33.000 kilómetros y gastando 12 pares de zapatillas. Y todo para concienciar al gran público sobre el cuidado del planeta. Con su hazaña escribió un libro: “Libre y salvaje”, resultó finalista en los Discovery Awards 2014 y fue nominado a los Premios Príncipe de Asturias 2015.

Pero este “Phileas Fogg” español aún sigue hambriento de aventuras y ha decidido “tirarse a la piscina” con otro reto. O mejor dicho, al mar porque se ha comprometido a conectar los cinco continentes a nado con el objetivo se salvaguardar la salud de los océanos. Lo que ha llamado: la Expedición Nemo. Un desafío que ya ha comenzado cruzando el Estrecho de Gibraltar y uniendo la isla griega de Kastellorizo con la población turca de Kas.

Ignacio, eres el primer español que ha dado la vuelta al mundo a pie. ¿Cómo y por qué decidiste llevar a cabo esta gesta?

Era un sueño personal. Me gusta el deporte, viajar, la aventura… Había hecho otras rutas a pie como la Traspirenaica, diferentes variantes del Camino de Santiago, había estado por encima del círculo polar ártico... Me sentía tan bien llegando a los sitios por mi propio pie, descubriendo este mundo, que me dije: “¿por qué no dar la vuelta al mundo caminando?”

Además, decidí dedicar esta aventura para documentar el cambio climático y lanzar un mensaje de conservación de la naturaleza. Es decir, quería que no fuera algo simplemente personal, sino que tuviera una causa.

Comienzas tu aventura el 21 de marzo de 2013 y la finalizas el 20 de marzo de 2016, ¿cómo fue tu recorrido? 

Empecé en una fecha simbólica: el inicio de la primavera de 2013. Partí del kilómetro 0 de Madrid y recorrí 31 países. Comencé con España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Serbia, Bulgaria y llegué a Estambul el 21 de julio, cuatro meses después.

Ahí empezaba el segundo continente, Asia, la prueba de fuego. Un continente mucho más grande que Europa, donde entran en juego nuevas variables como visados, vacunas, monedas y culturas y ecosistemas muy diferentes a mi lugar de origen. Sabía que si conseguía atravesar Asia podía empezar a creer que dar la vuelta al mundo a pie era posible. Seguí por Turquía, Georgia, Armenia, Irán, India, Nepal, Bangladesh, Tailandia, Malasia, Singapur e Indonesia. Y el de 21 de abril de 2014 le ponía el punto y final a Asia en Bali.

Tras un año y un mes de viaje emprendía la travesía por el tercer continente, Oceanía. Tardé tres meses en recorrer Australia a través de desiertos. Conseguí alcanzar Sídney el 21 de julio de 2014. De allí volé a Santiago de Chile para dar comienzo al cuarto continente, América.

Recorrí Chile, el desierto de Atacama, la cordillera de los Andes, Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, México y Estados Unidos. El 20 de febrero de 2016 volé de Nueva York a Lisboa y emprendí los últimos 600 kilómetros cerrando el círculo desde Lisboa a Madrid, fecha y lugar al que llegaba el 20 de marzo de 2016. Fueron 33.000 kilómetros, cuatro continentes, 31 países, 12 pares de zapatillas y muchas experiencias que contar.

Invertiste tres años en dar la vuelta al mundo y está claro que no podías planificar cada jornada, ¿cómo fue la organización de tu viaje?

Estuve 9 meses planificando prácticamente 24 horas y 7 días a la semana un itinerario y un calendario provisionales. Es un viaje largo, no exento de peligros, y tratas de cubrirte las espaldas lo mejor posible. Sin embargo, es imposible planificar lo que te va a ocurrir en una aventura tan larga y muchas cosas son imprevistos que tienes que ir solucionado sobre la marcha.

¿Qué llevaste para mantenerte durante el día a día de esos tres años?

Cuando viajas a pie cada kilo cuenta y acabas llevando el material mínimo e indispensable. He llevado material de supervivencia: una tienda campaña, un saco de dormir, una esterilla, un camping gas, ropa, un botiquín de primeros auxilios, agua, comida y un ordenador portátil desde el que, siempre que tenía luz eléctrica y cobertura WIFI, iba actualizando la web y contando el viaje. Y cuatro cosas más: un cuchillo, una cuerda, un frontal y mi diario.

Y con eso tres años.

¡Y con eso tres años, eso es! Ha sido todo un aprendizaje de austeridad, tres años viviendo con lo mínimo. Todo este material lo he llevado en un carrito, ya que una mochila de más de 20 kilos puede ser mucho peso y sobre todo en un viaje proyectado a tanto tiempo. Tienes que cuidar la salud de la espalda. Así que decidí llevar el equipaje en un carrito de trekking especialmente diseñado para llevar bebes. Y gracias a este carro he conseguido atravesar desiertos y llevar hasta 70 kilos de peso de agua y comida que tenía que ir racionando, claro.

¿Cuál es el momento más bonito que recuerdas, con el que te quedarías si solo pudieras elegir uno?

Las noches estrelladas del desierto de Atacama.

¿Y el peor de todos?

Una vez que me intentaron asaltar con machetes en México.

¿Intentaron atracarte con machetes?

Viajar a pie es el medio de trasporte más lento y expuesto que hay. He viajado sin compañía, sin seguro medico internacional, sin patrocinadores, sin coche de asistencia… Es decir, que tienes que afrontar todos los peligros que te salgan en el camino.

En México hay ciertos estados donde los carteles de la droga y la delincuencia están a la orden del día. Atravesando la frontera entre los estados de Veracruz y Tabasco, un tramo muy largo y muy solitario, al final del día distinguí un grupo de personas que venían hacia mí. Son tres y veo que tienen machetes debajo del brazo. En estas regiones se trabaja en el campo con unos machetes muy grandes, así que tengo la esperanza de que sea gente que venga de trabajar.

Sigo avanzando y cuando estamos a escasos metros uno de ellos levanta el machete hacia mí y me dice que me pare y le dé todo lo que lleve. Yo no le contesto, no me detengo y me tiro sobre ellos corriendo con el carro… Esa reacción les pilló por sorpresa y me dio ventaja para rebasarles corriendo empujando el carrito. Salieron corriendo detrás de mí, se fueron cansando uno detrás de otro y se quedaron atrás. Y así conseguí salir sano y salvo de aquella situación.

Pero no había sido la primera vez, ya había tenido varios intentos de asalto en El Salvador, en Perú… Presencié un atentado terrorista en Bangladesh. Son situaciones límite que te hacen pensar que ya va siendo hora de volver a casa.

Parece que recorrer el mundo a pie no ha sido suficiente para ti porque ya te has sumergido en tu siguiente “locura”: unir los cinco continentes a nado.

Cada vez que me topaba con una costa tenía que coger un medio de trasporte porque caminar sobre el agua es imposible. Vivimos en un planeta donde más del 70% de su superficie está cubierta por agua. Tenía una deuda pendiente con los océanos e igual que en su día pensé en recorrer el mundo caminando, en esta ocasión pensé en unir los cinco continentes a nado.

También quiero grabar un reportaje y voy a viajar con dos cámaras para lanzar un mensaje: la necesidad de cuidar los océanos. Comencé el 8 de junio, Día Mundial de los Océanos, así que ya está en marcha.

¿Cuáles van a ser tus etapas en esta aventura marina?

El martes 26 de junio realicé la primera: el cruce a nado del Estrecho Gibraltar entre la Isla de las Palomas y Punta Cires, Marruecos. El domingo 1 de julio voy a unir la última isla griega con Turquía, enlazando Europa con Asia. En agosto volaré a Bering para unir Asia con América en las islas Diomedes. En septiembre voy al Mar de Bismark, a Papúa Nueva Guinea, uniendo Asia con Oceanía. Es un estrecho donde hay medusas, tiburones… Y en último lugar iré al Golfo de Áqaba, en el Mar Rojo, entre Egipto y Jordania, uniendo África con Asia.

Ayer por tierra, hoy por mar, ¿mañana por aire? ¿Completarás los elementos?

Ya se verá (risas). Aún tengo algunas nuevas aventuras pendientes. Primero la Expedición Nemo y cuando le pongamos el punto y final, pues ya veremos cuál es la siguiente aventura… Pero sí, ¿por qué no?